Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Azafatas Con Piel Delgada
Eduardo García Gaspar
6 octubre 2005
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La agencia de noticias Reuters, el pasado 28 de septiembre, reportó una nota por demás curiosa. Los sindicatos de los EEUU que representan a las azafatas de aviones pidieron que se boicoteara la película reciente de Jodie Foster.

La razón es, según el sindicato, que esa película retrata a esa profesión como terroristas.

La película se titula en inglés Fightplan y se le considera exitosa. La trama coloca a una azafata como parte de un complot terrorista. De acuerdo con el sindicato, la película hace ver a las azafatas como mal encaradas, sin mostrar atención por su trabajo, lo que en su opinión es algo ultrajante, contrario a la realidad en la que las azafatas arriesgan sus vidas por ayudar a los pasajeros.

La causa de toda la queja es la creencia del sindicato que las personas que vean esa película van a salir concluyendo que todas las azafatas son como la de la película, lo que lastimará al gremio y su imagen.

Tenemos, por tanto, otro caso más de piel delgada, de personas que toman un suceso público, como una película o una exposición de arte, y expresan quejas que argumentan que alguno de los segmentos de la sociedad va a ofenderse con ese evento.

Independientemente que en este caso uno puede sonreír por lo absurdo de la reclamación, si se rasca un poco la superficie del evento uno se encuentra con una hipótesis alarmante.

Quien se queja supone necesariamente que quienes van a ver la película saldrán de ella concluyendo que todas las azafatas son como la de esa película. Esto es más o menos igual que ver Macbeth y salir creyendo que todos los reyes son unos asesinos aconsejados por reinas sin escrúpulos, lo que haría que los reyes del mundo pidieran boicotear esa obra de Shakespeare. Y de Ricardo III, ni hablar.

No, los que vamos al cine no somos tan brutos como ese sindicato nos cree. Aunque no lo crea, podemos entrar al cine, ver esa película y salir sin pensar que todas las azafatas son terroristas. También, podemos ver la cinta animada Madagascar y salir sin creer que los animales pueden hablar, ni que los pingüinos son unos seres malévolos. Tampoco creemos que James Bond tiene tantos amoríos al mismo tiempo que salva el mundo.

Sí, podemos hacer la distinción entre las películas y la realidad, aunque ese sindicato no lo crea. Y podemos pensar que ni los gallegos, ni los argentinos, ni los mexicanos son como los pintan los chistes. Podemos ver La Caída y seguir pensando que Hitler fue un villano, lo mismo que ver Mar Adentro y no creer que se trata de una generalización a todos sus casos.

Se necesitaría ser muy bruto para generalizar a todas las azafatas lo que una cinta cuenta de una de ellas en una ficción. También podemos ver una película de narcos y salir sin pensar que todos en México lo son. Aunque sea duro de creer, las personas no somos de tan baja inteligencia como ese sindicato y muchos otros nos creen.

Porque no es el sindicato la única institución que comete ese error. Pero además, hay una extravagancia de fondo: siguiendo el razonamiento del sindicato, nadie absolutamente nadie podría ser un villano en las películas. Si el terrorista fuese un columnista, entonces tendría yo que protestar.

Y si fuese un dentista el malo de la película, los dentistas tendrían que quejarse (¿recuerda la película Marathon Man?). Si rascamos más la superficie ridícula del asunto, encontramos un síndrome actual de grupos pequeños pero muy estridentes, que se quejan de todo, donde quizá sean las feministas activistas uno de los grupos más activos.

Si en Los Simpsons, fueran las mujeres y no los hombres, los tontos de la serie, seguramente muchas de ellas se quejarían de discriminación. Todo es una cuestión de sentido común y de prudencia. De los dos lados. Se necesitaría ser de muy escaso talento para salir de Fightplan pensando que todas las azafatas son villanas, leer el Código da Vinci y creer lo que dice, y cosas similares.

Pero puede suceder que a alguien le suceda eso, lo que es un problema de otro tipo totalmente diferente, que se llama falta de criterio o como se le desee llamar. Hacer películas para esos sin talento sería igual a matar todas las posibilidades de una historia, buena o mala.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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