Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Problemas de Partidos
Eduardo García Gaspar
22 marzo 2004
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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No lo puedo probar totalmente, pero me parece que constan evidencias fuertes que apuntan a la existencia de un serio problema político en México, concretamente un problema de partidos políticos… y que debido a ese problema, el gobierno no puede funcionar como debiera, lo que por supuesto impide tener condiciones propicias al desarrollo.

Lo que le ofrezco en esta segunda opinión es eso, la tesis de que las dificultades políticas del país no se deben a la naturaleza de las autoridades, sino a las cualidades de los partidos políticos mexicanos.

Las siguientes son razones que fundamentan esa tesis.

La más obvia de ellas es su forma de financiamiento, lo que hace de los partidos una fuente de ingresos personales considerables. Tener un partido político es un modo de vida que otorga un nivel de ingreso considerable, al menos para los dirigentes.

Eso, desde luego, está mal. Un partido político sano debe alimentarse de los donativos de sus partidarios y no de enormes cantidades derivadas de los impuestos.

Una segunda razón es también sencilla de ver: todo gobernante, sin excepción, persigue tener posiciones de poder pues ésa es su vida y su razón de ser, aquí y en China.

Sin embargo, esa ambición de todo político, en México tiene una faceta que degenera al político, pues nuestro sistema de justicia sencillamente no castiga ni al político incapaz ni al político deshonesto. El resultado de eso es una serie de partidos que atraen no precisamente a lo más destacado de la sociedad.

Es decir, en promedio los partidos políticos mexicanos son imanes de atracción a quienes desean tener subsidios gubernamentales y saben que el sistema de justicia no funciona para sus puestos. Una combinación letal que atrae a los sedientos de poder y sin escrúpulos.

Esas personas no buscan gobernar, sino tener poder, lo que es terriblemente distinto. El caso de AMLO y su relación con escándalos de corrupción es un caso ejemplar del tipo de personas que son atraídas por el poder político en México.

Hay una cuarta razón, que es la existencia de ideologías dogmáticas en los partidos, lo que produce varias situaciones negativas. Por ejemplo, se espera que todos los diputados de un partido voten de acuerdo con lo que su partido establece.

El que no lo hace así es un traidor. Esto hace que los diputados no sean representantes de los ciudadanos, sino agentes de su partido.

La nación no será tan tomada en cuenta como el partido al que pertenecen. Consecuentemente, pueden verse a los desacuerdos en el poder legislativo no como discusiones por el bien del país, sino como conflictos ideológicos entre partidos.

Por eso no avanzan las reformas, porque los partidos tienen dogmas en sus plataformas, que no están dispuestos a negociar.

Hay otra razón que propongo como tentativa, pues no tengo los datos pero tomo como aceptable por el momento el dato que me pasó una persona digna de confianza: la preparación promedio de los diputados y senadores es baja, es decir, no tienen en general estudios suficientes como para legislar y, digo, legislar es un arte que requiere mucha sapiencia.

Del otro lado, añado, que es obvio que deben existir en los partidos personas razonables y con buenas intenciones.

Mi punto no es decir que ellas no existen, sino que la estructura de los partidos políticos mexicanos es tal que tiende a atraer a gente no calificada para gobernar y, peor aún, a interesar a personas con una calidad moral inferior a la del resto de los ciudadanos. No es un panorama bonito.

A eso debemos añadir una realidad definitiva. La explico con dos elementos. Uno, los ciudadanos mexicanos tenemos una escasa experiencia política y, por lo visto, una insuficiente memoria sobre la actuación de los políticos.

A esto debe añadirse que la democracia no ha sido nunca ni lo será un mecanismo de selección de los mejores para ocupar puestos de gobierno.

Las pruebas de esto último son contundentes con tan sólo ver a AMLO y a Hugo Chávez con su énfasis en los mítines callejeros.

En fin, lo que he querido hacer es ofrecer la idea de que los problemas políticos mexicanos quizá no sean tanto culpa del gobierno, sino de los partidos políticos, su estructura y su gente. Algo que no se ha tratado mucho hasta dónde yo he visto.

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¿Deben los gobernantes ser guiados por principios morales y religiosos, o deben seguir las encuestas de opinión? Un punto interesante y muy actual, que es tratado en un muy breve artículo en inglés, del Acton Institute.



2 Comentarios en “Problemas de Partidos”
  1. alejandro morales Dijo:

    mira la verdad en parte tienes un poco de razon pero se me hace un poco p**** que pongas de ejemplo al peje pues no deja de ser un ciudadano comun y hablar sin conocerlo personalmente es algo sin ética, y no es por que yo le haya dado mi voto las elecciones pasadas porque la verdad soy priista de corazón, y las ideas del señor no me gustaron ni el color de su partido. NOTA DEL EDITOR: si no puede hablarse de alguien sin conocerlo entonces no podrían hacerse comentarios a columnas como ésta.

  2. ROCIO Dijo:

    Eduardo García Gaspar no te puedo considera un periodista serio, si es lo que intentas ser, pues se ve de inmediato tu inclinación; tu falta de objetividad y conocimiento, pareciese que solo se te ocurrió escribir una serie de ideas sin fondo, ni fundamento, ni siquiera antecedente histórico estableces; lo siento pero te catálogo como un pesimo comunicador, columnista o lo que hayas intentado ser.





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