Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ciudadano y Contra-ciudadanos
Selección de ContraPeso.info
1 julio 2005
Sección: DERECHOS, Sección: AmaYi
Catalogado en:


La pluralidad y la tolerancia hacia la diversidad cultural es siempre colocada como uno de los rasgos esenciales de una comunidad civilizada. Más aún, esa diversidad enriquece y genera aún más progreso. Sin embargo, puede existir un límite a esa diversidad, cuya determinación es cuestión de sobrevivencia para la misma comunidad plural.

El tema de la pluralidad cultural es sin duda en extremo riesgoso, pues la más inocente mención crítica puede generar reclamos de racismo, discriminación e intolerancia. Sartori se adentra en ese territorio peligroso y a su manera, casi casual, propone una solución lógica al problema de la comunidad pluralista que, por serlo, puede llegar al extremo de destruirse a sí misma.

Es decir, la sociedad diversa y tolerante vive en una situación de fuerte riesgo latente, pues puede ser que acepte, en aras del pluralismo, las ideas que acarrean su destrucción.

En un mundo cuya globalidad es notable, el tema es serio. Sartori lo destaca, lo que ya es de mérito y, mejor aún, propone un principio de solución. La idea reportada en esta carta es de Sartori, Giovanni (2001). LA SOCIEDAD MULTIÉTNICA. México. Taurus. 8430604162, capítulo 7, Comunidad pluralista y reciprocidad, pp. 49-55. Como siempre, AmaYi® recomienda altamente la compra del libro.

Sartori inicia el capítulo con una pregunta sobre la manera en la que el pluralismo enriquece la noción de la comunidad.

Y eso le lleva a señalar la posibilidad de que una comunidad no pueda sobrevivir debido a su fragmentación en subcomunidades que sean contrarias entre sí.

Después de todo, la comunidad tienen reglas en las que se basa ese vivir comunitariamente y puede ser que esas reglas se rompan debido a la existencia de demasiada pluralidad, pluralismo y diversidad.

La comunidad plural es un fenómeno reciente, muy nuevo y muy quebradizo, que se entiende con una naturaleza múltiple, que equivale a tener una actitud tolerante dentro de una estructura que tiene asociaciones espontáneas y numerosas afiliaciones.

En esa comunidad plural existen, según el autor, líneas de división que atraviesan toda la comunidad y que potencialmente son grietas de rompimiento.

Los elementos del autor han sido mencionados. Por un lado, está esa tolerancia a diversidades de distinta especie y, por el otro, está la existencia de una serie de reglas o acuerdos.

Los acuerdos y las reglas que sustentan a la comunidad pueden desgarrarse cuando existe demasiada pluralidad, lo que sea que ello signifique y que se aclara más adelante.

En el pasado no hay antecedentes de esta comunidad plural actual, según el autor, y dice que ella es un fenómeno occidental. Más aún, los EEUU podrían ser tomados como una comunidad plural, pero no lo son en este sentido.

Los problemas de los recién llegados a ese país y su flujo de inmigrantes no son los mismos problemas que enfrenta Europa ahora. El inmigrante a los EEUU encontró un mundo abierto, nuevo y vacío, y llegó ansiando convertirse en un americano.

Europa es ahora un mundo diferente. No es un mundo hueco, ni desocupado y, además, tiene un número reducido de recién llegados. La situación europea es muy distinta a la situación norteamericana y, por tanto, el ejemplo estadounidense no es de ayuda para entender el problema planteado sobre la comunidad plural.

La realidad es que en Europa Occidental existe preocupación por sentirse irrumpido. Ante este sentimiento, se da una reacción.

La reacción europea ante los recién llegados es variada y de intensidades diferentes. La primera reacción más obvia es la relacionada con la conservación del trabajo y los ingresos personales. Es una reacción de defensa de lo propio.

Pero también hay reacciones de lo que el autor llama xenomiedo, una especie de sentimiento de temor ante el recién llegado que coloca a la persona local como un ser intimidado.

