Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Adios Verdi, Venga José A.
Eduardo García Gaspar
17 enero 2005
Sección: NACIONALISMO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Cuentan mis amigos que son aficionados al futbol que algo anda haciendo la Asamblea Legislativa de la capital mexicana, realizando algún tipo de reforma o modificación a la Ley de Espectáculos en esa ciudad.

Con ese cambio a tal ley, me dijeron, se tiene el objetivo de tomar una medida que me parece vital en estos tiempos mexicanos.

La mencionada asamblea desea poner un límite al número de jugadores extranjeros que pueden usarse dentro de los partidos de futbol que se realicen en ese lugar. Quieren que el tope de extranjeros sea cuatro cuando se desea por parte de la federación mexicana de ese deporte que sean cinco. P

ude averiguar que este asunto de tanta profundidad viene desde la mitad del siglo pasado con un reglamento similar.

La idea detrás de estas propuestas y leyes es la misma de siempre, la protección del jugador nacional frente a la competencia del extranjero. Igual que lo hecho desde los años cuarenta hasta los ochenta en esa época de sustitución de importaciones y del aquí-podemos-hacer-todo.

El tiempo ocupado por los legisladores, sus comisiones, secretarias, asistentes y demás es a todas luces un desperdicio de recursos.

Ante severos problemas en la capital, su gobierno sucumbe a la administración de lo trivial, es decir, cuando no se tiene la capacidad de atender lo importante, hay que justificarse atendiendo lo banal. Y pocas cosas tan baladíes en el mundo como estudiar, analizar y examinar el asunto de cuántos extranjeros deben jugar futbol en esa ciudad para llegar a la sabia decisión de que sean cuatro.

Reducida al absurdo, esa posición debería ser la de prohibir jugar a todos los extranjeros si es que de verdad así se puede desarrollar el futbol mexicano.

Claro que eso no funcionaria, igual que no resultó el cierre de fronteras para tener industrias de clase mundial. Pero no importa que el remedio no funcione, el gobernante suele tener teflón en las neuronas cuando se trata de emitir leyes y reglamentos.

Para estos legisladores no hay historia y las experiencias del pasado son puestas de lado. El lado gracioso del asunto es que el futbol es un espectáculo y se ve o se asiste a él por lo atractivo que pueda resultar.

En realidad no importa quién juegue, con tal de que dé buenos partidos. Porque de eso se trata. Si es mexicano o si es brasileño, da lo mismo. Vaya, sería como obligarle a Pavarotti a no cantar más de cuatro piezas extranjeras en un concierto en esa ciudad, para así proteger a los compositores nacionales.

Adiós Verdi, adiós Puccini y vengan José Alfredo y Roberto Cantoral. El dueño de un equipo de futbol tiene sus ideas, igual que el que tiene un restaurante.

Ese propietario sufre las consecuencias de sus propias decisiones y la autoridad nada tiene que hacer tomado decisiones que no le corresponden. Si alguien quiere tener puros jugadores italianos o argentinos, que los tenga. Igual que si desea jugar sólo con mexicanos.

El equipo es de él y si fracasa, eso es asunto de los propietarios. Sería igual que obligar a un restaurante a tener no más de cuatro platillos extranjeros y el resto mexicanos. Fuera el filete Wellington y vengan los tacos de carnitas con salsa.

Lo que en verdad llama la atención, es la seriedad con la que estos asuntos tan absurdos son tratados. Parecería que con ellos se están resolviendo los mayores problemas del país y el legislador pueda en tiempos futuros sentarse con sus nietos y contarles cómo él salvó al país de la ruina inminente decretando que sólo cuatro extranjeros podían jugar futbol en la capital del país.

El caso es una muestra muy ilustrativa de muchos de los defectos que impiden a la autoridad realizar una buena labor. Es un caso de desperdicio de tiempo, de intromisión innecesaria, de solución inefectiva, de atención a lo trivial, de desatención de lo importante, de regulación innecesaria, de sustitución de decisiones privadas.

Pero, sobre todo, es un caso interesante porque no llama la atención. Esta iniciativa del poder legislativo de la capital mexicana es, mucho me temo, percibida por quien la conoce, como algo normal que la autoridad realiza como parte de sus funciones aceptadas.

Peor aún, habrá personas para las que esa propuesta sea incluso deseable y parte de lo que un buen gobierno debe hacer.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.




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