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2 CPedia: Bohada, Unimaní
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24 octubre 2005
Sección: Sección: Listas, Y CONTRAPEDIA
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Bohada

Un tipo de defecto de la almohada. Se usa este apelativo para nombrar y reconocer con facilidad a las protuberancias que desarrollan y generan las almohadas debido al uso que de ellas se hace y que, en casos extremos, son causa de insomnio.

Son las bohadas, por lo general, de pequeño tamaño, poco perceptibles al tacto de las manos; sin embargo, la percepción de su tamaño crece substancialmente cuando la cabeza es reclinada sobre la almohada, pudiendo incluso llegar a producir dolores de cabeza.

La bohada da un nombre coloquial a esas salientes y abombamientos, aunque técnicamente ellas sean de diversos tipos y posean nombres diferentes; la bohada es propiamente una sima en la almohada, mientras que la bohalta es una cima.

En cuanto a su magnitud, han sido clasificadas en tipos B, B+, B++, M, M=, M+, A, A+ y A++, según su magnitud de menor a mayor, sabiendo que la A++ nunca ha sido detectada y que ocasionaría un lesión craneal permanente.

También existe una clasificación de cuerdo a su dureza con los grados de D, D+, D++, S, S+, S++, también sin haber nunca encontrado una D++, la que implicaría una perforación en el cerebelo.

Estas clasificaciones, por cierto, fueron desarrolladas gracias a un trabajo de la empresa clasificadora Phelpestreet & Donna, Associates.

Existe un antecedente muy poco conocido sobre la bohada, en uno de los diálogos de una oscura obra teatral del Siècle du Merde de la literatura medieval que en su parte medular dice lo siguiente.

BARTIFREDO REY— ¡Oh, lastimero Morfeo que me has abandonado y que has dejado a tu amante mayor! Has volado, has volado, dejándome tal y como se sienten las brujas de Lasconia. ¡Solo, solo! Víctima ahora de los más asquerosos sentimientos y de las pasiones más bajas alimentadas en el exceso de tu displicencia. ¿Qué hacer ahora? ¿Dormir de nuevo? ¿Intentar cerrar las luces de mi faz para que iluminen ya la búsqueda interior? Será sólo un desengaño, de seguro. Vanas y fútiles esperanzas. Alimentos vituperables se presentan ante mi como fantasmas tentadores que me llaman sabiendo de su victoria última. Todo, todo lo daría por una hora de sueño. ¡Una hora sólo! ¡Mi cama por una hora de sueño!

BARTINILDA REINA— Bartifredo, amantísimo esposo. Del tálamo conyugal os conjuro a que así como os ha abandonado Morfeo, vos abandonéis vuestros lastimeros quejidos y gimoteos, que poco os van con el rango que recién ocupáis después de asesinar a vuestros primos. No son los fantasmas de Braginilda y Ortifredo lo que os lastima como espinas de rosas sangrientas. No es ni siquiera la opípara cena de jabalíes alimentados con venados de Lestconia, ni el vino sangrante de Bardoseux. Nada de eso os atormenta. Nada de eso os aflige.

BARTIFREDO REY— ¿Qué es entonces eso que me quema por dentro como ráfagas ardientes de las hogueras de Visjouex-dans-la-Valles? ¿Qué es eso que deja a mi espíritu sin ánimo de conciliar el beneplácito de dormir? Mi cabeza revienta, mil púas parecen penetrarla sin caridad, ni misericordia. Diez mil dagas afiladas de Damasco entran en mi testa cada vez que la reclino en la real almohada. ¡Oh, Morfeo, cruel verdugo de mi destino!

BARTINILDA REINA— Os conjuro a que sigáis el sabio camino que ante mí ha mostrado la sabiduría infinita de Merlín, más sabio que los mil magos de Tastvia, más poderoso que los cien hombres sabios del Sudán. Mostróme el gran Merlín el enorme secreto de los cojines, almohadas, cabezales, edredones y almadraques, recogido en mil siglos de misterios y noches de espanto, consternación y turbación. Que tres simples golpes en esos objetos pueden remediarlo todo, si es que al mismo tiempo os atrevéis a enunciar los conjuros de Teranoeaux. ¡Esas terribles palabras jamás pronunciadas por seres que gozan de razón!

Según las interpretaciones más modernas de este pasaje, lo que Bartinilda Reina menciona no es otra cosa que dar unos golpes a la almohada de manera que en ella desaparezcan las bohadas y así el rey pueda conciliar el sueño de nuevo.

Unimaní

También, unihuate, maní de una sola pieza. Mexicanismo dado al maní, unihuate, y que corresponde al unimaní, es decir, el maní de un solo grano, que es en extremo raro, al igual que el aún menos común, trihuate o trimaní, que es el de tres granos; todos derivados de cacahuate o maní.

La denominación o sistema de identidad aquí presentado es obra del Comité de Economistas Revolucionarios de Tucupido, Venezuela, cuyo líder Zoraido Guaria fundó la Organización para el Subsidio del Maní y dictaminó que el mencionado subsidio sólo podría ser recibido por los agricultores que tuvieran menos del 0.01459% de unimaníes y del 0.01371% de trimaníes, con la consecuencia de que la medición exacta de dichas proporciones consumió todo el dinero asignado por el gobierno a esos subsidios.

ContraPedia tiene un antecedente en los 80, cuando fueron publicadas una serie de propuestas de palabras y personajes que no existían. Eran muy breves. Esta versión respeta la idea original, jamás publicada antes, con textos más amplios.





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