Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tiempo Para Locuras
Eduardo García Gaspar
31 mayo 2004
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Uno de los principios centrales en los que creo es el de tener tiempo libre.

Todo administrador, gerente y director debe gozar de períodos desocupados, que le liberen de las ocupaciones diarias y le den posibilidad de pensar y reflexionar. Solo o acompañado.

Visto del otro lado, lo que temo enormemente es ese tipo de ejecutivo que nunca tiene tiempo para nada y al que se le van sus días, semanas y meses, con agendas que jamás dejan horas libres.

Este tipo se está dando un lujo que no tiene sentido, el de quitarse la posibilidad de pensar sin presión. Un tipo atareado y absorto toda la jornada de trabajo no puede pensar en locuras, ni en innovaciones y, mucho menos, tiene tiempo de aprender.

Todo se va en pendientes, urgencias y cosas por hacer, sin tiempo para echar la imaginación a volar. Sí, estoy hablando de que el ejecutivo tiene la obligación de pensar en cosas que no poseen una aplicación práctica inmediata ni conocida.

Ese ejecutivo de largas jornadas que no alcanzan para cumplir con su trabajo, desde luego, está cometiendo un error de previsión: se está quedando en el presente, ignorando que él y su empresa vivirán en el futuro… y un futuro que no están previendo.

No será extraño, pues, que sus jornadas futuras sigan igual de saturadas, dedicadas a reaccionar en ese futuro que ignoraron.

No sé usted. Pero en mi experiencia, las mejores ideas de negocios que he escuchado se han dado fuera de la oficina, en ambientes relajados, donde sobraba el tiempo y sin presión podían tratarse ideas jaladas de los pelos. La hiperactividad, por sí misma, ciega al impedir que las ideas surjan y si ellas salen a la superficie, son ahogadas por la presión diaria.

Nunca lo he hecho formal y sistemáticamente, pero cuando tenía reuniones fuera de la oficina para revisar pendientes con las personas que dependían de mí, algunas veces en el bar de algún hotel perdido en algún sitio de México, después de algún curso o conferencia, podíamos pasar varias horas explorando lo que hasta ese momento había sido impensable.

No sólo era relajante, sino extremadamente productivo. La lección para mí fue clara y le paso a usted esta sugerencia.

Formalmente, una vez al mes tómese tiempo usted para sentarse, fuera de su oficina, en un sitio sin interrupciones, junto a dos o tres subalternos, y haga lo que jamás se le ocurriría: deje que las conversaciones fluyan sin agenda, sin listas de pendientes y sin presión. Simplemente hablen dejando que la conversación fluya.

Con el tiempo, todos aportarán ideas, o mejor dicho inspiraciones para ideas prometedoras. Incluso, acompañe esa extraña reunión con algún trago, pues eso generalmente suaviza la inercia de tensión que la oficina trae. Tal vez no salga nada de provecho inmediato, tal vez sí. Y si no sale, no importa.

La base de esto que le digo fue una serie de viajes que tuve a diversas partes de México y el extranjero, a seminarios y reuniones, que me creaban tiempos libres y forzosos que no dejé que me ocuparan los asuntos inmediatos de la oficina. Créame que fueron algunos de los tiempos más productivos que he tenido en mi vida.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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