Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Qué Reformar?
Eduardo García Gaspar
15 septiembre 2004
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La pregunta está latente en todo México y se refiere a aprovechar las experiencias de un gobierno de poderes divididos que no ha funcionado, es decir, que no ha gobernado.

Y al reconocer esa realidad, se plantea necesariamente la otra. ¿Qué es lo que hay que cambiar? Ante la realidad, ya no es tanta la prioridad de las reformas fiscales, energética, laboral y el resto.

La real prioridad es el cambio del sistema político, de sus reglas y estructuras, incluyendo a los partidos políticos mismos. Estoy hablando de una reforma de estado, pero no de una revolución absoluta, porque lo que trata de ser esa reforma es prevenir actos de violencia no fomentarlos.

La idea no es mía y ha sido planteada de tiempo atrás sosteniendo que las reglas actuales del gobierno mexicano no son las necesarias para el buen funcionamiento del gobierno, más fuente de discrepancias que sistema de acuerdos.

Si bien no es ésta una nada mala idea, el asunto mucho me temo va más allá de un cambio de las estructuras formales de la autoridad y las reglas que rigen las relaciones entre los poderes y niveles de gobierno.

De hecho, esta idea me recuerda mucho las propuestas de personas bien intencionadas que colocan toda su atención en las estructuras ineficientes y en los sistemas indignos que producen situaciones indeseables.

Por ejemplo, los partidarios de la teología de la liberación hacen eso mismo; entienden el problema como uno de estructuras y sistemas que no producen los resultados deseables por lo que necesariamente su conclusión es cambiar esas estructuras y sistemas por otros, a los que sí consideran justos y loables.

Hay un error serio en esa forma de pensar y que es el creer que las personas son ajenas al problema que tratan de resolver, cuando en realidad la base y origen de sus quejas no es otra cosa que una mala conducta humana, en buena manera ajena a la estructura bajo la que opere.

No son las estructuras ni los sistemas los culpables reales de los errores que cometemos tanto como el interior de los humanos. Estoy hablando de su conciencia moral y de su sentido de responsabilidad.

Cambie usted un sistema de libres mercados por uno de planeación gubernamental o viceversa, que lo que verá al final es que ellos dependen en buena parte de quienes viven en ellos.

En otras palabras, la verdadera reforma que hay que emprender no es tanto la de un cambio en esas estructuras sociales, que al fin y al cabo son externas, sino en el interior de la persona… de lo que deduzco que la falla no está en otra cosa que en el descuido de la educación humana, de la falta concomitante de sentido moral y del hábito de rendición de cuentas. Sí, los sistemas son importantes.

Esas estructuras tienen influencia en las conductas humanas y sabemos que unas funcionan mejor que otras, pero también sabemos que si falla la conducta humana todo se viene abajo. Y mucho me temo que las fallas mexicanas de real fondo sean esas.

Sufrimos a algunos legisladores que son ignorantes en grado anómalo, senadores como Bartlett quien es un error monumental nacional, gobernantes como López Obrador que es un charlatán malévolo; pero también tenemos una población ignorante en la que el sentido del conocimiento no ha sido desarrollado.

Visto así, el problema mexicano no es nuevo. Viene de generaciones atrás y en buena parte de las acciones que deterioraron el sentido de responsabilidad y de saber distinguir entre el bien y el mal.

Fue esa laicidad educativa interpretada como olvido de la religión; fue la popularidad del relativismo moral que impide pensar y soluciona todo con un “me vale.”

Fueron los clérigos que prefirieron tener una agenda política que una religiosa; los políticos que con sus ejemplos de corrupción violaron las conciencias tiernas de los ciudadanos.

La democracia es un sistema de libertad y una persona que carece de guías morales no puede vivir en libertad porque se pierde y va a la deriva y es carne útil para el gobernante que más grita. Éste es el peligro de la democracia mexicana, igual que el de Venezuela me parece.

Es un problema grave, como ninguno que hayamos enfrentado jamás en nuestra historia. ¿Su remedio de corto plazo? Lo ignoro, pero ayudará mucho elevar la calidad de los gobernantes, teniendo a quienes sí poseen sentido de responsabilidad y moral y eso es lo que debe perseguir la deseada reforma de estado.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “¿Qué Reformar?”
  1. Eduardo García Gaspar Dijo:

    Sobre comentario de SBL: La TL es errónea en gran parte. No hubiera sido apoyada nunca por las “altas esferas” pues tiene una interpretación errónea. Las iglesias tienen como misión central salvar almas y a través de eso lograr conciencias sanas que alteren positivamente el mundo. Entrar en política y en economía directamente sería un error. Todo el asunto es complicado y lleno de facetas muy sutiles. La TL comete un error serio al poner su atención en las estructuras y olvidar a la persona.

  2. S.B.L Dijo:

    Creé Usted que la teología de la Liberación, fué un error ?
    Cual hubiera sido el resultado de lo contrario, que si hubiese sido apoyado por las altas esferas eclesiales?
    La iglesia pienso yo, optó por una vía simple (la paz social)sin pensar en las necesidades de su gente.
    Porque no dirigir las inquietudes sociales con mejores estructuras ?
    Temían ser causa de insurrecciones y disturbios?
    La iglesia se ha distanciado de las necesidades sociales como disminuir la pobreza, y de otras más; hay anacronismos y falta de plasticidad y felxibilidad.
    Solo la historia y un nuevo papado nos dilucidarán, quien tuvo o no la razón.
    Pero debemos recordar que hubo ante las directrices, adherencia y confianza.





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