Para resumirlo de una vez. El corporativismo es causa de subdesarrollo. México lo padece y no sorprende que tengamos menos prosperidad de la posible.

Podemos definir corporativismo como un sistema político que se maneja por medio de grupos de presión cuyo propósito es obtener beneficios propios a costa de daños en los demás.

Los grupos presionan al gobernante para obtener esos privilegios propios. El corporativismo mexicano es una herencia del PRI en su nacimiento. Data de la presidencia de Lázaro Cárdenas y su mentalidad que entendía a la sociedad como formada por sectores y no por personas.

A partir de allí se estableció la costumbre de que para obtener privilegios se debía pertenecer a alguna agrupación, típicamente el PRI mismo o un sindicato afiliado o amigo.

El problema actual es desmantelar ese corporativismo para poder progresar y salir del subdesarrollo. Sabemos qué se tiene que hacer, pero hacerlo no es sencillo. Los beneficiados por el corporativismo van a pelear en serio antes de darse por vencidos.

Un ejemplo de esa batalla por el desmantelamiento del corporativismo es el sindicato del IMSS. Sus líderes pidieron y lograron beneficios propios a costa del perjuicio de otros.

Su régimen de pensiones es un claro ejemplo de corporativismo: es pagado por otros, específicamente usted y yo. No hay fondos para pagar esas pensiones, por lo que el dinero para hacerlo se toma de otros lugares, que el final son el bolsillo de usted y el mío.

Los cañeros son otro ejemplo de corporativismo: quieren una ley especial para su privilegio y beneficio, cuyo costo es pagado por las mismas personas, usted y yo. Los ejemplos son muchos.

Están las concesiones de taxis en aeropuertos, las concesiones de transporte urbano dadas a sindicatos, los mercados callejeros, los vendedores ambulantes, incluyendo a sectores privados que piden a la autoridad tratos preferenciales.

Son los mismos casos, con la misma mecánica: grupos organizados que se acercan a la autoridad para pedir privilegios que lastiman a los demás. Un caso reciente muy claro fue el de no gravar las prestaciones.

Los sindicatos se opusieron a eso y beneficiaron a sus miembros con un sistema fiscal que es desigual: los trabajadores sin prestaciones o con menos, pagarán más impuestos proporcionalmente. La industria del libro, argumentando ser diferente, logró la exención del IVA. Los propietarios de autos prohibidos lograron su legalización.

El corporativismo, por tanto, tiene varios elementos. Es una forma de organización por grupos, en la que la persona no importa. Depende de concesiones gubernamentales. Implica daño a quienes no pertenecen al grupo favorecido.

Usa herramientas de presión para lograr los privilegios: marchas, protestas, cierre de carreteras, amenazas de huelga, lo que a usted se le ocurra. Su resultado neto es subdesarrollo debido al daño que produce en los demás, siendo un juego que suma cero.

Lo que uno gana el otro pierde. Y ese otro somos usted y yo. Es un sistema que debe desmantelarse, llevándolo a un mínimo razonable. Nunca dejará de existir, pero los extremos a los que llega en México son dañinos.

Dentro de la dictadura del PRI, el sistema estabilizó al país, como un remedio apurado. Pero no sirve dentro de arreglos democráticos, con economías abiertas, en los que las ventajas competitivas del país no admiten ese corporativismo extremo. Es una de las reformas mexicanas que se necesitan y significa reducir el sindicalismo radical. ¿Cómo hacerlo?

La experiencia internacional señala un camino claro. La solución parece estar en la fuerza de la autoridad que se rehusa a ser chantajeada por los grupos de presión. Es una autoridad fuerte, de principios y convicciones, que tiene la fuerza de voluntad para enfrentar un problema y solucionarlo durante su administración. un gobierno decidido y sólido, con valores y creencias. Si ése es el camino, la buena noticia es que ya sabemos la solución.

La mala noticia es que ninguna de las autoridades que hemos tenido ha sido de esa naturaleza. La regla que ellas han seguido es conceder a las peticiones del grupo de presión, quitarse el problema de momento y heredar el asunto al siguiente. Mientras tanto, usted y yo seguimos pagando el corporativismo, que no es nada barato.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.