Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Simplismo Presidencial
Eduardo García Gaspar
16 julio 2004
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Si hay un error claro en las evaluaciones políticas de la población, ése es el de mantener la idea del presidencialismo, es decir, la idea de que el presidente de México es el poder preponderante en la política, de que quien está sentado en esa silla todo lo puede y maneja a su antojo a las fuerzas políticas y económicas del país… cuando eso no es ya cierto.

Veamos esto de manera organizada.

Los antecedentes históricos mexicanos, desde luego, nos mandan una inercia autoritaria desde las civilizaciones prehispánicas, que se mantuvo en la colonia y el resto de nuestra historia, incluyendo la época del PRI.

No sorprende por estas razones que siglos de pensar en una cabeza de gobierno fuerte y poderosa dejen su herencia en las neuronas mexicanas. La confirmación de esto fue muy patente en los reclamos de “no nos falles” que Fox recibió al inicio de su mandato.

Para muchos mexicanos, por tanto, el problema político del país era uno muy simplista: bastaba con cambiar a la cabeza del poder ejecutivo para que todo se resolviera. Con un presidente de oposición en la silla, el asunto estaba resuelto y nos podíamos sentar sin hacer nada para que México se volviera el paraíso terrenal.

Pero la realidad no concuerda con esa visión tan primitiva e infantil. La democracia es bastante más que cambiar de presidente.

Entre una población que mayoritariamente piensa que el presidente es el mandamás supremo que todo lo puede, resulta lógico que si las cosas no salen bien se culpe a ese patrono que se suponía iba a arreglar todo… que es precisamente lo que ha sucedido.

En mi experiencia los ciudadanos piensan de esa manera en la mayoría de los casos, lo que se agrava al no contar en Fox con una persona con talento político.

Pero aún así, con un presidente de mediana habilidad, resulta falso culpar al Ejecutivo de los males mexicanos en su totalidad.

La razón de esto es sencilla, el presidencialismo no es compatible con la democracia y existen otras fuerzas políticas que comparten el poder y por esa causa comparten también la responsabilidad de un gobierno que no ha dado los resultados esperados. La mayor de esas fuerzas políticas es el Congreso mexicano.

Una prueba de las fallas del Congreso es patente en uno de sus componentes, el PRI. Para probar esto, cito parte de un artículo reciente del Hispanic American Center for Economic Research, que dice textualmente,

“… desde las elecciones… de julio del año pasado, el PRI, con el 44.8%… en la cámara de diputados y el 46.8%… en la cámara de senadores, decide a conveniencia la voluntad legislativa… perder el poder ejecutivo no ha amedrentado al PRI, cuyos políticos continúan llenando sus bolsillos y condenando al país al atraso y la pobreza galopante desde el poder legislativo. Los 70 años de PRI no han quedado tan atrás como sería deseable…”

Ahora, añadamos a lo anterior otra realidad innegable: la situación de México es una de eventos de campaña y no de sucesos políticos. Lo que se hace, lo que de dice, en su gran mayoría pertenece a eventos de campaña electoral del PRI, del PRD y del PAN.

En buena parte las críticas a la presidencia se deben a motivaciones electorales y no a realidades objetivamente analizadas, lo que es muy patente en bastantes medios que siguen también creyendo que nuestro sistema es presidencialista.

La suma de todos los elementos nos da muy claramente una visión diáfana: el gobierno actual no ha dado resultados y ello se debe a varios elementos, no solamente a la presidencia y quien la ocupa.

En resumen, la visión simplista y errónea hace ver al presidente como el culpable de todo. Si se rasca un poco esa superficie, se ven las campañas electorales obvias del jefe de gobierno del DF y de otros,  y si aún se va más a fondo, se ve un Congreso en el que la principal fuerza política del país sencillamente está quieta y con eso obstaculiza la marcha de todo el gobierno.

En palabras claras, quien eche la culpa a Fox de falta de resultados hace una aseveración errónea que poco ayuda a entender los sucesos del país y tiene un efecto colateral pésimo, pues nos hace seguir creyendo que todo es cuestión de poner a otra persona en la silla presidencial… la misma equivocación que se hizo con Fox. El error se mantendrá.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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