Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Censura Religiosa
Eduardo García Gaspar
12 diciembre 2005
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
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Llegó la época de la discusión barroca que sucede en tantas partes. El momento del año en el que salen los reportajes sobre si un árbol de Navidad debe ser llamado así, o “festivo”.

El reportaje típico habla de las dos posiciones, la del que reconoce la realidad y la del que quiere negarla argumentando que las celebraciones navideñas lastiman a quienes no tienen esa religión. La conclusión de quienes piensan eso último es la neutral: fuera las referencias que huelan a religión.

Nada de despliegues como árboles de Navidad ni escenas del nacimiento y el pesebre. Todo debe ser vago e impreciso, sin referencias religiosas, para tratar a todos por igual… no sea que se trate de judíos, islámicos, ateos, lo que sea. Es tonta la discusión, pero es sana.

A menos se habla del tema y la gente opina. Peores son los lugares donde esa discusión se ignora. Las manifestaciones religiosas en una sociedad libre no sólo deben ser abiertas y permitidas, sino bienvenidas también.

Que se celebre la Navidad, la Semana Santa, pero también Hanuka, Rosh Hashana, Pesah, Ramadán… todas, que eso es bueno y sano, no la censura forzada que solicita la adoración de lo políticamente correcto que acaba por volvernos mediocres y miedosos.

Hace poco fue reportado que según una encuesta de Gallup Internacional, “dos tercios de la población mundial se consideran creyentes o religiosos… con independencia de que acudan o no a los centros religiosos… un 25% de la población mundial se considera ‘no religiosa’, pero sólo un 6% se declara atea”.

Siguiendo el principio de las mayorías, la anulación de los nombres religiosos en público resulta absurdo. La mayor intensidad religiosa se tiene en África, con un 90 por ciento declarándose creyente. Le sigue América Latina con 82, Medio Oriente con 79, EEUU con 73 y Europa con 60. Hasta en Rusia donde por décadas se trató de anular a la religión, la cifra de creyentes es superior al 50 por ciento.

En vez de intentar proteger al pluralismo religioso anulando toda expresión de ese tipo, deberíamos dejar libres esas expresiones. Otra información coloca en 1.1 mil millones a las personas que se declaran no religiosas, de unos 6 mil millones, con los cristianos (2.1 mil millones) y los Islámicos (1.3) encabezando la lista.

¿No resulta más lógico dejar libres las expresiones de las religiones que tratar de censurarlas? Porque al final, ni da resultados, ni tiene sentido. ¿Prohibiría usted la difusión pública de la música ranchera mexicana por el temor a lastimar las sensibilidades de los amantes de la ópera, o viceversa?

Neto, neto, tenemos dos posiciones posibles ante las manifestaciones públicas religiosas. Una es ésa que decide solucionar el problema por la vía del avestruz, esconder la cabeza de todos, y que nadie pueda celebrar nada públicamente.

La otra es la de la libertad, que deja a las expresiones libres. Igual que existe libertad de expresión para hablar de política, debe haber libertad de celebración religiosa. Pero la libertad de expresión religiosa requiere algo especial: madurez personal.

La madurez suficiente como para aceptar, por ejemplo, que si una persona celebra Navidad, el vecino puede celebrar Hanuka o Ramadán. Y créame que eso no es fácil de aceptar para todos. Existen personas que creyentes de alguna religión ven blasfemias que deben atacarse en las expresiones de otras… lo que me lleva al punto central de esta segunda opinión.

Cuando una religión, la que sea, es interpretada de manera que se justifica la violencia hacia los demás, ella deja de ser religión en ese mismo instante.

No importa de qué religión se trate, ella deja de serlo cuando usa la violencia contra los que no están de acuerdo con ella. Por una razón de fondo: por principio una religión debe tener como base el amor (sí, aunque suene cursi).

Lo que significa al final en este caso que si existe amor, las celebraciones de las demás religiones se verán como manifestaciones de eso mismo, amor, afecto, amistad, aprecio por lo que de maneras diferentes entendemos como religión y que nos lleva a una mejor vida aquí en la tierra por medio de al menos tolerancia mutua.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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