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Las características de los alimentos chatarra. Su examen permite encontrar el problema central de ellos y las indicaciones para evitar problemas de salud.

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Tipos de alimentos

Los alimentos que ingerimos pueden ser clasificados en varios tipos de categorías. Las categorías acostumbradas son las siguientes:

Grupo 1: Leche y derivados.
Grupo 2: Carnes, pescados y huevos.
Grupo 3: Patatas, legumbres, frutos secos.
Grupo 4: Verduras y Hortalizas.
Grupo 5: Frutas.
Grupo 6: Cereales y derivados, azúcar y dulces.
Grupo 7: Grasas, aceite y mantequilla.

¿Qué son alimentos chatarra?

Otra manera de clasificarlos, por la que se separa a un cierto tipo de alimentos de otros, y al que se denomina con la palabra ‘chatarra’. Con lo que se le atribuye una connotación de calidad inferior, algo de poco valor y de desperdicio.

Lo anterior hace suponer que existe otra categoría de alimentos, la de los no-chatarra, que son de mejor calidad y tienen valor.

Características de los alimentos chatarra

Una definición de ellos deberá incluir varios elementos para poder ser mejor entendida.

1. Bajo valor nutritivo

Se trata de alimentos que tienen escaso valor nutritivo. No contienen nutrientes considerados necesarios para el cuerpo y su salud. Una característica esencial de los alimentos chatarra.

2. Consumo frecuente causa daño

Lo alimentos chatarra pueden causar obesidad y otros problemas de salud si son consumidos con alta frecuencia. La clave es el consumo frecuente y continuo, ya que el consumo ocasional no presenta problemas.

3. Agradables al gusto general

Además, son alimentos con sabores agradables al gusto de las personas. O al menos, sabores a los que se ha acostumbrado el paladar, generalmente desde edades tempranas. Un caso muy típico es el del sabor dulce que a un niño le hace rechazar después alimentos de otro tipo.

Es este sabor agradable y gustoso el factor central que hace que los alimentos chatarra sean consumidos con mayor frecuencia de la debida.

4. Amplia disponibilidad

Son comercializados y distribuidos ampliamente y por eso están fácilmente accesibles y a precioso bajos. Se encuentran en todo tipo de tiendas, desde pequeñas hasta grandes. Usan herramientas de punto de venta que los hacen muy visibles y, muchos de ellos tienen campañas grandes de publicidad. Es difícil evitar verlos.

Se encuentran, además, con abundancia en mercados populares y forman parte de la cocina y dieta acostumbrada de la sociedad, siendo producidos por personas que a eso se dedican. Es decir, no solo son producidos por empresas formales, sino también por productores informales.

Combinación negativa

Por tanto, los alimentos chatarra logran una combinación peligrosa para la salud:

  1. Tienen escaso valor nutritivo y son potencialmente dañinos.
  2. Son de gusto generalizado y se consumen con alta frecuencia.

La esencia de los alimentos chatarra, por tanto, está en el punto 2. Todo alimento potencialmente dañino y de escaso valor nutritivo no sería visto como chatarra, a menos que su consumo fuese generalizado y frecuente.

Y ese es realmente el problema que caracteriza a los alimentos chatarra, el ser consumidos habitualmente con gran frecuencia. Esto complica la clasificación de los alimentos chatarra, pues lo que puede ser chatarra para unos, no lo es para otros que los consumen ocasionalmente.

El error de clasificación

La descripción acostumbrada de los alimentos chatarra está bien ilustrada en esta cita:

«[…] son comestibles pobres en nutrientes, con un alto contenido de azúcar, grasa y sodio. Ejemplo de ello, los son las papas fritas, los refrescos, golosinas, pasteles, helados, bizcochos, algunas comidas rápidas, como hamburguesas, pizzas, hot dogs, etc.». gob.mx

Decir que «papas fritas, los refrescos, golosinas, pasteles, helados» son alimentos chatarra ignora que consumidos moderadamente son alimentos usuales que en sí mismos nada tienen de negativo. Es la gran frecuencia de uso la que los vuelve dañinos.

El mismo error que see comete con frecuencia en otras partes, pues lo que los hace dañinos es la alta frecuencia de consumo. Es esa alta tasa de consumo la que los liga con enfermedades.

«Suele relacionarse el consumo de comida basura con la obesidad, las enfermedades del corazón, la diabetes del tipo II, las caries y la celulitis. La comida basura brinda al consumidor grasas, colesterol, azúcares y sal, mientras que una comida saludable debe proveer fibras, proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales necesarios para el rendimiento del cuerpo». es.wikipedia.org

Campañas contra alimentos chatarra

Ante estos alimentos chatarra, muchos reaccionan pidiendo su prohibición y justifican eso precisamente por causa de los problemas que causan en la salud.

