Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Buena Dificultad
Eduardo García Gaspar
3 junio 2004
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hay un serio riesgo intelectual en la actualidad y él es el relacionado con las palabras fundamentalismo y fanatismo.

La tendencia general es sencilla de ver, esos términos son usados de manera irreflexiva, connotando significados negativos.

Mi punto es que no necesariamente es así y que creer que el fundamentalismo y el fanatismo son malos, puede conducir a posiciones personales en extremo dañinas. Me explico.

Si aceptamos que la vida humana es sagrada y digna, necesariamente reprobaremos a todo eso que atente contra ella. Por ejemplo, un gobierno realizará acciones que prevengan y castiguen a quien ha matado. Lo mismo puede decirse del robo, reprobado también no sólo por leyes sino por la moral y la religión.

Esto es en realidad una interpretación fundamentalista de la vida humana: no hay tolerancia contra quien viole esos derechos naturales.

Si el fundamentalismo fuera negativo por definición, se caería en la posición de que es mejor pensar que los asesinatos y los robos deben tolerarse, pues no hay que ser tan cerrados, ni tan fanáticos como para creer que la vida humana es un valor sin discusión. No tiene sentido.

Creo haber demostrado así que la crítica total del fundamentalismo, usado con una interpretación suelta, produce un efecto de relativismo intelectual que hace posible la aceptación de lo indebido.

Quienes defienden, por ejemplo, a la democracia no son vistos como fanáticos fundamentalistas, aunque en realidad lo sean en su salvaguardia de la libertad humana para elegir a sus gobernantes y vivir en un sistema de poderes divididos que evita abusos gubernamentales.

Sin embargo, suelen a veces ser vistos como fanáticos fundamentalistas quienes sostienen la existencia de valores morales absolutos.

Hasta aquí mi punto es sencillo, creo. Hay valores y hay asuntos en los que conviene ser fanático.

Por ejemplo, yo lo soy en mi defensa de la libertad humana, con sus consecuencias lógicas de responsabilidad, rendimiento de cuentas y reglas morales.

Y las varias veces que me han calificado de fundamentalista, lo han hecho con ánimos de insulto, proponiendo que es mejor una posición tibia que supone la conveniencia de violar la libertad humana en ocasiones. Según convenga en cada circunstancia.

Lo que mucho me temo que esté sucediendo es que se confunda el fanatismo con la falta de uso de razón. Y, por tanto, lo que se ataca no debe ser tanto la existencia y defensa de valores absolutos, sino el defecto de no usar el raciocinio en esa defensa.

Soy un defensor del libre comercio y ofrezco argumentos en su favor, no creo por eso merecer el calificativo de fanático fundamentalista. Pero sí lo sería si dejara de usar la razón para defenderlo y me negara a escuchar razones al contrario.

El real fanatismo y fundamentalismo, no sólo tiene el defecto del la falta de raciocinio, sino que también suele caracterizarse por el uso de la fuerza para imponer una creencia cualquiera. Son reales fundamentalistas, por ejemplo, los terroristas que atacaron Nueva York, Madrid y Cuernavaca. También lo son quienes protestaron por el asunto de Atenco blandiendo machetes en la Ciudad de México.

No puedo pretender en esto una total aclaración del tema, pero sí quiero señalar que al usar indiscriminadamente las palabras fanatismo y fundamentalismo es posible crear la idea de que nada hay que sea digno de defenderse, lo que nos lleva a una posición muy débil de comodidad intelectual y debilidad de la razón.

Sí, sí existen cosas que deben defenderse, por las que vale la pena luchar e incluso usar la violencia cuando otro la usa primero. Puede ser fundamentalista y fanático quien interpreta al Génesis textualmente y cree en una creación literal de seis días, sin mucho uso de razón, pero me parece que es mucho más fanático y fundamentalista quien afirma que no existen valores e ideas que son valiosos en sí mismos y en las que se debe creer… aunque nadie piense en aplicarle esos calificativos.

Y es que quizá sea que quien no acepta las ideas de otro tenga a su disposición una arma muy cómoda para descartarlo, llamando sencillamente fundamentalista y creyendo que así se gana una discusión. Cuando la razón deja de usarse, obligadamente se cometerán errores muy serios y poco notorios en su causa última.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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