Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Utilización de Recursos
Eduardo García Gaspar
27 febrero 2004
Sección: ECONOMIA, NEGOCIOS, Sección: Una Segunda Opinión
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Más como una noticia de nostalgia y como una nota curiosa de escasa notoriedad, hace tiempo fue reportado el cierre de una fábrica muy antigua, cerca de Monterrey, El Porvenir, una fábrica del ramo textil fundada hace más de 130 años.

Desde luego, bajo la opinión de que todo suceso encierra una lección, quizá quiera usted acompañarme a ver qué hay detrás de esto.

Primero, pongamos esto en perspectiva. Por ejemplo, un tercio de las empresas listadas entre las 500 de Fortune en 1970 habían desaparecido 13 años después, por adquisiciones, fusiones o desincorporaciones.

Una empresa con 40 años de edad ya es respetable, pues el promedio de vida anda por los 12 (Arie de Geus, The Living Company, Harvard Business, 1997)

Es decir, llegar a 130 años es más la excepción que la regla. La real noticia hubiera sido que El Porvenir siguiera trabajando y no que haya cerrado.

¿Qué pudo haber pasado allí? No tengo la menor idea, pero pueden pensarse varias causas. La más obvia de ellas podría ser un mal manejo de las finanzas.

No, no me refiero a fraudes, sino a haber manejado las finanzas de manera arriesgada. Pocas cosas hay tan nefastas para una empresa que sus finanzas no tengan un manejo conservador y tradicional. Créamelo, es cierto.

Sin embargo, puede haber otra explicación, la de haberse alejado del mercado y del medio ambiente. Las empresas cambian porque las cosas que las rodean cambian y no tienen más remedio que transformarse. Si no lo hacen, sencillamente desaparecen. Cambian los mercados, las leyes, la competencia, la tecnología, nada permanece constante.

Aquí más de un lector recordará esa frase de que la única constante es el cambio. Déjeme ir más allá, el cambio no es una constante, es una variable y se está apresurando. El ritmo de cambio no es siempre igual, está acelerándose. Lo obvio es que las empresas deben no sólo seguir ese ritmo, sino que deben anticiparse.

No es una vida sencilla la de las empresas en la actualidad. El sueño del proteccionismo pasado, que era un paraíso empresarial y un infierno para el consumidor, ya no existe. La conclusión es de hecho contraria a la que suele tenerse.

Cuando una empresa fracasa, suele reaccionarse con aflicción, cuando la verdad es que a la larga eso es sano. Significa que los recursos de esa empresa se han liberado para ser aprovechados mejor en otra parte, lo que en el largo plazo es de beneficio para todos.

Cierto que es doloroso perder empleos y dañar de alguna forma a las personas ligadas a la empresa, pero la alternativa de mantener artificialmente viva a la empresa es peor. Este proceso de desaparición y nacimiento, que es parte de la naturaleza, también aplica a las empresas.

Si no aplicara, por ejemplo, aún habría fábricas de bulbos que nadie compraría y sería una irresponsabilidad usar recursos escasos en esa fábrica.

Pero la cosa va más allá, la empresa que cierra deja de ser una carga, lo que no sucede en el terreno de los gobiernos. Intentaré ilustrar esto con un ejemplo muy obvio.

Si la educación nacional hubiera estado a cargo de una empresa, ella ya hubiera cerrado dados los terribles resultados que ha tenido esa tarea ejercida por el gobierno. Ese cierre hubiera sido positivo y se habría renovado la tarea de educar a los niños mexicanos.

Pero como es una actividad del gobierno, no quiebra y lo que hace es pedir recursos adicionales, recursos verdaderamente gigantescos que pagamos con impuestos.

Habría sido más sano para todos los mexicanos, cerrar la Secretaría de Educación, despidiendo con mucho dolor a sus trabajadores, que mantenerla engañosamente viva. Una empresa que no da resultados cierra.

Pero una tarea del gobierno que no da resultados, pide más dinero y mantiene los errores que ocasionan sus fallas. Por eso digo, cuando alguien se lamenta del cierre de una empresa, haría bien en pensar en la posibilidad contraria.

¿Daría esa persona sus propios ahorros para mantenerla viva? Eso es precisamente lo que hacen los gobiernos con sus funciones, quitarnos los ahorros por la fuerza y dárselos a una “empresa” suya que no tiene razón de vida.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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