Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
2 C.Pedia: Cachuflo, Halaco
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18 julio 2005
Sección: Sección: Listas, Y CONTRAPEDIA
Catalogado en:


Halaco

La palabra halaco fue usada por primera vez en 1950, después de que Ottaviano Candolezzi, el célebre millonario búlgaro de esos años, adquirió la famosa pintura Comiendo en el Atrio de Pascuale Pintalechio, mejor conocido por su seudónimo Pincelinghi, un pintor del Renacimiento en Kiskundorozsma, Hungría.

La pintura fue realizada en 1888 puesto que el Renacimiento llegó algo tarde a esa ciudad.

Uno de los platos de esa pintura muestra lo que a los ojos del hombre moderno es sin duda una pizza en el momento en el que uno de los comensales la retira del plato.

Lo más notable del cuadro es la larguísima tira de queso que se forma al retirar una rebanada de la pizza.

Según cálculos de Michelantonio Candolini, el célebre matemático japonés, esa tira de queso mide unos seis metros y medio al menos con un grueso aproximado de cinco centímetros en su parte más delgada, dada la colocación del plato y la posición del comensal.

Por su parte, Vladimiro Schiciolini, uno de los mayores críticos de arte, especializado en el Renacimiento Tardío de Kiskundorozsma, ha alabado esa pintura por la gran perspectiva que la tira de queso añade al atrio en el que la comida tiene lugar.

Concretamente, Schiciolini escribió en el libro Los Códigos Secretos de la Perspectiva Olvidada, la siguiente frase,

“la gigantesca pintura de Pincelinghi conocida como Comiendo en el Atrio tiene la cualidad de utilizar el truco de la tira de queso en un ángulo tan cuidado que permite añadir una perspectiva absoluta de enorme profundidad al atrio, puesto que sin la mencionada tira, que es el elemento más poderoso de la obra, las personas se darán cuenta de que esa pintura es una verdadera mierda “.

La sutil crítica de Schiciolini, lejos de hacer perder valor al cuadro, elevó su precio de manera importante gracias a la intervención de un comerciante de obras de arte que tomó la crítica de Schiciolini y la usó en varios folletos, uno de los cuales llegó a las manos del millonario Candolezzi. Éste no pudo soportar la tentación de comprar esa obra para mostrar a su cohorte de sicofantes los errores de la misma.

Durante una de las reuniones de Candolezzi con sus conocidos, llegó él a la conclusión de crear un nombre o palabra nueva para las tiras de queso de las pizzas y que se producen cuando la rebanada que se retira parece negarse a dejar el todo permaneciendo unida por medio de lo que no deja de recordar un cordón umbilical.

Candolezzi contrató los servicios de una de las más caras agencias de publicidad de Nueva York, la que por cerca de un millón de dólares propuso que la tira fuera bautizada con el nombre genérico de “halacus”. Un nombre de ciertas tonalidades latinas, lo que es congruente con su origen, más connotaciones auditivas relacionadas con la palabras “jalar” o “halar”.

Gracias a muy hábiles maniobras de relaciones públicas Candolezzi hizo popular la nueva palabra y fundó la empresa Halacus Pizza, cimentada en la posición de marketing que esa pizza producía los más grandes halacos, la que era una idea original de uno de los sicofantes que rodeaban a Candolezzi. Para hacer posible grandes halacos, la fórmula del queso fue alterada con ingredientes extraños que permitían esa largura.

Rumiano Schiciolini, hermano del crítico de arte antes mencionado, y él mismo crítico culinario, probó las pizzas del millonario y en su columna semanal del New Fork Times escribió lo siguiente.

“no cabe duda de que la pintura de Pincelinghi inspiró la creación de las Pizzas Halacus, pues ambas, la pintura y las pizzas son una mierda”.

Posterior al fracaso de su negocio, Candolezzi vendió los derechos sobre la palabra a Benito González González, propietario de una pequeña cadena de restaurantes mexicanos en Huacareta, Bolivia, quien no tuvo necesidad de cambiar la receta de sus quesadillas a la mexicana para producir largas tiras de queso al ser ellas mordidas por quien las come.

[véase la traducción de esta nota aquí]

Cachuflos

Se trata de un nombre genérico que cubre a una infinidad de objetos y cosas de muy diversas naturalezas, entre las que pueden estar gallinas, suéteres, bolsas de tiendas, lámparas, pastelitos, maletas, flores, libros y muchas más.

En efecto, se trata de los objetos que lleva consigo un viajero, sin importar su modo de transporte, y que tiene que cargar consigo al subir y al bajar del avión, camión, tren o automóvil.

Desde luego, los cachuflos ocupan ambos brazos e incluso los hombros y el cuello; por ejemplo, la cámara fotográfica va colgada del cuello, un brazo se encarga de la gabardina y la bolsa con los encargos de los hijos, el otro brazo lleva la maleta grande y sobre un hombro va colgado el portafolio.

Desde luego, hay varias categorías de cachuflos. Por ejemplo, los cachuflos coordinados que son los juegos de maletas de todos tamaños, pero que tienen todos el mismo diseño y que generalmente son vendidos por firmas como Dior, Gucci, Vuitton y similares; sobre la incongruencia de comprar maletas en extremo caras para que sean cargadas por maleteros que las tratan mal, hay un interesante estudio del Instituto de Tartas, en Francia.

En el otro extremo de los cachuflos están los formados por cajas de cartón, principalmente de detergentes y jabones, como el jabón Zote®. Sin embargo, aún dentro de las cajas de cartón existen categorías, pues no es lo mismo que haga de maleta una caja de una televisión Sony® que una caja de detergente Patito®.

Otro estudio, de la Universidad de Piapoco, Colombia ha investigado dos aspectos interesantes de los cachuflos. Primero, el origen de esta palabra, llegando a la conclusión de que este término se remonta unos pocos años nada más, a la situación en la que se vio involucrada una persona de poco más de cincuenta años.

Resulta que esta persona tenía que cargar para un viaje tal diversidad de objetos en la mano que olvidó sus nombres y balbuceando dijo textualmente “No sé como le haré en el viaje con estas cuchuflas”; la palabra dejó una huella en la familia de esta persona y con el tiempo se fue modificando hasta que llegó a su forma actual. Esto sucedió en Cogolludo, España.

Segundo, el famoso artículo de Ghomer Ajo, que apareció en el número 125 del diario de Almendralejo, también en España, patrocinado por La Caja de Ahorros de la misma ciudad, sostiene la teoría de que es más fácil transportar varios cachuflos que pesen igual que un solo cachuflo del mismo peso neto; dicho de otra forma, resulta más simple cargar cuatro cachuflos cada uno de 10 kilos que un cachuflo de 40 kilos.


ContraPedia tiene un antecedente en los 80, cuando fueron publicadas una serie de propuestas para palabras que no existían. Eran invenciones muy breves y destinadas a provocar sonrisas. Esta versión respeta la idea original, jamás publicada, con definiciones más amplias y la incorporación de otros elementos, como personajes e instituciones.




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