Hasta aquí, en este nivel, no hay racismo propiamente, como sí lo hay en reacciones de xenofobia. Sin embargo, no todos los recién llegados causan ese recelo y esas reacciones.

Todo lo anterior sirve al autor como base para entrar ahora en los fundamentos de la solución que él propone y que está basada en las diferencias entre culturas que son aceptadas con facilidad y las que no lo son.

Hay grupos o nacionalidades que no causan efectos de rechazo, incluso a pesar de ser numerosos. Por ejemplo, según el autor, los asiáticos en los EEUU y los indios en Inglaterra no causan reacciones negativas en la población local.

De esto debe concluirse que, por el contrario, sí existen grupos que producen esas reacciones.

La xenofobia de los europeos se concentra en los recién llegados de origen africano y árabe, entre los que Sartori señala expresamente a los musulmanes. Esta mención, en la frialdad del análisis del autor, le sirve para analizar la interrogante con la que ha iniciado este capítulo.

El primer aspecto es constatar si se trata de un rechazo basado en diferencias religiosas y culturales. Al parecer no es ésa la razón, pues los aceptados asiáticos, por ejemplo, poseen una cultura muy diferente a la occidental.

Esa cultura asiática es de naturaleza secularizada y terrenal si eso es entendido como la falta de militancia y activismo religiosos. Pero, dice el autor, hay culturas que no son así.

Por ejemplo, recién llegados que sostengan una creencia religiosa que no acepte la división entre Estado e Iglesia choca con una columna del sostén occidental.

Igualmente, una creencia cultural que no se apoye en el valor de los derechos individuales del hombre se topa directamente contra ese concepto fundamental de la sociedad occidental.

Estos son choques fuertes contra las bases de la sociedad liberal. Igualmente hay diferencias importantes cuando el occidental no ve en el recién llegado a un infiel, pero el inmigrante si considera un infiel al occidental.

El punto, por tanto, se plantea como algo vital para la comunidad pluralista. Esa comunidad tiene frente a sí a extranjeros con culturas diferentes, pero también enfrenta la posibilidad de enemigos de su cultura con posibles conductas agresivas.

El problema es similar a la noción de una democracia que por voluntad general acepta a un dictador y se destruye a sí misma de manera democrática.

Es decir, una sociedad plural tiene la posibilidad de tolerar formas plurales de pensamiento que buscan destruir la tolerancia en la que ella está fundamentada.

Para ver este problema, Sartori critica la superficialidad con la que puede verse la idea de una sola dimensión de ganancia y beneficio comunitarios por el mero hecho de aceptar diversidades culturales.

Según Sartori existe un punto después del cual no es aceptable esa diversidad, un punto identificable como uno de reciprocidad. La reciprocidad viene dada por la conducta del recién llegado que se muestra en deuda con quienes lo aceptan.

Para Sartori, pues, el asunto de la comunidad que se destruye a sí misma por una aceptación extrema de la diversidad tiene una clave de solución en la determinación de un contrapeso al pluralismo, que él establece usando dos palabras, “adquirir y conceder” por parte del recién llegado.

La comunidad plural acepta al recién llegado y él corresponde concediendo, dando algo a cambio: el no permanecer extraño a la sociedad que lo acepta y, al menos, no negar los principios que sostienen a la comunidad plural.

Es un principio de solución basado en la idea de una correspondencia entre la persona local y la persona que emigra. Ambas aceptan. Una, al recién llegado y el recién llegado a los principios centrales de la comunidad que le ha abierto las puertas.

Al final, se puede resumir esa solución en la idea de que no puede existir una ciudadanía regalada a cambio de nada. La sociedad plural debe tener ciudadanos y no, “contraciudadanos”

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



2 Comentarios en “Ciudadano y Contra-ciudadanos”
  1. Tolerancia Como Ignorancia | Contrapeso
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