Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Voyeurismo Masivo
Eduardo García Gaspar
20 febrero 2004
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El voyeurismo es un gusto personal que se caracteriza por un patrón de conducta que lleva a actos repetidos que permitan espiar a personas extrañas y no conocidas en acciones de vestirse y desvestirse, o bien en actos sexuales, sin su conocimiento.

Al voyeur le agrada hacer eso, esconderse y ver a otros en esas situaciones, para tener una satisfacción propia de excitación sexual.

Eso es lo que en resumen dice un diccionario cualquiera sobre lo que es considerado una deformación mental, o al menos un estado no normal de la persona.

Todo esto tiene que ver con un fenómeno que afecta a una buena parte de las personas, cosa fácilmente demostrable viendo los ratings de los reality shows y de revistas y programas dedicados a los chismes de celebridades.

Digamos que en la actualidad nos enfrentamos a un voyeurismo masivo aunque suavizado.

En el voyeurismo tradicional, una persona espía a otras. En el voyeurismo masivo un auditorio grande espía a las mismas personas. La esencia del voyeurismo permanece igual: la observación de personas bajo circunstancias en las cuales resulta anormal esa observación.

En los reality shows es obvio lo que sucede, pues las cámaras se colocan de manera que es posible observar y oír los sucesos de una artificialmente lograda vida en común de diversas personas, con gran énfasis en lo sexual.

En las revistas y programas de celebridades de espectáculos se hace lo mismo, pero de manera que la observación de la vida privada de las personas es puesta en texto o video por un reportero que actúa como el espía intermediario del voyeur.

Hasta aquí queda razonablemente demostrado que en tiempos recientes se ha creado ese voyeurismo masivo, cuyos antecedentes sin duda pueden tener mucho años, incluso décadas y siglos. Sin embargo, lo que parece ser único de estos tiempos es la masificación de esas acciones.

El fenómeno preocupa, desde luego, porque se considera que el voyeurismo es una anormalidad en el ser humano, una desviación con respecto a la conducta esperada de un ser racional. Vayamos un paso más allá de lo que todos sabemos para encontrar posibles reacciones ante esos medios con contenido voyeurista.

Sin duda, existe un buen número de personas que sencillamente no están expuestos a esos medios por la razón que sea; personas que sencillamente no los ven porque les parecen lo más tonto e irrelevante.

Otro grupo de personas son las que están expuestos a esos medios de manera ocasional y que si los ven es por simple diversión momentánea, cuando no hay nada mejor que hacer.

Pero el tercer grupo de personas es el que se involucra personalmente y toma en serio a esos medios y sus contenidos, que es precisamente el grupo con el que hay problemas.

Sobre este tercer grupo es posible hacer unas pocas conjeturas probables, aunque sujetas a comprobación. Deben ser personas de escasa preparación en dos sentidos. Seguramente de educación más baja en promedio que los otros dos grupos. E igualmente más jóvenes en promedio, es decir, con menos experiencia de vida y más admiración por lo llamativo del espectáculo.

También, debe tener ese grupo una preparación moral más deficiente que la de los otros dos grupos. Es decir, se trata de un grupo en extremo vulnerable que puede afectar su vida creyendo esos contenidos.

Por su parte, el otro jugador es el artista o la celebridad que vive de su índice de notoriedad y que tiene frente a sí una herramienta para incrementar esa popularidad. Para lograrlo ya no requiere de demostrar talento artístico, sino otras cualidades entre las que destacan la desvergüenza, la falta de clase y atributos corporales sugerentes.

Por ejemplo, la capacidad de cantar bien puede ayudar menos a ser más conocido que el hablar de las acciones íntimas. Es posible intentar remediar esto de muy diversas maneras, pero si nos vamos a fondo con la solución de largo plazo, no hay más que reconocer que esos contenidos podrán seguir existiendo hasta que sean escasamente populares entre diversos segmentos del público.

Lo que enfatizo en esta segunda opinión es la imperiosa necesidad de masificar la vacuna contra esos medios y esa vacuna se llama educación, especialmente educación ética, moral, religiosa, cultural, o como usted le quiera llamar. Si esa anormalidad se ha masificado es porque también se ha masificado la ignorancia.

Post Scriptum

El concepto de Big Brother fue ideado por George Orwell es su libro 1984, que es una gran lectura. También se ha hecho una película. La obra puede descargarse gratuitamente aquí en PDF.

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