Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ayudas Gubernamentales
Eduardo García Gaspar
16 marzo 2005
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Uno de los gobernantes mexicanos resulta ser un buen ejemplo de, al menos, algo que no debe hacerse.

La acción de ese gobernante a la que me refiero ha sido sujeto de discusión y se trata del pago de unos cientos de pesos al mes a las personas mayores de cierta edad, sin importar su nivel de ingresos.

Sencillamente, por tener más de cierto número de años, las personas reciben mensualmente una “pensión.”

Hasta aquí, la medida es simplemente una mala decisión y comete el clásico error de muchos programas de ayuda gubernamental: no está dirigida a quien necesita ese dinero, que en la realidad es ahora recibido por personas que no lo necesitan.

La consecuencia es un desperdicio de recursos, bastante notable, más la tonta popularidad del gobernante por parte del imprudente. Nada nuevo. Pero, la cuestión va bastante más allá.

Esas pensiones pueden estar produciendo efectos ocultos e inesperados que dañan a la sociedad entera.

Hago la siguiente cita por parte de una persona a la que se le preguntó una vez su opinión acerca de un programa similar. Dijo,

“Debo describirlo brevemente como uno de los esquemas gigantescos de ayuda más inadecuados jamás desarrollados por un ser humano. No puede ser adecuado. No puedo creer que promueva prudencia y frugalidad. Me parece que hará mucho para destruir eso que es lo más deseable de mantener: el sentido de responsabilidad de los familiares.”

Todo esto lo dijo Octavia Hill, una inglesa de noble familia con gran tradición filantrópica, en el siglo 19, cuando se le pidió su opinión acerca de una ley de ancianos pobres en su país.

De lo que habló Octavia Hill, la experimentada filántropa, es de lo que no se ve, de los efectos no intencionales que tienen las medidas gubernamentales de apariencia encomiable.

Quien se oponga a esas pensiones a las personas de edad, sin duda, será atacado y objeto de epítetos de grueso calibre.

Pero, siendo analíticos, podemos hacer una distinción sencilla: una cosa es el objetivo y otra es la manera de llegar a ese objetivo. Nadie en su sano juicio se opone a la ayuda dada a los ancianos que la necesitan. La discusión está en la forma de realizar esa ayuda.

Quien critica a esas pensiones gubernamentales no está en contra de ayudar a los ancianos, sino en oposición a la manera en la que ella se hace. Con esto en mente, podemos seguir adelante más serenamente.

Las pensiones en cuestión, dadas por decisión de un gobernante son una mala realización, primero, porque son dadas a cualquiera y no enfocadas a las personas que realmente la necesitan. Quienes no las requieren lastiman a esos para quienes ese dinero es apremiante. Pero hay más.

Octavia Hill se refería a que esas pensiones socavan lazos familiares, desmoronan la responsabilidad familiar, destruyen los cimientos mismos de la sociedad al atacar a la familia.

Cuando el anciano recibe una pensión estatal la responsabilidad familiar se mutila tornándose menor y pasándose al gobierno. Es ahora el estado el que debe hacerse cargo de los padres. En términos cristianos podría hablarse de que el “honrarás a tu padre y a tu madre” se traslada al gobierno en buena medida.

Más aún, la mera expectativa de que a cierta edad se recibirá una pensión gratuita y de que ella no es producto de la previsión personal, horada la responsabilidad individual de formar un patrimonio para la vejez.

Sucede así, con la población, que ella crea un sentido de dependencia estatal; y la autonomía personal, el orgullo de valerse por sí mismo se ven disminuidos. El problema de pensiones tan mal administradas como ésa, está en la percepción que de ellas se tiene.

Es muy sencillo ver el beneficio inmediato que así se produce, pero se requiere una observación bastante más refinada para comprender los efectos que ese dispensa inmediata acarrea. La sociedad es un ente complejo, lleno de vericuetos y reacciones inesperadas, que no admite tratamientos simplistas.

Estamos en la situación genérica de crear una población irresponsable, dependiente del gobierno e incapaz de valerse por sí misma. Este es el precio de medidas gubernamentales populistas y miopes que son desafortunadamente aplaudidas por su apariencia superficial.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



3 Comentarios en “Ayudas Gubernamentales”
  1. Contrapeso » Sólo Los Humanos
  2. Ciclo Económico y Decisiones | Contrapeso
  3. ¡Ay, Hay Ayuda! | Contrapeso




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras