Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
A Mitad Del Camino
Selección de ContraPeso.info
11 julio 2005
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta un texto de Jordan J. Ballor, associate editor del the Acton Institute. Ballor tiene el mérito de señalar las limitaciones gubernamentales en los esfuerzos por aliviar la pobreza, limitaciones no solamente financieras, sino especialmente humanas. Agradecemos el amable permiso del instituto para traducir y publicar esta columna.

Antes de la conferencia del G8 en Gleneagles, la semana de julio 6 a 8, un cúmulo de esfuerzos de alivio a la pobreza han emergido ante la atención pública. La Campaña Uno ha sido la más prominente, apoyada por iconos del pop como Bono, George Cloony y líderes cristianos como el pastor evangélico Rick Warren.

La Campaña Uno es solo el frente de un grupo de iniciativas similares, frecuentemente identíficándose con uno u otro profeta bíblico, como Micah Challenge o la Isaiah Platform.

Lo que es similar en todos estos movimientos es su énfasis en el papel del gobierno como proveedor de ayuda a los pobres. Es precisamente este aspecto de las iniciativas la que presenta mayores problemas desde la perspectiva cristiana.

Uno de los más comunes dichos de los líderes cristianos que llaman a varias acciones gubernamentales —sean de Canadá, EEUU u otros estados miembros de la ONU— es que los gobiernos son las únicas entidades capaces de proveer el nivel de asistencia material que se necesita.

En las palabras de un conferencista a una asamblea denominacional que observé la semana anterior, “La sociedad civil nunca es suficiente.” El mensaje es que las iglesias nunca podrán aspirar a lograr sumas como las de los 40 mil millones que el G8 ha propuesto para recortar la deuda de varias naciones africanas.

Sencillamente, esta actitud no da crédito suficiente a los cristianos, ni por lo que han hecho ya ni por lo que podrían hacer se les pone frente al reto. En EEUU, solamente durante 2004, personas individuales y organizaciones dieron un récord de 249 mil millones a caridad, con las organizaciones religiosas como el receptor mayor, con 88 mil millones.

Es más del doble del alivio de deuda ofrecido por el G8 e incluso se llega a ese monto aunque los cristianos como grupo no dan al nivel que se exige de acuerdo con el principio del diezmo bíblico. El Barna Group reporta que sólo el 6% de los cristianos de EEUU dieron 10% de sus ingresos a las iglesias y organizaciones para-eclesiales en 2004.

Hay que imaginar las posibilidades si los líderes cristianos pasaran más tiempo predicando a sus feligreses acerca de sus responsabilidades bíblicas.

Tristemente, muchos parecen tener más preocupación con la politiquería que con el llamado de la iglesia a su más alto estándar. Nada inherentemente malo hay con los cristianos exigiendo a sus gobiernos que sean responsables de las promesas que ellos hayan hecho.

E incluso con los grandes niveles de generosidad mostrados entre cristianos, es verdad que gobiernos como el de EEUU tienen mucho más que hacer en términos de difundir la riqueza.

Pero la ironía es que las entidades con quizás los mayores activos para gastar en alivio a la pobreza, es decir, los gobiernos, son los que menos capaces son de hacerlo con efectividad. La naturaleza secular de las democracias, que con vigor separa los elementos proselitistas y de fe de las labores de caridad, es un severo freno de la eficacia de la compasión. Esta restricción impide a los gobiernos hacer otra cosa que atender las necesidades materiales de los pobres.

Mientras el cristianismo siempre ha reconocido la rica y compleja antropología del cuerpo y el alma de la persona humana, los gobiernos seculares tienen sólo las herramientas de una parte de la solución. ¿Por qué entonces los cristianos están tan ansiosos de apoyar a cuando mucho la mitad de la solución?

Jesús nos mostró la prioridad relativa de lo espiritual sobre lo físico cuando preguntó, “”¿De qué sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?” (Mt. 16, 26).

Algunos tipos de caridad cristiana han estado cometiendo este error durante décadas. El Consejo Nacional de Iglesias en EEUU, al estar continuamente ejerciendo labores de alivio y condenar labores proselitistas, ignora que los actos de misericordia cristiana deben ser siempre hechos con vista al bienestar espiritual del receptor.

Pero lo que esa organización llama proselitismo, otros cristianos llaman evangelización. ¿Acaso no debe darse el “vaso de agua” a nombre de Jesús? (Mt 9, 41) Richard Baxter, el afamado misionero y teólogo puritano del siglo 16, escribió, “Haz todo el bien del que seas capaz a los cuerpos de los hombres para el mayor bien de sus almas. Si la naturaleza no es ayudada, los hombres no serán capaces de otro bien.”

Esto armoniza bien con las prevenciones bíblicas en contra del descuido del cuerpo en beneficio del alma, o del alma en favor del cuerpo.

Santiago nos reta en el mismo sentido, “Y si el hermano ó la hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día. Y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y hartaos; pero no les diereis las cosas que son necesarias para el cuerpo: ¿qué aprovechará?” (2, 15-16)

Una real visión de la caridad cristiana es la que abraza a la persona humana entera, física y espiritual.

De la misma manera que no podemos ignorar las necesidades materiales al atender sus necesidades espirituales, la atención al cuerpo debe ser hecha a la vista del mayor propósito de las misiones cristianas: la salvación de las almas. Y esto es algo que sencillamente los gobiernos no pueden hacer.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



No hay comentarios en “A Mitad Del Camino”
  1. María Elena Dijo:

    Aplica muy bien al tema Donación Cadavérica. Muchas estrategias para captar órganos, poca promoción del amor al prójimo.





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