La mayoría, sin embargo, al parecer, los ve sin ser mayor causa de activismo. Es decir, estos alimentos son parte central de la agenda activista de solo algunas organizaciones y algunos legisladores.

Las medidas en contra de ellos incluyen regulaciones publicitarias y agregados a empaques y envases, e impuestos especiales, todo con el objetivo de reducir su demanda, es decir, su frecuencia de consumo.

El error de origen

Es común que se cometa otro error al de clasificación de los alimentos chatarra, pues en sus características suele incluirse en ser producidos por grandes empresas.

La realidad es que esos alimentos son también ofrecidos por productores muy numerosos y pequeños que, por ejemplo, pueden encontrarse en mercados populares en todas partes.

Se manifiesta así el problema central de los alimentos chatarra o basura, el ser de gusto muy generalizado y consumirse con alta frecuencia.

Discusión

La imagen de los alimentos chatarra y sus características es una combinación de mucho atractivo con escaso valor alimenticio y causantes de posibles trastornos físicos, como obesidad y, en general, malos hábitos de comida.

A lo que debe añadirse que eso es cierto siempre que su consumo sea frecuente y sustituya el consumo de alimentos con poder nutritivo.

Los problemas alimenticios que sin duda tienen los alimentos chatarra, sin embargo, no provienen de su propia naturaleza, sino de una decisión del consumidor si es que decide consumirlos con exageración.

Es decir, como en muchos otros casos, nada hay en el producto que sea visto como negativo en sí mismo, pero lo es potencialmente cuando se ingiere en demasía. Si usted toma cuatro huevos o más diarios, durante meses, quizá desarrolle problemas de salud. Lo mismo con los alimentos chatarra.

Las malas consecuencias de los alimentos chatarra no son intrínsecas a esos productos. Lo que produce sus malos efectos en una decisión personal de (1) consumo en exceso y (2) no ingerir alimentos sanos.

Como en la absurda película de quien decide comer en una cadena de hamburguesas durante varias semanas, esa es una decisión personal cuyas consecuencias son sabidas por mero sentido común. Los excesos son malos y eso lo sabe todo el mundo. No puede alegarse ignorancia.

¿Deben prohibirse los alimentos chatarra?

No, por varias razones.

Una es la definición específica, caso por caso, de qué es eso. El costo de hacerlo desperdiciaría recursos y originaría discusiones sin fin.

¿Se prohibiría a MacDonald’s y no al restaurante que sirve hamburguesas similares, ni al puesto de comida en extremo grasosos en la calle? No hay solución posible y tendría que recurrirse a una definición arbitraria injusta que en la práctica no funcionaría.

Otra razón es la aparición de productos piratas, no diferente a lo sucedido con la Prohibición y todos sus efectos. La prohibición de alimentos chatarra, si se llegara a hacer, los convertiría en algo más deseable que se vendería a mayor precio, pudiendo incluso elevar su consumo total. Y no podrían evitarse el tener alimentos chatarra hechos en casa.

Más aún, eso dañaría al consumidor moderado, que debe ser la mayoría. A este consumidor se le haría un acto de injusticia. Después de todo nada de malo hay en unas papas fritas ni en unas rosquillas, ni en un paté, ni en unos huevos Benedictine, ni en unos pastelitos empacados… cuando ellos son consumidos por una persona razonablemente prudente.

Dos enfoques de solución

Para tratar el asunto de los alimentos chatarra, creo, hay dos escuelas muy distintas de pensamiento.

Una es la que solicita la intervención del gobierno, con la idea de prohibirlos o limitarlos de alguna manera severa.

Esta manera de pensar parte del supuesto que las personas somos tontas y es el gobierno el que nos debe decir qué es lo que debemos comer para estar sanos. Tendría todos los defectos de la prohibición, mencionados antes.

La otra es la que respeta la libertad de las personas para que produzcan o consuman los alimentos que mejor les satisfagan.

Es una manera de pensar que parte del supuesto que las personas tienen la capacidad para decidir por sí mismas y aceptar las consecuencias de sus actos. Si quieren comer todos los días alimentos chatarra, que lo hagan y sufran las consecuencias que ellas mismas conocen de antemano.

Conclusión

El examen de las características de los alimentos chatarra indican que su potencial de daños a la salud está más ligado al gusto generalizado de sus sabores y a la alta frecuencia de su consumo.

Eso da indicaciones de caminos de soluciones eficientes sustentados en cambios de distas acostumbradas, lo que presenta dificultades y seguramente resultados de largo plazo.


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Y solo unas pocas cosas más…

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[Actualización última: 2020-08]