Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Punta de Flojos
Eduardo García Gaspar
1 septiembre 2004
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


No hace mucho que un amigo calificó así a la población mexicana, de la que se expresó así, “la mayoría de los mexicanos somos unos perezosos que nos hemos acostumbrado a clamar que el gobierno solucione nuestros problemas.”

Es este un buen punto que no muchos han tratado y bien vale una segunda opinión.

La idea central de mi amigo es muy clara: sostiene que la mayoría de la población se ha acostumbrado a que el gobierno venga a resolver sus problemas y se desgarra las vestiduras cada vez que no siente esa ayuda. P

uesto de otra manera, dice que muchos mexicanos son holgazanes y carecen de iniciativas para resolver su vida propia, por lo que acuden a la autoridad en busca de esa ayuda.

Mucho me temo que sea cierto, que haya una buena dosis de verdad en esa aseveración, la que no se refiere a los casos de real emergencia, como en inundaciones y terremotos, pero sí a casos normales de vida, como la prevención de un retiro, la vacuna de un hijo, o su misma educación.

Vemos esto por todas partes, una buena cantidad de peticiones de intervención estatal para resolver problemas en la selección nacional de fútbol, evitar el cierre de una fábrica quebrada y otras cosas. La otra posibilidad es la de una población contraria a ésa, la de personas con iniciativas y capacidades a quienes estorbara la posibilidad de que el gobierno entrara en sus vidas.

El contraste es grande entre ambas, pues una posición crea hábitos de trabajo, esfuerzo y autonomía personal, con confianza en sí mismo y orgullo por los logros personales. La otra crea una población pasiva, dependientes, incapaz, que espera sentada a que otros resuelvan sus problemas.

Con esos dos tipos de población, es obvio que se tendrán dos tipos de gobierno, sin que sepamos claramente qué fue primero, el huevo o la gallina, la población perezosa o el gobierno metiche.

Un caso brillante de esto es la elección presidencial de 2000, con una población que votó en estrecha mayoría por Fox y luego se sentó a esperar con haraganería y flojedad que el otro hiciera milagros y resolviera su vida. Sucedió lo que tenía que suceder y ahora muchos claman desilusión.

Y es que, fuera ideologías, podemos clasificar en dos clases a los gobiernos.

Una es la clase de gobierno que se ve a sí mismo como un agente indispensable de salvación y entra en todo terreno, aún en los que no sabe nada. Para estos gobiernos, cualquier estadística es un motivo para entrar a arreglar un problema percibido presuponiendo tres cosas: que el gobierno conoce la solución correcta, que la puede realizar y que las personas no son capaces por sí mismas de solucionar sus problemas.

La otra clase de gobierno es menos arrogante, menos soberbia y ve más lejos, pues se enfoca a sentar las bases de confianza y tranquilidad para que sobre ellas las personas puedan resolver sus propios problemas y aprovechar las oportunidades que se les presentan. Los gobiernos mexicanos en el siglo 20 no han sido de este tipo, sino de la otra clase, de esos que intervienen en todo y quieren resolver los problemas de los ciudadanos.

Lo que he querido ofrecerle en esta segunda opinión es una tesis que parece ser razonable: una buena parte de la población mexicana ha desarrollado hábitos de dependencia del gobierno y sin capacidad para actuar por sí mismos, son pequeños infantes que lloran cada vez que el gobierno no entra a resolver sus problemas.

Como bebés malcriados hacen rabietas si papá gobierno les dice que se valgan por sí mismos.

Es esto especialmente marcado en los segmentos de menores ingresos, en los que los gobiernos mexicanos han creado esos terribles hábitos de desidia y dejadez, que en cada elección esperan favores, que en cada marcha de apoyo a algún político acuden con la esperanza de un socorro concedido; gente que en lugar de trabajar piensa en marchar a favor de alguien, que en lugar de esforzarse piensa en buscar el amparo de un gobernante.

No es un bonito panorama, éste que veremos en el Informe Presidencial, sentados, esperando que se nos diga lo que el otro ha hecho por nosotros.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Una Punta de Flojos”
  1. Pablo A. Zubieta Dijo:

    es la fregada visión de que “la vida no me ha sido justa” por lo que merezco misericordia y un redentor.





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