Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tipos de Diversión
Eduardo García Gaspar
2 julio 2004
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No me gusta hacerlo, pero es parte del trabajo. Me refiero a ver algunos programas de medios electrónicos y algunas publicaciones.

Son ellos partes de la vida diaria de muchas personas y deben ser examinados con cierta periodicidad, como un ejercicio de conocimiento.

Estoy hablando de reportajes sobre los glúteos de una regiomontana que salió de Big Brother, la separación de no sé qué artistas que a su vez se habían divorciado antes y cosas por el estilo.

En una de las revistas que vi, había un reportaje sobre cómo hacer el amor dentro de un automóvil. También vi un capítulo de Big Brother, otro de la Academia y hasta leí El Código da Vinci.

A lo que llegué fue a desarrollar una teoría o tesis que comparto con usted y que tiene que ver con la idea de la diversión.

Lo primero que tenemos que hacer es que la diversión o el entretenimiento es parte esencial de la naturaleza humana. Jugamos, nos reímos e inventamos un gran número de medios para eso, para amenizarnos y distraernos. Bailes, chistes, canciones y muchas actividades más son parte de la recreación.

Hasta aquí, no hay problema y sólo nos faltaría reconocer que dependiendo de cada persona puede haber diferentes esparcimientos, como quien se divierte con los acertijos matemáticos que otros aborrecen.

Es aquí que quiero proponer la idea de dos tipos de diversión: los que dejan algo, mejorando a la persona y los que dejan nada, haciendo perder tiempo a la gente. No es una distinción total, pero es útil. Pongo un ejemplo, o mejor dicho dos.

Una persona acude a ver una obra de teatro, digamos Ricardo III de Shakespeare y otra se queda en casa viendo Big Brother. Ambas tienen en común el deseo de divertirse y, de seguro, lo logran. Pero, me pregunto, quién terminará con un saldo positivo en su educación o desarrollo personal después de aislar la variable de pasar un tiempo agradable.

No tengo la menor duda de quién acabará con una mejora personal.

Quien vea Ricardo III, por ejemplo, recordará a la malévola personalidad del rey, quien intencional e hipócritamente se muestra con una Biblia en la mano, más o menos igual que AMLO con un libro de Santo Tomás. La diferencia entre ambas posibilidades es una de restos que quedan dentro de uno mismo y que significan una elevación de la naturaleza humana.

Por ejemplo, hay un cuadro de van der Weyden, el Descendimiento de la Cruz, del siglo 15, que es una belleza, que eleva el espíritu, que maravilla y, creo, nos hace más humanos. Ese cuadro y muchos otros nos presentan oportunidades de mejora, especialmente cuando hay escasez de tiempo.

Porque al final, el tiempo que se dedica a leer lo que dice Gloria Trevi de su caso es tiempo que no se puede dedicar a otras cosas y resulta en extremo dudoso que saber de la Trevi sea una experiencia enriquecedora en el más pedestre de los sentidos.

No estoy diciendo que todo el tiempo lo pasemos en cosas con cierta trascendencia, pero lo que sí digo es que a juzgar por el contenido de lo que vi y leí, hay mucha más inclinación hacia lo intrascendente que hacia lo enriquecedor.

Lo que me lleva a intentar contestar una pregunta embaucadora, ¿por qué más personas conocen la canción de El Venado que una aria de Carmen?

La diferencia entre ambas es abismal y, me parece, que en esto juega un papel el fracaso absoluto, en este sentido, de la educación mexicana que no ha desarrollado gusto por lo bueno, creando generaciones de personas que rechazan todo lo que consideran cultura.

Críticos, artistas, maestros y profesores han hecho de lo cultural, de lo que mejora a la persona, una palabra sucia, sinónimo de aburrido, irrelevante y sin sentido. Gente que hizo de las artes un terreno exclusivo en el que sólo caben unos pocos elegidos.

Y es que simplemente, por estirados y presumidos, además de engorrosos y complicados, hicieron que muchos se fueran a lo irrelevante y vulgar, como La Escuelita o Ventaneando.

El gusto por lo ramplón y pedestre es adquirido, igual que el gusto por lo fino y lo bueno. Esas personas, relamidas y pomposas son buena causa involuntaria del éxito de ventas de revistas y programas que deberían nunca haber salido del basurero.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



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