Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Clásico Ejemplo
Eduardo García Gaspar
23 julio 2004
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Uno de los conceptos que más manejan quienes estudian a la política mexicana es el corporativismo, el que suele tener una cierta dificultad para ser definido en teoría.

Sin embargo, la realidad mexicana nos ilustra con ejemplos diáfanos qué es el corporativismo de manera que todos podamos entenderlo… aunque su definición abstracta sea peliaguda.

Empecemos por la parte difícil. Cuando alguien pide esa definición, se le pueden decir cosas como las siguientes.

“La connotación de corporación usada en esa palabra es la de corporación como una organización de personas con alguna especialidad típicamente laboral, profesional o condición social, gobernada por ellas mismas con estatutos propios. Son grupos de personas con intereses comunes y cuya misión es luchar por su propio bienestar. El corporativismo es un tipo de organización política sustentada en esas corporaciones o asociaciones de personas, generalmente sindicatos laborales o patronales, que agrupan a especialidades de función en la sociedad.

“Puede hablarse así de corporaciones sindicales, corporaciones patronales, corporaciones profesionales, corporaciones académicas, corporaciones eclesiásticas y demás. Cada una de estas corporaciones trabaja con el objetivo de lograr beneficios propios, con escasa o nula consideración a las repercusiones que esos cause en otras personas. Bajo este arreglo, un gobierno o estado actúa mandando sobre los líderes de esas corporaciones a cambio de favores. Allí, la persona tiene una influencia nula si actúa individualmente, pues debe pertenecer a alguna de las corporaciones o gremios.”

Y, desde luego, no es sencillo comprender ese rollo abstracto. Pero, le digo, la realidad ayuda proporcionando un reciente ejemplo que explica todo.

En San Pedro Garza García, un municipio de Nuevo León, su gobierno da al sindicato de sus burócratas unos 8 millones de pesos al año para apoyo a ese organismo de trabajadores.

O lo que es lo mismo, una parte de los impuestos que pagan los ciudadanos se destina a apoyar a ese sindicato. El dirigente de ese sindicato, que con un sueldo ligeramente mayor al del alcalde, tiene dentro del mismo a 4 de sus hijos, a 6 hermanos, un cuñado y un primo.

Esto se llama nepotismo y, en ese nivel, supongo que deba llamarse fraude. ¿Dónde está el corporativismo?

En las declaraciones que hizo ese dirigente sindical y que no tienen desperdicio. Las cito a continuación (El Norte, 13 Julio, Local).

“Se necesitan (más apoyos adicionales a los 8 millones). Tenemos cinco equipos de béisbol, tres de primera fuerza… Tenemos seis equipos de futbol, dos de futbol mixto, dos equipos de basquetbol, tres de softbol y todo eso cuesta; lo que es el ampayeo, el rayado del campo, las inscripciones, uniformes y el material deportivo”, dijo este hombre que desde 1973 es el secretario general de ese sindicato.

Consecuentemente, podemos ver que la corporación es ese sindicato, que no rinde cuentas a nadie de los apoyos que recibe y que retiran dinero de impuestos que pagan los ciudadanos con la intención de mejorar su municipio.

Lo que busca la corporación es su beneficio, como tener equipos deportivos para entretenimiento de los burócratas y cubrir incluso los materiales para esa diversión. Se ve claro el egoísmo sectorial en donde al sindicato no le importa que ese municipio tenga necesidad de cambiar unos semáforos, por ejemplo. Lo que les importa es su propio bienestar a costa del perjuicio de otros.

La corporación, es decir, el sindicato y su dirigente jala recursos para ellos sin importar consecuencias. ¿Por qué los puede jalar? Difícil de contestar sobre la información disponible, pero puede especularse que se trata de una extorsión: esos fondos comprar la prevención de una huelga u otros problemas sindicales.

Y se revela así el corporativismo en todo su esplendor. Una corporación acude al gobierno en busca de dineros para su propio beneficio a costa de un daño cierto en otros grupos, a cambio de favores. Quizá otra manera de llamarle a esto sea la palabra chantaje, que todos entendemos mejor. Chantaje institucional.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Un Clásico Ejemplo”
  1. JOSE DE JESUS Dijo:

    Muy buena crítica, pero como define el término “apoyo sindical” ya que se entiende son pagos al sindicato, más no a los trabajadores…





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