Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Demasiada Dependencia
Eduardo García Gaspar
20 octubre 2005
Sección: SALUD, Sección: Una Segunda Opinión
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Quizá usted sintió lo mismo que yo. Quizá no. Los últimos meses han sido abundantes en lo que llamamos tragedias naturales. Desde el tsusami de hace casi un año hasta los huracanes y los terremotos más recientes nos han movido el alma.

La imágenes de la televisión han sido abrumadoras, tanto que ellas nos hacen olvidar de lo que tiene más fondo y donde puede haber una solución que aminore efectos de esas tragedias.

En varias de las imágenes en televisión vi a víctimas pidiendo ayuda al gobierno, demandándola con urgencia, casi como un derecho. Y escuché a reporteros cuyas palabras querían ser recuentos literarios de tragedias personales, deleitados a veces en sus propias descripciones de los más pronunciados dramas.

Todo eso nos mueve el alma y nos lleva a querer ayudar enviando lo que podamos, quizá por medio de Caritas u otro medio. Esa reacción es buena. Se llama caridad. Tenemos obligación moral de ejercitarla ayudando personalmente a quienes están necesitados. Quien no lo hace comete falta grave contra su propia naturaleza.

Pero la caridad no es solamente esa ayuda directa y comprometida de inmediato. También es caridad, creo, repensar el problema y encontrar formas de hacer que esas tragedias tengan consecuencias menos extremas.

Ése es el objetivo de mi segunda opinión. Los siguientes son apuntes de ideas sobre cómo lograr esa reducción de la severidad de los efectos de catástrofes naturales.

Una de las posibilidades es acercar la ayuda dejando de depender de la intervención federal: poner recursos más cerca de las áreas en las que esas catástrofes pueden ser frecuentes, lo que implica una responsabilidad local mayor. Se trata de depender menos de los recursos que están alejados.

Otra es fomentar la responsabilidad personal. Menos dependencia del estado y más responsabilidad personal. Quien se instala cerca de un río, en una cañada, o en terrenos propicios a ser inundados debe aceptar esa responsabilidad y no creer que el gobierno le retornará todo lo perdido.

Estas situaciones se dieron en New Orleans y otros sitios, donde existían viviendas en lugares en extremo riesgosos. Transferir a las comunidades responsabilidades concretas.

Por ejemplo, la creación de centros de depósitos de emergencia, con artículos como agua y alimentos básicos, cercanos a ellos, e insisto bajo la responsabilidad de la gente del lugar. Puede ser que esto sea una buena forma de enseñanza de responsabilidad personal. Y desde luego, eso aliviaría los casos de comunidades que permanecen aisladas por varios días.

El centro de estas ideas es dejar de depender de otros y valerse por sí mismo, al menos en lo inmediato y urgente, personal, local y en cada estado. Esto crea personas con responsabilidades y capacidad de decidir ellas mismas sus acciones, dejando en buena parte de volverse totalmente dependientes de una ayuda lejana.

Y desde luego, hay una clave de fondo en lo que podemos llamar riqueza o prosperidad. Las regiones ricas tienen una mejor probabilidad de soportar con autonomía las catástrofes. Las comunidades pobres, desde luego, sufren proporcionalmente más que las más prósperas. Y esto significa la obligación moral de prosperar.

Sí, tomar medidas que eleven la riqueza de las comunidades tiene ese tipo de obligación, que en buena parte se llama caridad. Hay otros aspectos morales importantes y que repercuten directamente en personas que no cumplen con su deber. Sobre los hombros de cada político corrupto pesa la falta de haber cooperado, siquiera un poco, a empeorar los efectos de las catástrofes.

El gobernante que autorizó construir donde no era aconsejable, el líder agrario que mandó invadir terrenos, el que construyó caminos y puentes de menor calidad a la necesitada. En ellos hay una culpa muy clara. El común denominador de lo que menciono es la responsabilidad personal que debe ser aceptada, sea de quien sea.

Todo para evitar una tragedia aún peor que las de las catástrofes naturales y que es la generación de comunidades de personas irresponsables, sean civiles o políticos, cuyas faltas esperan por derecho que sean corregidas por un gobierno federal, alejado, de quien han decidido depender y renunciar a valerse por sí mismos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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