Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
3 Precisiones
Selección de ContraPeso.info
18 enero 2005
Sección: FALSEDADES, Sección: Listas
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ContraPeso.info presenta una idea de Everardo Elizondo A., a quien agradecemos el amable permiso de publicación.

Tengo la impresión de que algunos comentaristas de asuntos económicos en nuestro medio manejan dichos temas con cierto apresuramiento —y a veces hasta con descuido. Parte de la explicación de lo anterior es, quizá, la velocidad con la que actualmente se conoce, se procesa y cambia la información.

El señalamiento anterior puede parecer demasiado severo a primera vista. Desafortunadamente, la experiencia diaria provee de abundantes pruebas que lo validan.

Por ejemplo, revisando el contenido de diversas publicaciones recientes, encontré sin mayor esfuerzo tres ejemplos notables de confusión. Veamos:

1.-En este momento, la opinión generalizada entre quienes se ocupan de elaborar pronósticos (el gobierno incluido) es que la economía mexicana crecerá en 2005 un poco menos que durante el año pasado. Específicamente, la estimación consensual del crecimiento del PIB real en 2004 lo sitúa en un poco más de 4%, mientras que la previsión para el año en curso es algo así como 3.7%.

La desaceleración implícita en las cifras aludidas es significativa, pero no alarmante. En todo caso, la comparación debe tomarse, como sugerían los clásicos, “con un grano de sal”, considerando la fragilidad de la futurología numérica. Como quiera, está claro que el descenso comentado se refiere a la tasa de crecimiento.

Sin embargo, algunos formadores de opinión presentaron el punto de manera tal que transmitieron al público la idea pesimista de que este año el Producto Interno Bruto (en términos reales) disminuirá en valor absoluto. Desde luego, no es así. Y la diferencia no es un asunto semántico.

2.-Los embrollos son frecuentes también en lo que respecta a la situación del mercado de trabajo. Por un lado, se lamenta la lentitud del crecimiento de la ocupación, sobre todo en el sector manufacturero. Por el otro, se deplora el magro avance de los salarios en términos reales. Tomando cada uno de dichos aspectos por separado, es fácil simpatizar con la preocupación de los críticos.

El problema es que al quejarse de los dos elementos, en conjunto, se incurre en una contradicción: la demanda de trabajadores se redujo drásticamente durante varios años debido a diversas circunstancias (la principal siendo de origen externo: la recesión en los Estados Unidos); no obstante, durante 2004 se inició un proceso gradual de recuperación en el empleo; lógicamente, dicho repunte hubiera sido todavía más lento si el salario real hubiera crecido con rapidez (y todo lo demás hubiera permanecido igual).

3.-El tercer caso es un poco más complicado. Como se sabe, el gobierno federal ha tomado por varios años la decisión de “proteger” una parte de sus ingresos provenientes de la exportación de petróleo, a través de operaciones financieras bastante sofisticadas. Recientemente, el gobierno informó al público que el programa en cuestión había costado cerca de 600 millones de dólares.

Al considerar el asunto, un analista no resistió la tentación de calificar negativamente la erogación, quedando cerca de llamarla un gasto inútil. La actitud aludida es muy común: al parecer, a la gente no le gusta asegurarse contra algo abstracto; el riesgo que atrae su atención es siempre algo vívido. Y, por definición, lo que no sucedió es abstracto.

El disgusto se asemeja al que experimenta una persona que resiente (ex-post) haber gastado una “x” cantidad de dinero en un seguro contra incendio (digamos) el año pasado, frente al hecho incuestionable de que su casa no se quemó.

La lección al respecto, que debería ser parte del herramental práctico de todo aquel que reflexiona y discursea sobre la economía es muy sencilla: en cualquier actividad, hay que juzgar el desempeño no en términos de resultados, sino en función de los costos de una realidad alternativa.

Todavía en otras palabras, en el devenir de las cosas el azar juega un papel más importante de lo que se cree en general. Queremos pensar en un mundo determinable, cuando lo cierto es que nadie (nadie) conoce el futuro.

Volviendo al ejemplo que consideramos antes: hace un año, ¿quién sabía, a ciencia cierta, cómo evolucionaría el precio del petróleo en el mercado mundial? Conclusión: la realidad económica es bastante compleja de por sí; conviene no complicarla más con interpretaciones poco meditadas.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.




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