Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
2 Libros Fascinantes
Selección de ContraPeso.info
10 junio 2005
Sección: EDUCACION, Sección: Listas
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ContraPeso.info presenta la recomendación y revisión de dos obras clásicas de la libertad. Son ellas lecturas obligadas de todo el que en verdad desea conocer el funcionamiento de la sociedad. Se agradece a www.economíaparatodos.com la amable cortesía de reproducir estos textos, de los que presentamos una versión ligeramente más breve.

Como una nota adicional, ContraPeso.info recomienda que quienes no hayan leído estas obras lo hagan comenzando por otro libro, el de Hayek, Camino de Servidumbre.

“Los fundamentos de la libertad”, de Friedrich A. Hayek

La presente obra es una de las más importantes de Hayek. Dedicada a analizar la constitución o estructuración de la libertad y el sentido que ésta tiene en la sociedad contemporánea, es fruto de una minuciosa investigación en los campos de la Filosofía Política, el Derecho y la Economía.

Aunque se considera principalmente economista, Hayek entiende que las respuestas a muchos de los acuciantes problemas de nuestro tiempo se basan en principios que caen fuera del campo de la técnica económica o de cualquier otra disciplina aislada.

Por ello, aun partiendo de una preocupación originaria por los problemas de la política económica, deriva hacia la ambiciosa tarea de buscar encuadre y fundamentación en los principios básicos de una filosofía de la libertad. “Los fundamentos de la libertad” (editado por Unión Editorial, Madrid) es, según numerosos autores, uno de los libros más importantes del profesor Hayek, que luego desarrolla con más extensión estas mismas ideas en “Derecho, Legislación y Libertad”

A diferencia del libro que publicara en 1944, “Camino de Servidumbre”, no es éste un libro político sino científico. El mismo autor nos explica: “su objetivo es describir un ideal demostrar cómo puede alcanzarse y explicar lo que su realización significaría en la práctica. Para ello, la discusión científica es un medio y no un fin”.

Dueño de una impresionante cultura filosófica, jurídico-política y económica, Hayek da en este texto un enfoque totalizador al gran tema de la libertad. La obra se divide en tres partes.

• En la primera muestra por qué queremos la libertad y lo que ésta trae consigo. Se trata de una discusión principalmente teórica y filosófica que envuelve un examen de los factores que determinan el progreso de la civilización.

• La segunda parte es un examen de las instituciones que Occidente ha desarrollado para asegurar la libertad individual, abordando estos problemas con sentido histórico en orden a facilitar, a la luz de un ideal sólo parcialmente realizado, la solución de los problemas de nuestros días.

• La tercera parte es una aplicación práctica a algunas críticas situaciones económicas y sociales de hoy, fijándose, sobre todo, en aquellas materias en las que una falsa elección entre las distintas soluciones posibles daña más a la libertad: sindicatos, previsión social, política tributaria, vivienda, instrucción, investigación, entre otras.

Hayek sabe que la causa de la libertad no prevalecerá si no despierta motivaciones emocionales. Conoce también los peligros de abordar con frialdad y métodos puramente intelectuales un ideal de tan honda raíz emotiva. A pesar de todo, su obra pretende facilitar la comprensión, no encender entusiasmos.

Como él mismo dice “aun cuando al escribir acerca de la libertad la tentación a provocar estados emocionales es a menudo irresistible, me he propuesto, en la medida de lo posible, mantener la discusión con espíritu de sobriedad.” Esa sobriedad que, no menos que la hondura y el realismo, constituye una de las más destacadas cualidades del ilustre Premio Nobel de Economía.

