Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Razón de Fondo
Eduardo García Gaspar
15 abril 2004
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Partamos de un dato que todos conocen. El IMSS está quebrado.

Para explicar las razones de esa realidad, en esencia ocasionada por un sistema de pensiones fantasioso para los miembros del sindicato de esa institución, podemos acudir a un esquema en extremo útil.

Me refiero a lo propuesto hace ya varias decenas de años por Milton Friedman.

Lo que dice ese economista de manera simplificada es lo siguiente. Hay dos tipos de posibles gastos que puede hacer una persona.

• Uno de ellos es el gastar mi propio dinero en cosas que son para mí uso personal. Por ejemplo, voy al supermercado y compro botanas y cervezas para yo ver el fútbol. O bien, compro con mi dinero un automóvil para mí.

Este tipo de compra me hace querer ser lo más racional posible. Ya que es mi dinero, estaré motivado a encontrar los mejores precios posibles. Y debido a que seré yo quien use ese producto, tendré incentivos para buscar el bien con mayor valor.

Toda la situación de este tipo de compra me llama a ser racional, a buscar precios bajos y a encontrar bienes de la calidad que necesito.

• Pero hay otro tipo de compras que yo puedo hacer. Es un tipo de compra muy diferente al anterior. Si en el anterior tipo de compra yo gasto mi propio dinero, en este nuevo tipo de compra no gasto dinero de mi propiedad. Y si en el anterior tipo de compra yo uso el bien que compro, en este nuevo tipo de compra yo no uso el producto adquirido.

Es decir, este nuevo tipo de compra que puede hacerse es uno en el que se gasta dinero que es de terceros para comprar bienes que usarán otros. Con dinero que no es mío compro bienes que son para otros.

Es de simple sentido común que en este tipo de compras no tengo los mismos incentivos que antes. No tendré impulsos fuertes para encontrar los mejores precios y tampoco tendré motivos enérgicos para encontrar los productos con mejor valor. Ni el dinero es mío ni yo usaré los bienes comprados.

Ésta es una razón de peso para explicar cómo es que el sindicato del IMSS logró prestaciones que no tienen el menor sustento financiero. Quien otorgó las prestaciones estaba gastando dinero que no era de él. Es dinero cobrado a fuerza por la institución a las empresas y los trabajadores.

Peor aún, el que decidió dar esas prestaciones no gastaba el dinero en sí mismo, sino en otros. La elucidación de Friedman es muy aplicable en el caso del IMSS y explica mucho.

Pero quiero ahora añadir un factor mío: el responsable del gasto, es decir, de otorgar las prestaciones, no sufriría las consecuencias en lo personal de una mala decisión, porque los malos resultados no se tendrían de inmediato, sino varios años después, muchos años.

Esto agrava la irresponsabilidad que por diseño fomenta el mecanismo del IMSS.

Visto de manera objetiva, por tanto, la estructura misma del IMSS lleva a problemas serios, pues fomenta la irresponsabilidad de sus administradores y hace depender a esa institución exclusivamente de tener administradores con excepcionales habilidades políticas y los más altos valores morales… una expectativa demasiado utópica para ser considerada.

Ahora, desde luego, lo dicho hasta aquí tiene la ventaja de mostrar una solución potencial a este problema, una real solución de largo plazo.

Ella es la privatización del sistema de seguridad social del país, de manera que por sistema de competencia se coloquen incentivos estructurales para el buen cuidado de las finanzas de las varias empresas dedicadas a eso.

Y el IMSS podría especializarse en atender áreas de escaso desarrollo económico, dejando el resto a esas varias empresas en competencia.

Si usted ve esto como demasiado extremo para una mentalidad tan atrasada como la de nuestros políticos, le doy otra solución. Ella es aplicar la misma teoría de las Afores al cuidado de la salud, es decir, crear cuentas individuales o familiares para los trabajadores, de forma que nadie pueda disponer de los fondos en esas cuentas personales.

Con esto también se evitaría que el IMSS tomara dinero ajeno para pagar al terceros. Y sí, también, los trabajadores del IMSS tendrían cada uno su cuenta personal de ese tipo, igual a la de cualquier otro trabajador. No es complicado.

Post Scriptum

Palabras textuales del Informe del IMSS al Ejecutivo Federal y al Congreso de la Unión sobre la Situación Financiera y los Riesgos del Instituto Mexicano del Seguro Social (Junio 2002) :

“… debe agregarse que el número de pensionados y jubilados del Instituto crecerá más rápidamente que el número de trabajadores activos. Al finalizar esta década se espera que habrá un pensionado por cada 2 trabajadores, a diferencia de uno por cada 3.5 en este año. En consecuencia, el gasto para la nómina del Régimen de Jubilaciones y Pensiones del IMSS (RJP) crecerá más rápidamente que los ingresos del Instituto, triplicándose en esta década; de hecho, sólo en los 4 años restantes de la presente Administración el costo del RJP aumentará en casi 9,000 mp, o 64 por ciento sobre las erogaciones de este ejercicio. Después de cubrir las obligaciones de Ley para subsidios, ayudas y sumas aseguradas, y la nómina de trabajadores activos y pensionados del propio Instituto, en 2002 se estima que se destinarán 312 pesos por derechohabiente para el pago de medicamentos, conservación, equipamiento y ampliación de la capacidad de atención. De continuar con las tendencias actuales, esa cantidad se reducirá a 10 pesos en el 2011, y a partir del 2012 ya no habrá ningún recurso disponible para esos propósitos, imposibilitando la prestación de servicios.”

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