Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Conspiraciones Secretas
Eduardo García Gaspar
8 junio 2005
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Nuestros tiempos son, créame, maravillosos. Desde luego, nada es perfecto en nuestro mundo, y los adelantos que tenemos son milagrosos. Pero, algo normal, nos exigen esfuerzo y más uso de la razón.

Tenemos cosas para usar, como los teléfonos móviles, pero debemos aprender a usarlos… y no me refiero a leer ese odioso instructivo con opciones que jamás se nos ocurrirá utilizar. Un ejemplo de esa “sabiduría de uso” a la que me refiero es el de los correos electrónicos que nos exponen a las más alocadas ideas y teorías.

No es infrecuente recibir correos que sostienen que una empresa norteamericana incluirá un símbolo satánico en sus etiquetas, que un grupo coloca en los cines agujas infectadas con SIDA, que Bill Gates dará millones de dólares a quien reenvíe un correo, o que explota el agua calentada en microondas.

La lista es enorme y variada. El aviso a los judíos para que no fueran el 11 de septiembre a las torres del WTC, las arañas que están en los baños públicos, las peticiones de reenvíar correos para ayudar a algún niño en desgracia, los huevos de cucaracha en la boca de quien puso su saliva en un sobre para cerrarlo, Coca-Cola es de los mormones, el restaurante chino que sirve comida hecha con el perro de uno.

Voy a una cosa muy sencilla.

El advenimiento de un medio de comunicación de la naturaleza de Internet es campo feraz para crear mentiras con apariencia de verdad. Hay correos que llegan afirmando con toda una serie de datos de siete mujeres que murieron después de oler una muestra de perfume que llegó por correo.

Otros que dicen que al pasar por ciertos lugares se escanea a la persona copiando sus tarjetas de crédito y datos de su computadora y teléfono celular.

Esos y otros mensajes que llegan sin pedirlos producen una reacción muy humana, la de creerlos.

Sí, puede ser que Walt Disney esté congelado en algún lugar secreto esperando que se descubra el remedio de su enfermedad.

Sí, alguien puede haber propuesto que el valor de Pi sea 3.0 para respetar alguna interpretación bíblica. Sí, es posible encontrar palabras cruzadas usando a la Biblia (y cualquier otro libro).

La diferencia está en el uso de la razón y en distinguir entre los posible y lo probable. Es la diferencia entre creer o no que hay cocodrilos en los sistemas de drenaje de Nueva York, entre creer que es o no cierta la historia del cactus que explota y del que salen tarántulas pequeñas, o si los casinos inyectan oxígenos en el aire acondicionado.

Hay cosas que son razonables y probables, pero hay otras que no lo son. Dándoles en beneficio de la duda, me parece, estamos otorgando demasiada importancia a esas cosas, cuando deberíamos negarlas como la hipótesis más razonable.

Sí, puede haber un complot malévolo en contra del gobernante que se siente víctima de conspiraciones, pero la realidad es que todos los políticos están sujetos a ataques y tienen enemigos que no los quieren ver triunfar, por las razones que sean. Hablar de conspiraciones es no entender la realidad.

Una empresa en competencia literalmente sufre una situación similar. El resto de las compañías están pensando cómo mejorar sus productos y quitarle ventas… igual que ella está haciendo cosas para ganarles a sus competidores. El que usted hable mal de un gobernante, o lo llene de elogios, no es motivo de la existencia de una conspiración, que luego da pie a un rumor y termina por ser aceptado como verdad.

En épocas anteriores teníamos a nuestra disposición unos pocos medios, a los que quizá veíamos como portadores de la verdad (recuerde eso de “Lo dijo Jacobo”), pero ahora las cosas hay cambiado y los sistemas de información se han multiplicado, lo que es bueno, pero tienen ese problema.

El problema de los locos que crean información que no corresponde a la realidad, pero que aparece en medios a los que muchos dan credibilidad. ¿Cómo será el futuro de esto?

Seguramente al menos se mantendrán esas historias, posiblemente crezcan y se pongan frente a nosotros para ser creídas o no. Y ésa va a ser una responsabilidad del lector basada en el uso de su razón, o mejor dicho, de su sentido común. Sí, los adelantos tecnológicos nos requieren más esfuerzos que los que antes hacíamos.

Post Scriptum

Un buen ejemplo de análisis de esas historias desperdigadas por el mundo y que adquieren tono de verdad es el de las similitudes entre el asesinato de los dos presidentes norteamericanos, Lincoln y Kennedy. Un análisis, en inglés, de esto se encuentra en ww.Snopes.com: Lincoln-Kennedy

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