Citamos a continuación un breve fragmento:

“El liberalismo… se preocupa principalmente de la limitación del poder coactivo de todos los gobiernos, sean democráticos o no, mientras el demócrata dogmático sólo reconoce un límite al gobierno: la opinión mayoritaria. La diferencia entre los dos ideales se individualiza más claramente si enunciamos sus oponentes. A la democracia se opone el gobierno autoritario; al liberalismo se opone el totalitarismo. Ninguno de los dos sistemas excluye necesariamente al opuesto. Una democracia puede muy bien esgrimir poderes totalitarios, y es concebible que un gobierno autoritario actúe sobre la base de principios liberales.”

“El liberalismo es una doctrina sobre lo que debiera ser la ley; la democracia, una doctrina sobre la manera de determinar lo que será la ley. El liberalismo considera conveniente que tan sólo sea ley aquello que acepta la mayoría, pero no cree en la necesaria bondad de todo lo por ella sancionado. Ciertamente su objetivo es persuadir a la mayoría para que observe ciertos principios. Acepta la regla de la mayoría como un método de decisión, pero no como una autoridad en orden a lo que la decisión debiera ser. Para el demócrata doctrinario, el hecho de que la mayoría quiera algo es razón suficiente para considerarlo bueno, pues, en su opinión, la voluntad de la mayoría determina no sólo lo que es ley, sino lo que es buena ley.”

“La sociedad abierta y sus enemigos”, de Karl R. Popper

En este libro Popper realiza una excelente crítica a los enemigos de la democracia. Desde el pensamiento platónico, pasando por Hegel y Marx, el filósofo logra hacer una encendida defensa de una sociedad libre y explica por qué los autoritarismos no deben ser asumidos, muchas veces, como un mal inevitable.

En esta obra, editada por Paidós, Karl Popper realiza un profundo análisis del historicismo que le permite llegar a demostrar que éste carece por completo de rigor científico. Sostiene el autor que el historicismo, al pretender profetizar la historia, da lugar para que pseudointelectuales intenten dominar el centro del ámbito académico.

Popper también se pregunta por qué el historicismo, que puede constituir un primer paso hacia el autoritarismo, es seguido por tanta gente. La respuesta que encuentra es que muchos intelectuales desean dar una expansión a una insatisfacción profundamente arraigada. Así, la tendencia del historicismo a atacar la civilización podría obedecer al hecho de que el historicismo, en sí mismo, es una reacción contra el peso de nuestra civilización y la exigencia que ésta impone de la responsabilidad personal.

Transcribimos a continuación un fragmento:

“Ni siquiera una ciencia es solamente «una masa de hechos», aun en el peor de los casos será una colección de hechos y, como tal, dependerá de los intereses de quien los haya coleccionado, de su punto de vista. En la ciencia, este punto de vista se halla determinado generalmente por una teoría científica: vale decir que seleccionamos entre la infinita variedad de hechos y aspectos de los hechos, aquellos aspectos que guardan interés porque se hallan relacionados con una teoría científica más o menos preconcebida. “

… no puede haber historia de «el pasado tal como ocurrió en la realidad», sólo puede haber interpretaciones históricas y ninguna de ellas definitiva; y cada generación tiene derecho a las suyas propias. (…) El historicista no se da cuenta de que somos nosotros quienes seleccionamos y ordenamos los hechos de la historia, sino que cree que es la «historia misma» o la «historia de la humanidad» la que determina, mediante sus leyes intrínsecas, nuestras vidas, nuestros problemas, nuestro futuro y hasta nuestros puntos de vista.

“Si pensamos que la historia progresa o que debemos progresar, cometemos entonces el mismo error que quienes creen que la historia tiene un significado que sólo resta descubrir y que no es necesario darle, pues progresar es avanzar hacia un fin determinado. La «historia» no puede hacer eso, sólo nosotros, individuos humanos, podemos hacerlo. Y podemos hacerlo defendiendo y fortaleciendo aquellas instituciones democráticas de las que depende la libertad y, con ella, conscientes del hecho de que el progreso reside en nosotros, en nuestro desvelo, en nuestros esfuerzos, en la claridad con que concibamos nuestros fines y en el realismo con que los hayamos elegido.”


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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