Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
4o. Domingo de Pascua A (2005)
Textos de un Laico
15 abril 2005
Sección: Sección: Asuntos, Y TEXTOS DE UN LAICO
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• La primera de las lecturas de este domingo (Hechos de los Apóstoles, 2, 14.36-41) contiene palabras de PedroDuda de Santo Tomás y son ellas un llamado claro a cada uno de nosotros. Nos dice que debemos saber “con absoluta certeza que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús…”

Y sobre esta base contesta la pregunta que nos hacemos, ¿cómo reconocerle y seguirle?

Pedro le da respuesta con palabras sencillas, “Arrepiéntanse y bautícense en el nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados y recibirán el Espíritu Santo…”

Eso es lo que debemos hacer por principio si es que deseamos reconocer y seguir a Jesús. Y así se presenta un tema común a las lecturas de este domingo, seguir a Jesús.

• En el evangelio (Juan 10, 1-10) la idea continúa con la imagen de las ovejas que siguen al pastor reconociendo su voz, pero no seguirán a un extraño porque no le conocen.

Tenemos pues, de nuevo, esos dos verbos, reconocer y seguir a Jesús, quien en esta lectura se coloca como la puerta por la que entran las ovejas. “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas…. quien entre por mí, se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos… Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.”

• En la segunda lectura, que es la primera carta de san Pedro, está la imagen de las ovejas de nuevo. Allí dice el apóstol, “… porque ustedes eran como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al pastor y guardián de sus vidas.” Se insiste en esa misma idea en la aclamación antes del Evangelio, “Yo soy el buen pastor, dice el Señor, yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí.”

Reuniéndose esas ideas de las lecturas, podemos entender un mensaje de optimismo muy propio de la época de Pascua. Ante todo, reconocemos a Jesucristo como nuestro Señor y Mesías y al hacerlo resulta lógico que le sigamos. Para hacerlo necesitamos, como dice Pedro, arrepentirnos y bautizarnos, es decir, limpiarnos de las faltas que tenemos.

En Jesucristo iremos, guiados por él a la vida verdadera. La imagen de la vida en Jesucristo nos la da el salmo responsorial, cuando decimos, “El Señor es mi pastor, nada me faltará.” A lo que añade palabras hermosas, “… en verdes praderas me hace reposar… me guía por el sendero recto… me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes… Tu bondad y tu misericordia me acompañarán…”

Todas las lecturas se unen en un llamado a cada uno de nosotros en lo personal, a cada una de las ovejas que conoce una por una Jesucristo. Nos pide seguirle y nos promete esa tierra de bendiciones y abundancia. Y, sin complicaciones, nos da instrucciones para seguirle, reconocerle y arrepentirnos de nuestras faltas.

No hay duda, Jesús mismo nos llama y está en nosotros responderle. ¿Cómo responder el llamado de Dios mismo? Primero, reconocer su voz y al hacerlo, seguir esa voz, seguir las huellas de Jesús como dice Pedro en su carta. Es el camino del bien.

La alternativa es la de la oveja descarriada, que no tiene pastor, que no sabe dónde ir, que se ha perdido en el camino del mal.

Quizá algunas veces, en lo personal, muchos nos sintamos sin dirección en nuestra vida e incluso pensemos que Dios nos ignora. Las lecturas de este domingo nos dicen, con absoluta certeza, que Dios nos llama. Nos llama a uno por uno, individualmente y ese llamado es real.

Si acaso creemos estar solos en algún momento, abandonados por todos, estas lecturas nos aclaran que ese sentimiento es falso, que Jesucristo esta siempre llamando a cada uno de nosotros.

Conoce a las ovejas una por una. Está, pues, en nosotros tomar ese primer paso y orar desde lo más profundo de nuestra persona reconociendo a Jesucristo como Dios, como el pastor al que seguiremos sin condición.

La idea de Textos de un Laico nació en 2004: el intentar encontrar los comumes denominadores de las tres lecturas de la misa católica de cada domingo.

Del LAVALLE NACIONAL para uso del católico MEXICANO Compuesto por el Presbítero D. Julián G. Villaláin Edición Especial Herrero Hnos. Sucs. S.A. México, D.F. 1956

Devoción muy útil al acostarse.

Al acostarse escribe con el dedo pulgar en tu frente estas cuatro letras: J.N.R.J. diciendo entre tanto: Jesús Nazareno Rey de los Judíos, me preserve de mala muerte repentina.

El mismo Cristo dijo a San Edmundo que los que esto hiciesen no morirán en esa noche de muerte súbita. (Surius, Vida de San Edmundo. Devoción aprobada por la Santa Iglesia.).

Gregorio XIII (10 de abril de 1580) concede perpetuamente a los fieles un año de indulgencia por cada vez que al son de la campana en señal de elevación del Santísimo Sacramento, adoren al Divinísimo, en donde quiera que se hallen, hincados de rodillas; y dos años, si esto mismo se practica en la iglesia donde se hace la elevación. Asistiendo a la misa y diciendo al tiempo de alzar la siguiente jaculatoria: Sea alabado y dense gracias a cada instante y momento, al Santísimo y Divinísimo Sacramento; se ganan también 200 días de indulgencias, aplicables también a las almas del purgatorio (Pío VII, decreto de la S.C. de Indulgencias, 7 de diciembre de 1819).





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