Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
De un Holandés Protestante
Selección de ContraPeso.info
15 abril 2005
Sección: RELIGION, Sección: Asuntos
Catalogado en: , ,


ContraPeso.info presenta un texto de extremo interés acerca de Juan Pablo II, producto de las meditaciones del Rev. Gerald Zandstra, Programs Director del Acton Institute. Agradecemos la gentil cortesía de ese instituto para permitir la traducción y reproducción de esa columna.

Es notable la reflexión que el autor hace sobre la visión de Juan Pablo II acerca de la libertad y la virtud, ambas “entretejidas” sin poder separarse y entendiendo a la libertad como el contexto en el que se toman decisiones.

Soy un ministro ordenado Protestante de la denominación Reformada u Holandesa Calvinista. Mis experiencias con los católicos, especialmente los polacos, iniciaron en el barrio en el que crecí. La mayoría en mi cuadra eran holandeses reformados o católicos polacos. La división entre nosotros era brillante y clara.

Cada quien iba a la iglesia y a la escuela (no pública) propias y cada uno se llevaba con los suyos. Un matrimonio entre ambos hubiera sido un escándalo para las dos familias. Nada en mi niñez puso en tela de juicio esta realidad. Poco de lo que vi en la escuela o en los seminarios iba en contra esto que aprendí en mi juventud.

La interacción con compañeros de trabajo y amigos que son católicos y mis propias lecturas, resultaron en una mayor comprensión de la historia reciente. También, estas cosas me llevaron a tener interés en el profundo aprecio por el papa Juan Pablo II. Era él el papa de la libertad y la dignidad humanas.

Su vida en Polonia bajo el dominio de varias formas de totalitarismo, le enseñaron una lección por la vía negativa, la que nunca olvidaría, ni siquiera en su muerte. Su visión de la sociedad sostenía a las cosas en tensión.

No era partidario de la libertad completa ni de la virtud bajo coerción. La libertad y la virtud están entretejidas. Dependen una de la otra. La libertad es el contexto en el que las personas seleccionan opciones de virtud. La libertad, para Juan Pablo II, no era un concepto etéreo.

La encíclica de 1991 Centesimus Annus fue una llamada a todos los católicos, en realidad a todos los cristianos, a considerar con seriedad a la libertad, especialmente en el campo de la economía. Su condenación del comunismo era igual que su miedo de que aquellos que salían del totalitarismo cayeran en el consumismo.

Su visión y perspectiva siempre fueron más amplias que los asuntos particulares de una situación económica o política. Lo que es notable es su visión de la libertad y la moralidad. Los cristianos en los negocios no están participando en un mal necesario.

Más bien, están llamados a elevar su pensamiento para que su trabajo se convierta en su vocación y uno de los medios centrales por los que sirven a Dios. Juan Pablo II supo que los amplios estados de bienestar nunca podía ser el igual de la caridad privada para ambos, ricos y pobres.

La teología de la liberación, con su extraña mezcla de marxismo y cristianismo, podía sólo llevar a más opresión y pobreza. El comunismo caería porque su raíz misma estaba en bancarrota moral y económica, combinando una antropología errónea con principios económicos fallidos. Era sólo cuestión de tiempo.

De muchas maneras, a pesar de diferencias teológicas, encontré en la vida de Juan Pablo II un aliado y una bien formada defensa de la sociedad que es al mismo tiempo libre y virtuosa. Tengo dos sentimientos ante su debilidad y muerte.

El primero es que no tuve la oportunidad de conocerlo. El segundo es no haber aprendido más de él en mi carrera académica. Los protestantes, en las siguientes semanas y meses, tendrán la oportunidad de encontrarse con él y conocerlo mediante numerosos artículos y libros. Espero que tengan la oportunidad de hacerlo.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras