Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Calidad del Voto
Eduardo García Gaspar
15 junio 2005
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Se afirma que un rasgo del mexicano es el ser intuitivo y no analítico. Que es dado a corazonadas y no a reflexiones. Que prefiere tenerse fe y no tomarse tiempo de preparación.

Que sueña con ganar la lotería y que prefiere construir sueños antes que aceptar la realidad. Que busca soluciones improvisadas de última hora antes que planear y prever. Que prefiere culpar a otros antes que aceptar los errores propios.

Quizá haya algo de verdad en esto, aunque dudo que sea un rasgo exclusivo mexicano. Una especulación interesante acerca de esto exploraría el comportamiento político de alguien con esa manera de ser, concretamente qué es lo que haría al momento de decidir su voto por uno de los varios candidatos en una elección, digamos para presidente.

Mi opinión es que votaría buscando un gobernante mágico.

La palabra clave es “mágico.” Y consiste en un candidato que le prometiera todo lo habido y por haber: pensiones garantizadas, atención médica gratuita, espectáculos sin costo, salarios elevados, educación regalada. Y en quien pudiera deshacerse de toda responsabilidad personal. Alguien a quien culpar si las cosas salen mal.

Recordemos ese grito que se dio a Fox al inicio de su presidencia. “No nos falles”, llegó a exclamarse a un candidato que prometió las estrellas y la luna… y a quien se le creyó. Una personalidad así está más dispuesta a creer en las más alocadas teorías que en las más razonables explicaciones.

Los complots y las maquinaciones caen en terrenos fértiles en esa personalidad, que ni pensará que es imposible que un gobierno sea disciplinado en sus finanzas al mismo tiempo que pródigo en sus gastos.

Lo que preocupa es el síndrome del mesías esperado en política, ése que salvará a la nación y sacará a sus habitantes de la pobreza. Un tipo así no vota reflexionando, sino lleno de impresiones carentes de información.

Según una encuesta que escuché en la radio, alrededor de una tercera parte de los mexicanos ignora que se tienen elecciones presidenciales el año entrante y casi nadie sabe que se realizarán en julio. Serán votos en busca del mesías mágico, dados a la persona y no a sus ideas.

Llego a una conclusión: si se midiera la calidad del voto dado, esa calidad sería ínfima, al no estar basado en reflexión ni en comparación ni en análisis, siquiera primitivos. Por esto mismo, por la baja calidad que tienen los votos ciudadanos, la democracia es mucho más que elegir gobernantes por medio de elecciones.

La democracia es más de lo que el mexicano cree que ella es. Dada la ínfima calidad que el voto tiene en una democracia, ella no puede depender de ese voto como su máximo logro. La democracia tiene que salvaguardarse de ese voto mal pensado e irresponsable.

Por eso, la real esencia de la democracia no es el voto popular, sino los pesos y contrapesos que ella posee, como la división de poderes y el peso de los estados federados y la autonomía de instituciones como los bancos centrales.

Esto es la democracia y es más que el simple acto de votar sin haberlo pensado. El tema es de importancia porque México puede llegar a ser gobernado por populistas, sean los que sean. El riesgo está allí y no es pequeño.

Es en estos casos cuando la democracia se deja ver como lo que es, un mecanismo de defensa del ciudadano, para que el presidente en turno no haga lo que sus caprichos le indiquen.

Se ha dicho que la democracia es como un seguro que protege contra gobernantes malos a los que pone límites en su poder. Es cierto. La democracia tiene dentro de ella un mecanismo que protege contra el voto que llevó al poder a un mal gobernante.

Por eso la demagogia que amenaza a México en las próximas elecciones es diferente a la que se sufrió con Echeverría en los 70, quien gozó de muchos más poderes que los que ahora tiene Fox.

Las cosas han cambiado, para bien, y si la demagogia llega a la presidencia, ella tendrá más frenos que antes. Que un candidato gane con la mayoría de los votos no es garantía alguna de que es él el mejor de los que contendieron.

Las elecciones no están diseñadas para escoger al mejor, sino para elegir al que prefiere la mayoría. Por eso, la democracia se protege con pesos y contrapesos a la hora de ejercer el poder, que es cuando sí es importante frenar al mal gobernante.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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