Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Son Muy Diferentes
Eduardo García Gaspar
30 enero 2004
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Definir lo que cada quien quiere decir con las palabras que usa es un principio sano, que evita confusiones.

Y una de las confusiones mayores que existen ahora es la que no distingue entre Mercantilismo y Capitalismo.

Para ayudarnos en estas precisiones, tomo un escrito de Murray N. Rothbard, un economista americano, publicado en 1963.

El Mercantilismo tuvo un punto culminante en la Europa de los siglos 17 y 18. El Mercantilismo es una forma de estatismo, que concentra poder en la autoridad y concede poderes monopólicos a personas o grupos privilegiados. De acuerdo con el Mercantilismo es bueno exportar y malo importar.

Es decir, mucho de la intervención fuerte del gobierno en una economía mercantilista se dirige a crear incentivos a las exportaciones y obstáculos a las importaciones, con la idea de acumular la diferencia entre ambos renglones, digamos cúmulos de oro o de divisas.

Esta forma de entender las cosas es extraña, porque no se define para qué se quiere ese oro, si no es para comprar otras cosas de fuera del país. Es parte esencial del Mercantilismo el aplicar subsidios a actividades que por alguna razón los merecen según los gobernantes.

Un efecto imposible de evitar al hacer eso, es el crecimiento de la burocracia, encargada de administrar esos incentivos y regulaciones, lo que necesariamente fuerza a elevar los impuestos y reduce el poder de compra del ciudadano. Los fabricantes de bienes para exportar, por tanto, se hacen acreedores a beneficios y subsidios por decreto.

Por su parte, los fabricantes de bienes que pueden importarse son beneficiados con la prohibición de bienes que compiten con ellos, lo que lastima a los ciudadanos al reducir su poder de compra. Pueden ser fácilmente notados los efectos que dañan a las personas, en beneficio de quienes tienen privilegios concedidos por la autoridad.

Por su parte, el Capitalismo es prácticamente lo contrario del Mercantilismo, pues propone tratos iguales para todos, es decir no apoya subsidios. No fomenta el cierre de fronteras, sino lo opuesto, fronteras libres y competencia entre empresas de todas las naciones.

Igualmente, la burocracia bajo el Capitalismo debe ser reducida, pues no existen esas funciones de reparto de privilegios y subsidios. Bajo un sistema Capitalista, las divisas logradas por las exportaciones se usan para adquirir bienes importados.

El Capitalismo quizá debería ser llamado economía libre y así reflejar la idea central del funcionamiento libre de las empresas formadas por personas libres, bajo un sistema de propiedad privada, donde esas personas son responsables de sus actos y pueden desarrollar su potencial. Esta es una idea que se sostiene en Centesimus Annus, de Juan Pablo II (no. 42).

Las diferencias entre Capitalismo y Mercantilismo no pueden ser mayores. Y si aplicamos eso a México, es muy sencillo ver que durante la mayor parte del siglo 20 la política aplicada por el gobierno fue fuertemente mercantilista: intervención estatal notable, cierre de fronteras, otorgamientos numerosos de subsidios, crecimiento burocrático, formación de grupos privilegiados.

No hay en eso elementos capitalistas o de libre mercado. De esa realidad puede concluirse muy razonablemente que la situación mexicana actual es mucho más herencia de políticas mercantilistas que capitalistas.

Sin embargo, hay que apuntar que desde hace unos 20 años en números redondos las políticas económicas han dado un giro pausado hacia la libertad económica.

Ha sido un giro gradual, aunque muy notable en la apertura comercial, el abandono de controles de precios y la disminución muy parcial de la participación del gobierno en propiedad de empresas.

¿Hace eso que México sea un país capitalista? Claramente no, pues aún subsiste el gobierno como propietario de la energía, aún no existe un sistema de propiedad privada sencillo y barato, existen subsidios y privilegios dados a grupos y personas, un mal sistema de justicia y demás.

De aquí es sencillo concluir que de lo malo que tenemos es imposible culpar al Capitalismo, pues no hemos sido capitalistas… aunque nos movemos lentamente en esa dirección.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural. Tiene una colección de más de tres mil textos.




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