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Cosmovisión Cristiana
Selección de ContraPeso.info
19 septiembre 2005
Sección: NEGOCIOS, RELIGION, Sección: Análisis
Catalogado en:


ContraPeso.info presenta una selección del texto de los autores mencionados abajo y publicado por el Instituto de Libre Empresa, en Perú. El texto, traducido del inglés por Donald Herrera Terán, trata un tema fascinante, el de la religión, los negocios y la economía. Las ideas expresadas expresan una posición contraria a la generalmente presupuesta del Cristianismo supuesto aliado del socialismo.

Tal vez el lector tenga algún problema al encontrar el verbo “sojuzgar” que puede tener connotaciones demasiado fuertes y la palabra “mayordomía”, un término que es traducción de “stewardship” y que significa tener mando sobre algo. Ambas deben ser comprendidas como eso, como tener el mando y la responsabilidad de manejar algo.

La Cosmovisión Cristiana de los Negocios y las Ocupaciones

John Beckett, Ted DeMoss, con aportes de Jay Grimstead y E. Calvin Beisner.

Debido a que el hombre se halla bajo Dios, como portador de la imagen de Dios, posee una soberanía limitada sobre la naturaleza. Por lo tanto, el hombre es responsable, como siervo fiel de Dios, de colaborar con Cristo para traer toda la naturaleza bajo el dominio de Dios, para que Su voluntad pueda “ser hecha en la tierra como se hace en el cielo” (Mateo 6:10).

Este mandato a sojuzgar la tierra (Génesis 1:26-28) era parte de la provisión de Dios para el hombre en la creación, y fue totalmente afirmado en la Muerte y Resurrección victoriosas de Jesucristo, por el cual se establece Su reino triunfante y eterno.

En el campo de los negocios y el comercio, el mandato de sojuzgar la tierra es llevado a cabo por parte de los Cristianos que sirven a la humanidad en actividades productivas, estableciendo de este modo el reino de Dios en sus áreas de mayordomía.

Los hombres han de usar sus habilidades y energías creativas dadas por Dios para servir a Dios sirviendo al hombre y ayudándole al hombre a conquistar, controlar y usar el mundo natural. El papel de las personas Cristianas en los negocios es único y de gran alcance.

Ellos interactúan con un importante segmento de la población adulta; juegan un papel decisivo en la generación y distribución de riquezas; ejercen una influencia significativa en la política pública; y, le dan credibilidad (o niegan) muchos de los grandes temas de la Escritura.

Un estilo de vida productivo es un llamado legítimo y elevado para todos los Cristianos. Todas las ocupaciones que no son contrarias a la Ley de Dios han de ser consideradas dignas. Las distinciones Antiguo testamentarias entre lo “secular” y lo “sagrado” fueron puestas de lado en Cristo (“Todas las cosas son santas…”), y los creyentes debiesen ver su trabajo “secular” como “servicio Cristiano de tiempo completo.” Dios, en Su soberanía, llama a los hombres a varias responsabilidades y mayordomía en Su Reino, dándoles talentos y habilidades diferentes.

Es el uso pleno de esos talentos lo que determina el éxito a los ojos de Dios, quien es el único que sostiene las medidas del éxito. El éxito es mucho más que la adquisición de posesiones materiales. Es, más bien, el progresivo incremento de dominio en la esfera propia en obediencia a la voluntad de Dios tal y como se revela en Su Palabra y a la continua revelación de Su Espíritu Santo.

El Cristiano en los negocios, a medida que ejerce el mandato de dominio dado por Dios, se suscribe a estándares invariables referidos al desempeño personal. Está obligado a llevar a cabo sus responsabilidades, no importando cuán triviales parezcan, como para el Señor.

Aunque el resultado productivo puede variar según los talentos y habilidades de cada individuo, cada uno —trabajando por este estándar— producirá una excelencia piadosa, incrementando y expandiendo de este modo el dominio del Reino de Dios sobre la tierra.

Los Cristianos en negocios también están obligados a realizar sus esfuerzos de una manera elevadamente ética, evitando todas las prácticas y procedimientos que no sean éticos, aún cuando sean legales. También se deduce que están obligados a promover buenas prácticas en sus esferas de influencia, y a exponer las prácticas contrarias a la Ley de Dios.

Las actividades comerciales que son controladas o manipuladas para obtener ganancia personal por medios y métodos no piadosos resultarán en la destrucción del libre mercado, el aumento de la regulación coercitiva, el crecimiento de la pobreza, y la disminución de la libertad bajo Dios. La naturaleza del sistema económico en el que funciona el hombre Cristiano en los negocios afecta su habilidad para ser productivo y para contribuir al bien general.

En este sentido, los principios del mercado libre (i.e., el derecho a la propiedad privada, la justa competencia, la recompensa a la productividad a través de las ganancias, la búsqueda no controlada de los sueños propios) se conforman más claramente a los principios escriturales que los sistemas económicos controlados o estatistas.

Por lo tanto, los hombres Cristianos de negocios debiesen trabajar para preservar e impulsar el sistema de mercado libre, el que se pone en peligro en una sociedad malvada y perversa.

Al hacer esto, tanto el dominio de Dios como el propio se ven incrementados. Los recursos que de otro modo serían controlados por el reino de las tinieblas son liberados para los propósitos de Dios. La extensión del gobierno de Dios es algo que se requiere en todas las ocupaciones. Se nos amonesta a ejercer dominio quitándole al poder de Satanás todas las partes del mundo y colocándolas a los pies de nuestro Señor.

Luego Él pone estas áreas bajo nuestra mayordomía, recompensando el servicio fiel con confianza y con responsabilidad incrementada: “…y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá” (Lucas 12:48). Con estos pensamientos en mente, ofrecemos las siguientes afirmaciones y negocios como paso inicial en el entendimiento y aplicación de la cosmovisión Cristiana en el campo de los negocios y las ocupaciones.

1. Afirmamos que todos los Cristianos involucrados en los negocios son llamados, primero y antes que todo, a glorificar a Dios con la totalidad de sus vidas; que esto quiere decir vivir una vida santa de obediencia a la Biblia, cumplir el rol que le corresponde en el Cuerpo de Cristo, lo que incluirá una búsqueda constante de compromisos para con Jesucristo como Salvador y Señor entre sus conocidos y luego ayudar a los nuevos convertidos a avanzar en el camino de la madurez Cristiana; y que estas prioridades ordenadas por Dios son los activos más grandes de las personas Cristianas involucradas en los negocios. Negamos que estas prioridades ordenadas por Dios sean opcionales para los hombres y mujeres Cristianos de negocios.

2. Afirmamos que el llamado de Dios a funcionar como un siervo en el papel de un hombre Cristiano de negocios es un llamado elevado; que requiere gran compromiso personal; y que cuando una persona es llamada a funcionar en los negocios, Dios otorgará tanto de Su bendición como de Su gracia para sus esfuerzos y empresas como lo haría con cualquier otro llamado, incluyendo a aquellas ocupaciones normalmente consideradas ministerios “de tiempo completo.” Negamos que la participación en los negocios sea algo menos que el servicio Cristiano de tiempo completo.

3. Afirmamos que Dios es el dueño y poseedor de todo lo que tenemos; que cualquier talento, habilidad y poder para producir riquezas proviene de Él; que cualquiera que sea el éxito que disfrutemos es resultado de la bendición y el favor de Dios; y que los Cristianos en negocios deben evitar el orgullo y las trampas que las Escrituras advierten que acompañan frecuentemente a la riqueza y al éxito mundano. Negamos que los Cristianos deban gloriarse en su riqueza o logros, y que la riqueza y los logros solos lo califiquen a uno para una posición ante Dios o en la obra de Dios.

4. Afirmamos que nuestros tratos comerciales necesitan ser motivados por la sabiduría piadosa a través de la búsqueda de consejo, el estudio de las Escrituras en busca de revelación, y la búsqueda de la dirección de Dios; que la naturaleza de los negocios y empresas Cristianas es esforzarse por la ética escritural más elevada de Dios en todos sus tratos con los empleados, clientes, proveedores, el gobierno civil, y cualquier otra entidad con la que interactúe; y que debiésemos modelar la ética Cristiana del amarnos los unos a los otros en todos nuestros tratos de negocios. Negamos que los Cristianos en los negocios tengan la opción de usar principios comerciales poco honestos o de tener tratos inmorales con otros, y que nuestra motivación primordial deba ser las riquezas o el poder por encima de otros.

5. Afirmamos que la tierra y todo lo que hay en ella es del Señor; que Dios le confía los recursos de la tierra a la humanidad y requiere la mayordomía sabia y el uso pleno; que como Cristianos debiésemos ver nuestra vocación y cualquier riqueza obtenida a partir de ella como una mayordomía —como un fideicomiso de parte de Dios; que el verdadero éxito se encuentra en el hecho de tomar los recursos que nos son confiados por parte de Dios y multiplicarlos y desarrollarlos para Sus propósitos y gloria; y que la mayordomía piadosa incluye el desarrollo de los recursos humanos, naturales, financieros, y todos los otros recursos de acuerdo con las Escrituras para el avance del dominio de Dios. Negamos que al hombre se le haya entregado el derecho de propiedad o que sea el dueño de la tierra y sus recursos.

6. Afirmamos que la manera como nos conducimos como Cristianos en los negocios será un modelo de la vida e integridad en el Reino para toda nuestra comunidad; que la búsqueda de la excelencia, el servicio leal, el enfoque profesional y la responsabilidad mutua debiesen mostrarse en todas nuestras labores comerciales; y que parte del testimonio Cristiano es el cumplimiento oportuno de las obligaciones financieras y contractuales. Negamos que las prácticas comerciales verdaderamente Cristianas sean impuras, carentes de orden, faltas de consideración, ilegales o desprovistas de confianza.

