Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
América Latina y EEUU
Eduardo García Gaspar
24 febrero 2005
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El Review-Journal de Las Vegas del 5 de febrero contiene una noticia por demás interesante. De verdad que vale la pena detenerse en ella unos minutos, pues da lecciones útiles.

Todo empezó cuando un profesor en la universidad de ese lugar habló de los homosexuales y por esa razón comenzó una serie de malos sucesos en su vida.

El profesor es un economista, de nombre Hans Hoppe. Resulta que él estaba dando su clase y dio ejemplos de personas que tienen tendencia planear su futuro y de quienes no lo hacen. Todo es cuestión de sentido común. La gente muy joven y la gente muy vieja, por ejemplo, son segmentos que no piensan en su futuro.

En cambio, quienes tienen hijos son un grupo que sí tiene preocupaciones de ese tipo. Nada fuera de lo normal. Otra de las variables que explican la preocupación por el futuro, además de la edad y el tener hijos, es la homosexualidad.

Los heterosexuales, como grupo, se preocupan más por su futuro que los homosexuales. Al no tener estos hijos, su preocupación por planear el futuro es menor y tienden a llevar vidas con riesgos mayores. Eso dijo el bueno de Hoppe en menos de dos minutos, dentro de una clase que dura 75.

Pero resulta que a raíz de eso, uno de los estudiantes se quejó con la gente de la universidad alegando que el comentario sobre los homosexuales lo había ofendido. De allí empezó una serie de audiencias y propuestas que pretendían arreglar las cosas dejando contentos a todos y obviamente satisfaciendo a nadie.

No importa en desenlace concreto del caso, pero sí el asunto que está detrás de todo. Y es que parece, primero, que eso que conocemos como “políticamente correcto” puede estar frenando el uso de la razón.

Lo que dijo Hoppe de quienes tienen hijos, de quienes son muy jóvenes y de quienes son homosexuales, no es una cuestión de insultos que ofenden. Es producto de un razonamiento, quizá apoyado por evidencia empírica. Si ofende a alguien ese alguien necesita madurar y aprender.

Cuando por consideraciones vacías de contenido se trata de ocultar la realidad, eso causará tremendos daños. Se sabe que la criminalidad es mayor entre jóvenes de escaso nivel escolar. ¿Es válido que proteste uno de esos jóvenes y se sienta insultado por un descubrimiento que ayuda a explicar a la criminalidad?

Muchos han argumentado que los hombres son menos fieles que las mujeres. ¿Es un insulto a los hombres? Los mexicanos gustan de comer con cantidades industriales de picante. No creo que sea una cuestión de insultos reconocerlo, ni pueda verse como una denigración nacional.

Supongo que en general los latinos solemos tomar esas cosas a broma y no les hacemos mucho caso. Ignoro si sea por una inclinación hacia lo práctico o por mero sentido común.

Pero en el caso de los EEUU y quizá algunos otros países, situaciones como la de Hoppe se vuelven temas delicados. Sea lo que sea con el caso concreto visto antes, esta segunda opinión intenta señalar que es posible el contagio de esa manera de pensar en América Latina.

Me refiero a la posibilidad de que señalar un resultado o expresar un razonamiento puede llevar a quejas de discriminación a grupos sociales. Por ejemplo, indicar que grupos indígenas tienen menos educación formal, puede hacer que alguien reaccione igual que ante un insulto.

O, lo mismo, cuando alguien habla de las tendencias de ciertas ocupaciones para contener un número desproporcional de hombres o mujeres, puede meterse en vericuetos inútiles de sensibilidades irracionales que se niegan a ver realidades.

En una ocasión fui testigo de un intento racional por parte de una persona de explicar los errores del planteamiento de una teoría del machismo. Su afán no era defender el machismo, sino explicar las falacias de una teoría del machismo.

Antes de terminar, esta persona fue verbalmente atacada con adjetivos de “machista retrógrado”, “pensador de risa”, “reaccionario clasista” y otros similares. No salió esto en la prensa, pero no es diferente a lo del profesor en Las Vegas: lo políticamente correcto mata a la capacidad de pensar.

La diferencia entre EEUU y América Latina es quizá que allá eso aparece en las noticias y aquí se queda sin divulgar ni discutir abiertamente. Es mejor lo que sucede allá. Al menos así se dan cuenta del error.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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