Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Mundo Imperfecto
Eduardo García Gaspar
23 marzo 2004
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hace ya tiempo una de mis alumnas me cuestionó acerca de las razones por las que a pesar de saberse que ciertas medidas económicas producen resultados negativos, ellas se aplican por parte de seres humanos que tienen acceso a información que demuestra que lo que hacen tendrá malas consecuencias.

La única manera de contestar eso es aceptar que somos seres imperfectos.

Sabemos que matar es malo y, sin embargo, esas acciones se cometen. Igualmente sabemos que, por ejemplo, congelar rentas o elevar el salario mínimo, produce reducciones de oferta de rentas y de trabajo, pero a pesar de eso las medidas siguen aplicándose.

Sabemos que comer en exceso es negativo, pero muchas personas sucumben a esa tentación, al igual que al exceso de bebida o de juego.

No es el nuestro un mundo perfecto y todos los días hay algo que lo muestra. Resultan repugnantes los atentados de 11 de septiembre y de 11 de marzo.

También el narcotráfico, la corrupción y otras cosas más de ese tipo, que a diario demuestran que los humanos estamos lejos de la perfección.

Como con esa alumna, resulta un buen ejercicio el tratar de pensar las razones por las que suceden todas esas cosas tan indeseables.

Ofrezco en esta segunda opinión, entrar en el tema tratando primero la visión de un mundo contrario al nuestro, la de un mundo perfecto.

Imaginemos un mundo en el que todos los hombres y mujeres nos comportamos como debemos hacerlo. Nadie tiene una falta, ni siquiera la más inapreciable de las incorrecciones.

Para que esto suceda, necesariamente, debería existir una fuerza externa que nos obligara a comportarnos de cierta manera. Seríamos los humanos como robots éticamente perfectos, que siempre hacen lo que se debe hacer.

Desde luego, en ese mundo perfecto hay algo extraño. Nos faltaría el mérito de la acción. Ya que el comportamiento en ese mundo sería forzado, no habría mérito posible en nuestras acciones. Seríamos como computadoras programadas para hacer el bien y evitar el mal.

Ya que el mal deja de ser una opción posible, nuestros actos serían no voluntarios y, como dije, sin mérito. Solamente podremos tener mérito de lo que hacemos donde es real la posibilidad de que hagamos el mal. Es decir, si aceptamos que somos libres, necesariamente debemos aceptar que el mundo en el que vivimos no es perfecto.

Todo porque podemos optar por acciones moralmente reprobables, como poner bombas en estaciones de trenes o explotar aviones contra edificios. Si aceptamos a la libertad debemos también aceptar la posibilidad de esos actos.

En eso consiste la imperfección de nuestro mundo, en la posibilidad de que existan personas que opten por realizar actos reprobables. Este mal del mundo, por tanto, se debe a decisiones humanas.

Somos nosotros quienes causamos el mal que existe, con nuestras propias decisiones equivocadas. Aquí cabe la distinción entre las acciones erróneas con pleno conocimiento y las acciones equivocadas debidas a conocimiento inexacto.

Es decir, podemos hacer cosas malas sin saberlo, porque no tenemos el discernimiento que nos indique eso, pero también podemos hacer lo malo sabiendo que es malo. La pregunta obvia que sigue es, para los creyentes, ¿por qué si el mundo es creación de Dios, tolera Él esos daños?

No tengo la respuesta, pero apunto ideas. Una de ellas viene de un libro que leí y dice que de hecho Dios creó un mundo perfecto, el original, que era el Paraíso, y que fue cancelado por una decisión libre de los hombres.

Otra idea es de un rabino que le oí mencionar que la maldad en el mundo es sencillamente un efecto de la decisión de Dios de crear hombres que pueden rechazarlo y ese rechazo es la causa última de toda maldad en el mundo.

A un sacerdote católico le escuché decir que la libertad ha sido mal entendida y se ha confundido con la posibilidad de hacer lo que uno quiera, cuando en realidad la libertad es el hacer lo que se debe hacer por voluntad propia personal.

Somos sin duda seres muy especiales, movidos no por instintos animales, sino por pensamientos propios y somos capaces de producir a personajes tan distintos como a Santa Teresa de Ávila y a José Stalin.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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