Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ciudadanos y Súbditos
Eduardo García Gaspar
31 mayo 2005
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Si se expone de manera sencilla el problema, él es uno de inversión de niveles. Se ha colocado abajo lo que debe ir arriba. La persona humana ha sido colocada por debajo del Estado o gobierno y ésta es causa de grandes males.

Puesto de otra manera, para el socialismo las personas son súbditos que deben obedecer los grandes designios de la autoridad y comete así el error de inversión de papeles. La falla esencial del socialismo, del estado benefactor y de los sistemas colectivistas es una de tal profundidad que es difícil de ver.

En lo que yerran estas maneras de pensar es en colocar en segundo lugar lo que debe ir en primer lugar. La persona humana es la que debe ir al principio y no al final. Debe ser ciudadano y no súbdito, persona y no vasallo. Esta es una tesis que no es con frecuencia tratada y que escuché de nuevo en una reunión hace unos días. Se trataba de ir al fondo de las cosas y usar la razón para encontrar eso que llamamos verdad y hacerlo sin emociones.

La conclusión fue asombrosamente simple y por eso mismo compleja de entender. El gran error de nuestros tiempos es haber colocado al ser humano en segundo lugar y darle una mayor prioridad a lo que llamamos Estado. Si nos vamos a tiempos pasados, por ejemplo, hasta llegar a la concepción cristiana en la Edad Media , nos encontraremos que la persona era el centro de la creación.

Nada era más importante que ella y pensar así tuvo sus efectos en las ideas de esas épocas: Santo Tomás de Aquino, los Escolásticos Tardíos, Vitoria, Milton, Locke, Adam Smith.

Pero luego las ideas cambiaron y surgieron conceptos como los de Rousseau, Hegel, Maistre y otros que hicieron lo contrario: la persona es secundaria y debe sacrificarse ante la colectividad.

El asunto suena abstracto y por eso irrelevante y hasta tonto, aunque no lo sea.

La realidad es que es una gran explicación de los defectos de nuestros tiempos. Cuando vemos los genocidios del siglo 20, el surgimiento del estado totalitario y la adoración de las colectividades, no hay manera de explicar esos sucesos sin mencionar que se debe a haber colocado a la persona en un plano inferior al que merece.

Desde luego, el remedio está en el regreso a esa idea simple, la persona humana es lo más importante que existe. Cada persona, en lo individual, por separado, es más importante que toda colectividad o institución. Frente a un Estado, la persona tiene prioridad absoluta. Es decir, lo que un gobierno debe hacer es reconocerlo y sobre esa base legislar.

Las leyes son un reconocimiento oficial de esa posición del ser humano. La constitución mexicana comete el error del que hablo. En su primer artículo ella afirma que “… todo individuo gozará de las garantías que esta constitución otorga…” La realidad es que ese documento no las otorga. No puede otorgar lo que ya existe.

Todo lo que puede hacer es reconocer, pero jamás otorgar. Es una equivocación tan básica que pasa desapercibida. Todo, porque según ese documento, con una modificación, podría retirar esas garantías o derechos… cuando en realidad no lo puede hacer. La persona humana en sí misma es valiosa y tiene derechos, lo establezca o no una ley.

Solamente cuando se piensa que son las leyes las que crean los derechos de las personas es posible anularlos y eso es lo que crea al gran gobierno dictatorial que oprime y sacrifica personas en aras de lo que cree que es algo superior. Pero si se cree que nada hay superior a cada ser humano, las cosas serán muy distintas y serían perfectamente aceptables las dictaduras, por ejemplo.

Son los nuestros tiempos difíciles, aunque quizá no peores que los de otras épocas. Y lo son, me parece, porque muchas de las ideas que tenemos no son las mejores.

La idea que le menciono aquí es un brillante ejemplo de lo que sostengo. Incluso con muy buenas intenciones, las ideas erróneas causan problemas serios. Cuando dejamos de colocar a la persona individual como nuestra primera prioridad, se cometerán errores graves.

Es éste el mal que nos aqueja en nuestros tiempos, al menos según una organización en Monterrey, México, en la que esto ha sido analizado. La gente de la Academia de Investigación Humanística A.C. lo señala así en un análisis reciente y estoy de acuerdo con ello.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras