Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Propiedad Privada
Santos Mercado Reyes
2 septiembre 2004
Sección: Sección: Asuntos, SOCIALISMO
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Los neocomunistas de las universidades públicas, de los partidos políticos, de la prensa, etc. han puesto gran empeño en adoptar una nueva terminología para disfrazar las viejas ideas marxistas.

Hablan de consenso en lugar de dictadura del proletariado, de distribución de la riqueza en lugar de confiscación, de responsabilidad educativa del estado en lugar de adoctrinamiento proletario, etc.

El lenguaje llega a ser tan moderno que realmente llega a confundir y convencer a la gente que carece de conocimientos sólidos. Con terminología moderna o clásica es necesario saber qué es el marxismo porque constituye un paradigma, es decir, un modelo que permite decantar ideas fundamentales de la humanidad.

Estas ideas fundamentales se mueven como péndulos en la historia, se visten, se revisten o desnudan para mostrar su verdadera esencia. Carlos Marx escribió mucho tratando de entender el mundo capitalista, pero nunca lo logró. Sin embargo tuvo el mérito de hacer explícita una idea básica a la cual me refiero ahora y que propiamente es la que define al marxismo.

En efecto, Marx aportó la conjetura de que es posible construir una sociedad sin propiedad privada. Esto es lo que llamo “La Propuesta Fundamental de Marx” y es más importante de lo que parece.

No fue el primero que lo dijo, pero él le dio un gran énfasis que extendió y contagió a miles y millones de personas, intelectuales, políticos, gobiernos, etc.

Si uno comprende esta conjetura, podrá comprender muchos fenómenos sociales de hoy día y de tiempos pasados que están basados en esta idea.

Esta conjetura la escribió de manera clara y directa en “El manifiesto del Partido Comunista” publicado en 1848 en Londres. A la letra dice: “…los comunistas pueden resumir su teoría en ésta fórmula única: abolición de la propiedad privada…”

La idea de abolir la propiedad privada es tan clara y aberrante que tuvo que suavizarla para decir que nada más se trataba de abolir la propiedad burguesa. Esta última declaración carece de razón pues el terrateniente, el casa teniente y el artesano también tienen propiedad privada.

Decía Marx que sólo se trataba de abolir la propiedad privada sobre los medios de producción, las grandes fábricas. Pero las pinzas de un electricista, las manos del obrero, la vida de una persona también se pueden considerar medios de producción y, por tanto, “propiedad privada”.

El concepto de propiedad privada es tan fuerte que hasta algunos animales parecen entenderlo. Por ejemplo, el perro que recibe un hueso se siente agredido si se le quiere quitar, lo defenderá con dientes y colmillos. Por tanto, podemos decir que el concepto de propiedad privada es tan importante que constituye una categoría económica.

De hecho, este concepto es capaz de clasificar a casi todas las teorías de la ciencia económica. Por tanto, vale la pena estudiar cuidadosamente esta conjetura y, metodológicamente, llevarla hasta sus últimas consecuencias para detectar sus resultados posibles a corto y largo plazo.

Suponga entonces que nos hacemos marxistas puros y construimos una nueva sociedad donde quede abolida toda clase de propiedad privada. Nadie es dueño de nada. Nadie tiene derechos de propiedad privada sobre una fábrica, una casa, ni sobre los zapatos que calza. Más aún, usted no es dueño ni de su persona.

Esto sería marxismo puro. La primera consecuencia es que nadie puede vender nada. Nadie puede intercambiar nada porque nadie es dueño de nada.

En otras palabras, no puede haber comercio. Pero la sociedad tiene que sobrevivir a pesar de que nadie es dueño de nada. ¿Cómo es posible esto? La respuesta es que se requiere un grupo de personas para que decidan todo lo que esa sociedad debe producir.

Este grupo es el que organizará a la gente para que unos hagan zapatos, otros pantalones, casas, televisores, etc. No solo debe tomar decisiones de producción sino también debe decidir cómo distribuir, cuánto y a quién. Observe que en esta sociedad, naturalmente, no puede existir el dinero pues éste solo tiene sentido en una economía de propiedad privada.

Puesto que estás decisiones no pueden ser contradictorias, marcará una tendencia para que ese grupo sea cada vez más pequeño y terminará por ser de una sola persona responsable de la planificación centralizada de la economía. Así pues, la propuesta fundamental de Marx tiene como consecuencia última la creación de una sociedad donde hay un hombre que toma las decisiones (un dictador) y todos los demás, obedecen. Nótese que así es como funciona un ejército.

Parece utópico este planteamiento, pero no es así. Recuerde que así funcionaba la URSS de Stalin, la Alemania de Hitler, La China de Mao, y así funciona aún la Corea de Kim Ill Young, o la Cuba de Fidel. La Propuesta Fundamental de Marx es tan fuerte que sigue conquistando la mente de mucha gente en las universidades públicas de Estados Unidos, México, Argentina, España, etc. y posiblemente nunca muera porque, repito, es un paradigma.

¿Por qué es tan atractiva la propuesta de Marx?

Hay varias explicaciones. Quizá porque es una especie de materialización de las ideas religiosas que anhelan un paraíso donde Dios se encargue de la felicidad de sus hijos. El Estado, grupo, líder pasa a ocupar el papel de ese Dios al cual sólo hay que pagar un tributo de obediencia para obtener, de su mano generosa, toda la dicha. Quizás porque desde niños vivimos en familias con estructuras semejantes donde el padre es la autoridad y todos los hijos confiamos en que él velará por nosotros.

Quizá porque el planteamiento es muy cómodo si llega a realizarse, no necesito pensar o preocuparme por el pan de mañana porque eso nos lo garantiza el líder. Todo lo que pide la propuesta marxista es que la gente acepte no ser dueño de nada (se proletarice).

Todo iría bien si no hubieran llegado los austriacos (neoliberales) para señalar que con la Propuesta Fundamental de Marx en realidad sólo se construyen los peores infiernos. Ya le contaré cuál es la propuesta de los enemigos de Marx.

Nota del Editor

Creo conveniente añadir que para Marx no sólo no habría propiedad privada en la sociedad comunista futura, sino que tampoco habría división del trabajo. Muy malas noticias para el que tiene dolor de dientes, pues no habría dentistas; y también para los que desean comprar una camisa, pues se la tendrán que hacer ellos mismos, incluyendo la fabricación del fertilizante con el que cultivarán el algodón que luego hilarán para lograr tener una tela para la que luego tendrán que excavar para sacar metal y fundirlo para hacer una aguja de coser.

Otro punto interesante de la sociedad futura marxista es la estructura necesaria para evitar que se dé la propiedad privada en esa nueva sociedad: sería imposible mantener un régimen de propiedades colectivas sin una autoridad fuerte, lo que representaría un problema serio, pues ya no sería una sociedad sin clases.

Hay más material sobre el tema en ContraPeso.info: Propiedad. Resulta recomendable leer Propiedad Estatal y Sus Perjuicios.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.




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