Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Cualquiera es Electo
Eduardo García Gaspar
7 marzo 2005
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La democracia tiene muchas virtudes, pero ninguna de ellas es el garantizar que llegarán al poder los más capaces y los mejores. Un día una persona me dijo que “en la democracia cualquiera puede llegar al poder”, a lo que le respondí que la cosa era aún más compleja, pues “en una democracia también cualquiera puede votar.”

Si cualquiera efectivamente puede votar, vale la pena entrar al tema, concretamente a uno de los serios defectos del votante mexicano.

No tengo cifras para probarlo, pero sí una larga lista de conversaciones que señalan un fenómeno alucinante: el ciudadano mexicano tiene como principal criterio de evaluación del desempeño del gobernante a uno solo, el gasto que realiza ese político.

Para el ciudadano mexicano, un buen gobernante es que el hace obra pública.

No cualquier obra pública, sino la que se ve con facilidad. Más ampliamente, hay una equivalencia supuesta entre gasto gubernamental y buen desempeño. El político gastador, por tanto, tiene en México una calificación positiva.

La tesis que le propongo se confirmó hace unos días cuando escuché a diversas personas evaluar a uno de los gobernantes mexicanos.

Decían que un cierto gobernante quizá no era tan malo como se decía, pues había realizado muchas obras, incluso en rumbos de gente rica dentro de su ciudad para aliviar problemas de tránsito, al mismo tiempo que repartía una pensión mensual en dinero a todas las personas mayores.

No podía ser tan malo, se dijo, si había hecho todo ese gasto y lo había convertido en pensiones, calles y demás. Eso es para poner los pelos de punta a cualquiera.

Evaluar a un político por el gasto que realiza es como comprar un automóvil por el mayor consumo de gasolina, cuanto más consuma, mejor será el coche. Es verdaderamente una locura creer que un buen gobernante es ése que gasta mucho.

Y es que pensando así se olvidan criterios de mayor peso e importancia. Se desatiende así la obligación del gobernante de respetar la ley, de imponer un estado de derecho, de respetar la propiedad privada, de tener una policía efectiva, de respetar presupuestos, de tener tribunales eficientes, de hacer leyes buenas.

Todo eso se olvida y se acaba por tener al gobernante como un tipo que saca de dinero de algún lugar y lo gasta en cosas visibles. Peor no puede ser, pues votando con ese criterio el ciudadano lleva al poder a los grandes derrochadores.

Gobernar es mucho más que gastar y hacer obras públicas. De hecho, gobernar es desarrollar y mantener un estado de derecho.

Gastar no tiene gracia y cualquiera lo puede hacer. Basta con cobrar impuestos, contraer deuda y luego gastar y gastar, sin gran consideración de lo que suceda más tarde. Lo que digo es que el criterio mexicano para decir que un gobernante es bueno está profundamente desviado y es erróneo hasta el punto de la ceguera. Y esa ceguera, mucho me temo, produce una mayor probabilidad de llevar al poder al populista.

Cuando alguien piensa que el gasto gubernamental equivale a buen gobierno es obvio que votará por el que más gasto prometa y eso colocará en puestos públicos a gobernantes populistas… porque el populismo es eso en buena parte, gastar y engatusar al incauto con las supuestas bondades de un mayor gasto público. El error de esta manera de pensar es sencillo de demostrar.

Un gobierno no produce dinero. El dinero que un gobierno tiene lo retira de la sociedad en forma de impuestos o de préstamos y, después de pagar gastos administrativos internos, lo gasta en la comunidad. Esto se puede ver fácilmente.

Pero es vital reconocer que más difícil de ver es lo que los ciudadanos mismos hubieran hecho con ese mismo dinero que les fue quitado. Lo que el gobierno hace con el dinero que retira del ciudadano no es gratuito y tiene como costo lo que con esos fondos hubieran hecho los ciudadanos mismos.

Esto, por lo visto, no lo entiende el votante mexicano y no lo comprende por una razón: acostumbrado por décadas a un gobierno que se legitimó sobre una base de gasto gubernamental y reparto de favores, el votante mexicano sigue creyendo que el gobernante que gasta mucho es el mejor de todos.

Pensando así, será lógico que se lleve al poder al despilfarrador y manirroto… que es la mejor receta para producir una gran crisis como la de 1982 en México.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Cualquiera es Electo”
  1. Soreg Alzahari Dijo:

    No cualquiera es electo, solo son electos aquellos que cumplan los requisitos que marcan la oligarquía nacional y que este de acuerdo con los intereses gobalizadores. Y no cualquiera puede votar, solo vota aquel que ha sido convencido de que su voto será “útil”, la gran mayoria de las veces,para que no llegue al poder aquel politico enemigo de los “intereses del votante”.





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