Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Corrupción Solucionada
Eduardo García Gaspar
21 octubre 2005
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


De acuerdo con una nota de la BBC (18 octubre), los países menos corruptos son Islandia, Finlandia, Nueva Zelandia, Dinamarca y Singapur.

Del otro lado, los más corruptos son Chad, Bangladesh, Turkmenistán, Burma y Haití.

Los datos son de Transparencia Internacional y el Indice de Percepción de Corrupción.

Con esos datos únicamente, es posible concluir una relación entre corrupción y desarrollo. A más corrupción, menor desarrollo. La relación se prueba con datos adicionales, como Suiza en un sitio de escasa corrupción, lo mismo que Holanda, el Reino Unido y EEUU.

Con mucha corrupción están Rusia, Nigeria, Angola, Guinea Ecuatorial, Sudán y la República Democrática del Congo; lo mismo que Georgia, Kyrgyzstan, Azerbaijan, Uzbekistan y Tajikistan.

Los datos establecen una estrecha asociación entre corrupción y subdesarrollo. No necesariamente significa que exista una relación causal, pero es muy razonable establecerla: la corrupción es un impedimento al desarrollo en el sentido que ella eleva los costos de vida de los ciudadanos e impide la realización de actividades productivas que logran prosperidad.

El tema es por demás importante para México en los momentos de una campaña presidencial.

Uno de los precandidatos del PRI, Montiel, ha sido acusado de corrupción, con cifras elevadas manejadas en efectivo por elementos de su familia directa. La acusación es de tal nivel que posiblemente no sobreviva más allá de la precandidatura: en la campaña electoral sería fácil blanco de ataques.

Otro candidato, el del PRD, enfrentó problemas serios de corrupción en el gobierno de la Ciudad de México, incluso con videos en los que sus funcionarios aceptaban cantidades enormes de dólares en efectivo. Madrazo, el otro precandidato del PRI, es visto como representante de la vieja escuela de su partido, bañada en casos de corrupción.

Creel, un precandidato del PAN, si bien tiene una imagen limpia, al salir de su puesto como secretario de gobernación lo hizo dejando un sospechoso permiso de casas de juego con quien luego compró cantidades grandes de publicidad para su campaña. Calderón, un precandidato del PAN, es el mejor librado de todos.

El PVEM es visto como un negocio personal de una familia y su presidente fue exhibido en una grabación en la que daba la impresión de estar aceptando un soborno cuantioso.

La conclusión es natural. México padece corrupción y todo indica que ella no es de escaso monto. Uniendo esto con los datos de Transparencia Internacional podemos obtener otra conclusión lógica: las probabilidades de desarrollo en México están disminuidas por causa de la corrupción de las autoridades.

Peor aún, pocas de ellas se libran de la sospecha. No es un panorama bonito. ¿Cómo atacar a la corrupción? Al menos sabemos cómo no hacerlo. No tendrán éxito esfuerzos, como los sugeridos por López Obrador, que apelan a la buena selección de las personas en el gobierno y al establecimiento de controles.

Eso no funciona, como tampoco las campañas de honestidad. La costumbre está demasiado arraigada y esos ingresos son parte de la motivación de trabajar en el gobierno. La “máquina gubernamental” está construida de manera que tiene que ser “aceitada” para que funcione.

La corrupción es un fenómeno asociado con el tamaño del gobierno: a más gobierno y más regulaciones, más corrupción. Sin duda hay otras variables, pero ésta es la central.

Cuantos más contactos deban tenerse con el gobierno para poder actuar, más poder tendrá el burócrata y, por eso mismo, más oportunidades de vender su intervención. Lógicamente, el remedio de fondo es reducir la intervención estatal en la vida de la sociedad y con ello disminuir las oportunidades de corrupción.

De esta forma, aunque quiera, el burócrata no tendrá frente a sí el número de tentaciones que pasan por su escritorio. Es una solución de mero sentido común y totalmente contraria al tipo de gobierno que se tiene ahora y aún más opuesta al tipo de gobierno incluso mayor que propone el candidato del PRD… donde las oportunidades de corrupción serían mayores a las actuales.

Mucho me temo, por todo esto, que estamos frente a un problema serio que daña la calidad de vida de millones de personas y cuyo remedio es sencillo establecer. La gran dificultad es realizarlo. México, por cierto, está en el lugar 65, entre 159 países.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.

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El reporte de TI dice que

“… una modesta reducción de la corrupción aumentaría e crecimiento en o.3 puntos porcentuales, aunque no haya cambio en las inversiones… en América Latina, recortar la corrupción a los niveles de Costa Rica reduciría los costos operativos en la electricidad en un 23%…”

El Financiero, de México, reportó que

“… Por quinto año consecutivo, Transparencia Internacional (TI) ha expuesto que la corrupción prevalece en más de 70 países del mundo, donde México ocupa el lugar 65 entre 159 naciones; una posición que, prácticamente, no ha variado en los últimos cinco años y cuya percepción, a decir del responsable de la Secretaría de la Función Pública, en buena medida adquiere un peso adicional por los escándalos en el ámbito de la política. Las revelaciones del extraordinario enriquecimiento de la familia del aspirante presidencial Arturo Montiel son ejemplo del descrédito de la función pública….”

La tabla siguiente, de Probidad.org, con datos de TI, presenta los datos de América Latina de 2004 y 2005





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