Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Redistribuir o Crear
Eduardo García Gaspar
17 junio 2004
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Hay una cuestión en la que existen dos bandos con ideas opuestas. Me refiero a la cuestión de la pobreza.

Todos quieren resolverla, pero para eso se han propuesto dos soluciones muy diferentes. Uno de los bandos propone tomar la riqueza existente y repartirla, quitarle a unos para darle al resto, de manera que los pobres lo sean menos.

El otro bando propone crear riqueza haciendo que los pobres sean más productivos y remedien su condición actual.

Vista de manera muy sencilla, así está la cuestión de la distribución versus la creación de la riqueza.

Y ya que con una frecuencia, si bien decreciente no por ello escasa, me encuentro a personas que son partidarias de la distribución de la riqueza existente, me parece conveniente dedicar esta segunda opinión al tema, es decir, a quienes formulan que la pobreza se remedia tomando propiedades de quienes las tienen y dándoselas a quienes no las tienen.

La primera y necesaria hipótesis de quienes así piensan es la de que puede cancelarse la propiedad privada, la de que una autoridad puede tomar las pertenencias de su dueño original y trasladar esa propiedad a otro.

Obligadamente, por tanto, hay una afectación a la propiedad privada y ello son malas noticias para todos, pues se violan los derechos personales y se retira el principal incentivo de creación, producción y esfuerzo personal.

Nadie en su sano juicio se esforzaría cuando sabe que los frutos de su trabajo pueden ser retirados por la fuerza en un acto de autoridad. Estos hechos son mostrados en acciones gubernamentales como impuestos con fines redistributivos, concesión de subsidios, préstamos con tasas preferenciales y demás.

Se ilustra así que la afectación de la propiedad privada no solamente toma la forma de la expropiación de un terreno, que es como solemos imaginarla todos. Tan es expropiación eso, como el cobro de impuestos.

Vayamos ahora a la segunda consideración. Quienes proponen la redistribución de la riqueza existente, están proponiendo una terrible dosis de intervencionismo estatal y de violación a la propiedad privada. Puedo ejemplificar esto de manera hipotética muy sencilla.

• En la primera ola de distribución todos los habitante de una nación terminan con igual cantidad de bienes y todos son iguales en términos de sus propiedades.

Después de eso, las personas comenzarán a realizar acciones de compra y venta de bienes, de inversiones, de muchas otras cosas que producirán un estado de distribución desigual de la riqueza, otra vez, cuando el gobierno deberá entrar de nuevo a realizar otra ola de redistribución de la riqueza.

• El ciclo se repetirá, igual en todo, excepto por una variable: cada vez habrá menos qué repartir, pues los incentivos de trabajo habrán disminuido y los incentivos a la pereza habrán aumentado. Es sólo una cuestión de muy sencillo sentido común, en la que no se necesita saber siquiera de economía.

Tenemos, por tanto, una situación interesante, pues para solucionar un problema serio ha sido propuesta unan solución risible que viola derechos humanos y que además no funciona (hay más inconvenientes y que no he mencionado). Sin embargo, la pobreza es un problema real y grave, que debe ser atendido sobre bases serias y razonables.

Algunas de esas bases, creo, son la distinción entre pobreza y pobreza extrema, la distinción entre pobreza urbana y pobreza rural, el respeto a la propiedad privada y el fomento a la creación de riqueza. Más específicamente, la pobreza puede ser entendida como eso que produce la falta de capacidad productiva de una persona.

Por tanto, entendida así, la pobreza tiene una solución de fondo, no inmediata, pero real, que es la elevación de la capacidad productiva de las personas. No estoy diciendo nada nuevo, pues se refiere eso a lo de no regalar pescado, sino enseñar a pescar.

Dos cosas son imperativas aquí, una es la elevación de la productividad del trabajo, con especial énfasis en la capacitación de los considerados pobres. La segunda es la creación de condiciones políticas y legales estables, promotoras de la inversión, que es la única manera posible de elevar la productividad del trabajo.

Sí, son cuestiones como las reformas legales que se necesitan. Ellas son vital parte de la solución de la pobreza.

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