Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Tesis Sin Sentido
Eduardo García Gaspar
5 enero 2004
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Los remedios aparentes son casi siempre los que peores efectos producen.

Un ejemplo de esto es claro en una de las dos nociones que dominan al país: los que creen que el gobierno debe el proveedor único de soluciones para los problemas de la sociedad.

Entre ellos es común que surja consistentemente la idea de cerrar las fronteras del país para crear así progreso.

No importa que la evidencia sea contraria al cierre de fronteras y que no existan razonamientos lógicos para sustentarla, la idea de cerrar fronteras para crear progreso sigue teniendo su popularidad. Si para crear progreso deben cerrarse fronteras, entonces más o igual progreso se crearía cerrando las fronteras de las ciudades y de los estados dentro de un país.

Yucatán progresaría mucho si no dejara entrar productos producidos en Sinaloa ni en otros estados. Y Mazatlán progresaría mucho no dejando entrar lo producido en Culiacán, ni en el resto de las ciudades.

El cierre de fronteras llevado a sus consecuencias lógicas, resulta en un absurdo porque en el extremo significaría que progresaría más una familia que produjera ella misma todos los productos que necesita. La autonomía total que pide el cierre de fronteras es imposible de lograr.

Usted podrá cerrar las fronteras a la cerveza extranjera, por ejemplo, pero también las debe cerrar a las máquinas embotelladoras, a las máquinas que hacen las máquinas embotelladoras, a las máquinas que hacen las máquinas que hacen las máquinas embotelladoras…

Si se cerraran fronteras, se lograría un acomodo de recursos internos distinto al logrado con fronteras abiertas.

Por ejemplo, se dedicarían recursos nacionales a la producción de los bienes que se quiera a pesar de que en otras partes fueran mejores y más baratas. México tendría que, por ejemplo, duplicar las investigaciones para medicinas contra el cáncer que se hacen en el resto del mundo, lo que es obviamente un mal uso de recursos.

Todo el asunto del cierre de fronteras a la importación se torna en una acción miope, con peores efectos de los que trata de remediar. La situación mundial más natural es la de un comercio abierto entre naciones y sin restricciones, igual que dentro de un país.

Con un comercio libre, los precios bajan y la calidad se eleva, lo que incrementa el bienestar de las personas. Ahora queda por ver la razón por la que existe oposición al comercio libre.

Esa razón es la defensa de privilegios de quienes se benefician de fronteras cerradas. Si los productores de pollo o de arroz reciben subsidios y otros tratos privilegiados que desaparecerían con la entrada de esos productos de otras naciones, no hay mucho que entender… esos productores nacionales se tornarán los más arduos defensores de las fronteras cerradas.

Ahora que si alguien piensa que el comercio libre es la solución a todos los problemas de desarrollo, allí hay una equivocación importante.

El libre comercio es un paso muy bueno en la dirección correcta, pero solo no va a lograr el desarrollo deseable, pues debe acompañarse de medidas como sistemas respetuosos y baratos de propiedad personal, impuestos sencillo y bajos, aplicación de la ley y un sistema de justicia confiable, más otros.

Digámoslo así, le deseo a usted querido lector un muy próspero 2004, sabiendo que será más próspero si las fronteras al comercio se abren aún más y reconociendo que si se cierran, por muchos deseos que yo tenga, no será tan próspero este nuevo año.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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