Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Demagogia y Populismo
Eduardo García Gaspar
14 marzo 2005
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


H. L. Mencken, el escritor, definió al demagogo como el que predica doctrinas que él sabe que son falsas a personas que él sabe que son tontas. Y esto, quizá, sea más parecido a lo que los mexicanos conocen como populismo.

Entremos al tema y tratemos de distinguir entre demagogia y populismo.

Este último concepto, el populismo, ha sido definido en México como una forma de conducir la política para llegar y mantenerse en el poder, usando los elementos siguientes.

Un alto déficit gubernamental financiado con deuda y emisión de dinero, haciendo gastos escasamente analizados y de beneficio inmediato. El ocultamiento de información financiera. La profundización de la intervención estatal en la sociedad. Y sobre todo, la explotación de rivalidades entre sectores sociales, típicamente los pobres contra los ricos, las elites contra las masas.

Y en todo esto, se personifica la salvación de la sociedad y el remedio de todos los males en la figura del líder que busca el poder o mantenerlo.

Entendido así, el populismo tiene su buena inclinación hacia la izquierda, aunque no necesariamente es privativo de ella. Si se reduce el populismo a la apelación que se hace a las masas en oposición a las elites, nos quedamos con la esencia populista… a la que en México y muchas otras partes se le ha añadido la tonalidad socialista de alta intervención estatal.

En esta segunda opinión intento añadir un elemento que no he visto tratado explícitamente, al menos en México, donde se dan justificadas alarmas previniendo posibilidades populistas en el próximo gobierno. Sabemos lo que sucede si se tienen gastos gubernamentales excesivos, si se tiene intervencionismo y demás.

El punto es ver la otra arma populista, la demagogia a la que entro a definir. Me parece razonable asignar a la demagogia una naturaleza básicamente verbal.

Es la parte oral del populismo y se refiere al manejo de razones y argumentaciones fallidas que llevan a demostrar como cierto algo que es falso. Es la historia del político que dijo que “no vamos a subir el precio del maíz. Tampoco vamos a bajarlo. Lo que haremos será fijar un precio social de beneficio a las masas.”

Para llegar al poder y para mantenerse en él, el populista tiene en su arsenal demagógico varias armas. Una de las más útiles es inventarse un enemigo muy poderoso al que pueda culpar de todo lo malo que le suceda.

Enemigos sencillos de encontrar son la CIA, las transnacionales, las elites, los grupos ocultos y todo eso que le sirva para convencer a su público que él es la víctima de una confabulación agazapada que quiere quitarle el poder o que le impide acceder a él.

Otra arma es el manejo de números con la intención de engañar. Por ejemplo, decir que el presupuesto para la construcción de casas de interés social ha sido elevado a un máximo histórico, sin mencionar el costo unitario de cada casa y el costo administrativo de construirlas.

O tomar la tasa de crecimiento de un mes muy bueno para proyectarla al año y darlo como una realidad. Relacionado con esto está la asignación falsa de causas, como la de que la elevación de los precios es producida por la avaricia de los comerciantes, cuando ella es producto del gasto gubernamental.

También está el causar enfrentamientos entre sectores o grupos. Es decir que, por ejemplo, los capitalistas internacionales están sangrando al país y que la solución única es la expropiación de sus bienes. Lo que está muy relacionado con otra arma, la de los extremos fáciles.

Por ejemplo, afirmar que todas las personas que no favorecen su régimen están en su contra, sin admitir juicios y opiniones intermedias.

En la demagogia, desde luego, el tema central es la defensa de las masas. Todo lo que dice el populista es respetar la voz del pueblo. Los deseos del pueblo es la única ley que existe y nada le impedirá seguirla y respetarla, así tenga que violar la ley misma.

Parte del discurso demagógico es la de hacer promesas que compren popularidad y sin hacer caso del costo que ellas tienen. Lo que digo es que el populista puede ser detectado por el contenido de sus palabras.

Bastaría con examinar el contenido de los discursos políticos para saber su nivel de demagogia y con ello su estándar de populismo. Es simple sentido común.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



1 comentario en “Demagogia y Populismo”
  1. Contrapeso » Populismo Mexicano




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras