Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Progreso, Unas Definiciones
Eduardo García Gaspar
19 mayo 2004
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Para un servidor, la idea de progreso era más o menos sencilla y consistía en un medio ambiente con suficientes recursos materiales que dieran a las personas la oportunidad de ser lo que ellas quisiesen ser.

No sería un mundo perfecto. Necesariamente habría problemas e incluso pobreza, pero no en los niveles preocupantes de ahora.

Seguiría habiendo enfermedades y quiebras y fraudes y mentiras, pero la gente tendría un ingreso mayor.

Pensaba así hasta que un día escuché a una persona que comentaba que debíamos replantearnos la definición de progreso.

Eso me sorprendió porque yo pensaba que era bastante aceptada la idea de que progresar era sencillamente crecer en un sentido material y con inteligencia, para que a la larga los ingresos de las personas produjeran la posibilidad de que cada quien decidiera qué hacer con su vida.

Pero esa definición fue puesta en tela de juicio.

Para esta persona progresar no era elevar los ingresos de los que formamos un sociedad, sino lograr la felicidad de los ciudadanos. Y el progreso, según ella, no podía incluir “el consumismo desenfrenado que padecemos”.

Fue entonces cuando entendí lo que esa persona quería, ella deseaba imponer su idea de progreso en los demás.

Luego, transcurrido un buen tiempo, hablé con una persona que exaltaba los logros de la seguridad social de su país. Decía ella que en su país, nadie pagaba nada por concepto de atención médica, que cualquiera que se enfermera de apendicitis era atendido por hospitales y doctores al servicio del Estado.

Eso era real progreso me dijo, el que se cuente con ese tipo se servicios gratuitos para todos. Me pareció una versión en extremo limitada de progreso, especialmente cuando lo que la persona llamaba gratuito no lo era. Todo cuesta en un mundo de recursos limitados. En fin, ésa era su opinión y francamente no coincidía con la mía.

El progreso o la prosperidad, dada nuestra naturaleza humana, debe ser algo mayor al poder ser operados “gratuitamente” o al impedirnos alguien comprar cosas que considera superfluas según su criterio pero no el nuestro necesariamente.

Si tenemos uso de razón y si somos libres, no me imagino otra definición de progreso que la de dar la oportunidad de usar esa libertad y esa razón a cada ser humano, para tomar cada quien sus propias decisiones, para cometer errores, para tener aciertos. Para ver Big Brother o para leer a Cervantes.

No puedo imaginarme tener al progreso limitado a atenciones médicas, a pensiones, a cualquier otra cosa que no sea dejar que cada quien sea lo que quiere ser. Y es que me parece, hemos sido víctimas de un síndrome que queriendo ser elevado se ha tornado terriblemente material.

Digo, porque lo que yo defino como progreso, en la superficie puede ser visto como material, pues si hay progreso las personas deben poseer medios económicos e ingresos para ser lo que quieran ser. Pero eso que desean ser las personas difícilmente es material pues llama al uso de la razón y la libertad.

En cambio quien comienza con intenciones elevadas como impedir que compren cosas que no necesitan o peor aún, dar servicios gratuitos a los ciudadanos, tan sólo tratan de la felicidad material sin atender a otras cosas.

Visto más extremo, no es válido, me parece, sacrificar la libertad con tal de tener educación gratuita u hospitales sin costo. El progreso persigue la felicidad de las personas, como ellas la hayan definido, es el tener la oportunidad de hacer por voluntad propia eso que se debe hacer.

En otras palabras, de esas dos personas me quedé con una impresión general.

Con muy buenas intenciones, sin duda, ellas sucumben a una definición en extremo materialista del progreso y son víctimas del engaño que justifica dictaduras y totalitarismo.

Porque al fin, es preferible una sociedad en la que puedo seleccionar al doctor que quiera que una sociedad en la que eso no es posible, así sea “gratis”… ése es sólo el comienzo de la libertad.

Y es que definir progreso de manera que no se consideren a las necesidades y a los deseos de cada persona es una manera errónea de definirlo, a menos que se tenga la soberbia suficiente para saber qué es lo que todos ambicionan ser.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.
 



2 Comentarios en “Progreso, Unas Definiciones”
  1. natalia Dijo:

    No se de donde sos, pero ojala algun dia pagues en tu propia carne no poder atenderte, no acceder a educacion o peor aun a los alimentos. Hipocrita es muy facil decir q esas cosas gratuitas te privan de libertad, si sin ellas la libertad q tenes es de morirte, por suerte en mi pais me las da el estado, mal, con bajos recursos pero las tengo. Saludos desde Argentina. NOTA EL EDITOR: debe ser aclarado que no es su país quien le da eso, sino algunas personas a las que los gobiernos han quitado dinero por la fuerza, y convencerlo de que eso es bueno, aunque como dice, esos servicios sean malos. Lo que tengo es producto de mi esfuerzo, a pesar de tener un gobierno encima de mí, que me pide cada vez más para hacer todo mal y frenar la creación de riqueza.

  2. Marjorie Dijo:

    El que alguien tenga plena convicción de lo que cree no quiere decir que quiera “imponer” sus ideales, si fuera así, tú también estarías haciendo lo mismo al negar su forma de pensar y entablar como correcto el tuyo. Ahora yo me quedo con una impresión general de alguien. ¡Bah¡ NOTA DEL EDITOR: buen punto el destacar lo de “imponer” y que sólo puede ser realizado por medio de la fuerza, como la de un gobierno que obliga al resto a obedecer sus ideas sobre properidad.





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