7. Afirmamos que los principios del sistema de libre mercado son ordenados por Dios; que tenemos el privilegio y la responsabilidad empresarial de dedicarnos a los negocios en busca de utilidades y ganancias; y que la recompensa financiera por nuestras labores es Bíblica como parte de la promesa de Dios por la diligencia (Proverbios 14:23). Negamos la legitimidad de los sistemas económicos que impiden y dificultan los mercados libres o se suscriben a una filosofía de igualitarismo.

8. Afirmamos que el hombre, en su reflejo de la imagen Divina, es creativo; que toda creatividad verdadera es un reflejo de la naturaleza divina; que las invenciones tecnológicas creativas, los descubrimientos prácticos, y los avances que aumentan la productividad e incrementan el uso de los recursos son parte de este proceso creativo; y que debiesen ser promovidos todos los avances tecnológicos no contrarios a la Escritura. Negamos que a las invenciones y descubrimientos se les deba permitir impulsar los propósitos del diablo, y que la Escritura sea anti-tecnológica en su enseñanza.

9. Afirmamos que debiésemos estudiar, desarrollar e implementar principios y prácticas comerciales escriturales con el propósito de honrar y glorificar el nombre de Dios. Negamos que sea antibíblico o una impiedad el ser bien educado o entrenado e implementar sólidas prácticas de negocios.

10. Afirmamos que creemos en la eficiencia y la integridad en todas las prácticas de negocios, la productividad personal y las condiciones seguras de trabajo.  Negamos que Dios apruebe las prácticas de negocios ineficientes y que produzcan despilfarros.

11. Afirmamos que la persona Cristiana en negocios está sujeta a la ley de la tierra y está obligado a obedecer tal ley, excepto cuando esta viole claramente la ley de Dios. Negamos que la ley del hombre sustituya a la Ley de Dios.

12. Afirmamos que la persona Cristiana en negocios tiene las responsabilidades civiles de orar por aquellos que están en autoridad y participar en el proceso político a través del voto, el apoyo al liderazgo cívico justo, y buscar las posiciones oficiales por elección según como el Señor dirija. Negamos que la persona Cristiana en negocios deba separar la vida espiritual o de negocios de los asuntos gubernamentales.

13. Afirmamos que la persona Cristiana en los negocios debiese tomar una posición activa y decidida en los asuntos morales Bíblicos tales como el apoyo a la vida, la libertad de oración, la anti-pornografía, la anti-homosexualidad y la oposición a cualquier otra filosofía o práctica no edificadas sobre principios piadosos, y que la carga de Dios debiese ser nuestra carga a favor de los pobres, los hambrientos, los desprotegidos, y de aquellos que estén sufriendo persecución por causa de la justicia. Negamos que las personas Cristianas en los negocios deban hacer caso omiso de los asuntos sociales críticos de su tiempo o guardar silencio por causa de las ganancias o por cualquier otra razón cuando sea posible la acción Cristiana responsable.

14. Afirmamos que los negociantes debiesen estar vitalmente relacionados con un compañerismo local de creyentes, plenamente asociados con el entrenamiento Bíblico, el evangelismo y el servicio. Negamos que las relaciones de negocios deban ser un sustituto en la vida de los creyentes de la participación plena en la iglesia local.

15. Afirmamos la necesidad para la persona involucrada en los negocios de establecer y mantener como su más alta prioridad la búsqueda del Reino de Dios; que esta prioridad es la base para el servicio Bíblico; y que es seguida por los esfuerzos familiares y de negocios. Negamos que la persona en el servicio Bíblico pueda permitirse el que sus prioridades sean distorsionadas de la norma Bíblica sin sufrir de serios perjuicios para el balance que Dios ha ordenado.

16. Afirmamos que para ser efectiva la persona involucrada en los negocios debiese enfocarse en servir a las necesidades de sus clientes, empleados, colaboradores o asociados, y proveedores, y que esto incluye abordar las necesidades espirituales, sociológicas, psicológicas y de seguridad además de las necesidades físicas. Negamos que alguna actividad comercial pueda, desde un punto de vista Cristiano, ser considerada exitosa sin los anteriores elementos además de la rentabilidad financiera.

17. Afirmamos que la persona Cristiana involucrada en los negocios debiese buscar diariamente la dirección del Señor por medio de la oración, el estudio de la Biblia, y el consejo piadoso, en cada una de las etapas de sus negocios para así glorificar a Dios en todo lo que hace. Negamos que las personas involucradas en los negocios puedan encontrar el continuo favor y la bendición de Dios mientras pasen por alto la guía diaria de Dios en sus actividades de negocios. …

El texto completo en su versión original puede verse en IleperuCosmovisión


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



1 comentario en “Cosmovisión Cristiana”
  1. Argenis Dijo:

    excelente enfoque cristiano, para romper ataduras de miseria y pobreza.





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