Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Difícil Regresarse
Eduardo García Gaspar
5 mayo 2005
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Los favores, regalos y obsequios que otorgan los gobiernos tienen como un objetivo, al menos, comprar las lealtades de partes importantes del electorado, moviéndolas a dar el voto que la democracia requiere para que un partido político alcance el poder o se mantenga en él.

Es un incentivo al voto, o mejor dicho, una compra del mismo.

Supongamos que la autoridad de una ciudad, la que sea, decide regalar artículo escolares a los padres de familia, esas cosas que sus hijos necesitan en la escuela. Naturalmente, como todo regalo, será bienvenido pues es gratuito para el que lo recibe… o eso piensa.

La reacción primera del receptor de la dádiva es muy buena y, en su opinión, ensalzará a la autoridad por su generosidad. Hasta los pequeños alumnos verán con agrado el regalo.

Otro caso. Por ejemplo, la acción de una autoridad que decide regalar unos cientos de pesos mensuales a todas las personas mayores de cierta edad. Sucederá lo mismo, los receptores del obsequio se sentirán bien y también sus familiares y glorificarán al gobierno que hace semejantes cosas de tan gran bienestar.

Pocos o nadie criticarán esto y quien se atreva a hacerlo, será visto como un insensible egoísta. Este tipo de acciones son muy propias de gobiernos mexicanos.

Antes las hacían los gobiernos del PRI y ahora lo hace el PRD en la ciudad de México. Son acciones de compra de preferencia electoral llegando al bolsillo de los votantes e impresionándolos. Los votos del PRI eran adquiridos dando favores a sindicatos y sectores que por eso votarían por el partido en grandes proporciones… y lo hacían realmente.

Los gobiernos que le hacen al Santa Claus intervienen en la sociedad produciendo efectos nefastos, como el socavar a la responsabilidad individual.

De todos esos defectos, pondré la atención en uno solo de ellos: la tremenda dificultad de corregir los regalos a los que se ha acostumbrado a la gente. Intente usted retirar el regalo de los artículos escolares o la pensión de los adultos mayores y se va a encontrar con seria oposición.

Cuando una autoridad da, por ejemplo, pensiones indizadas a algún sindicato lo hace con miras de muy corto plazo, las de ganar las elecciones inmediatas. Pero sucede que los efectos de esas concesiones son de muy largo plazo e insostenibles a la larga. Los problemas de pensiones que se sufren en todas partes son de este tipo.

Es un error de prudencia, la real virtud que debe poseer todo gobernante. Para el gobernante irresponsable, esos obsequios son una panacea, pues le permitirán llegar al poder y mantenerse en él antes, sí, antes, de que comiencen a darse los efectos negativos de sus regalos.

Para cuando surjan los problemas, él ya no será gobernante y será otro el que cargue con la crisis inevitable, grande o pequeña. Y quien usando su prudencia intente quitar esos regalos o atenuarlos va a encontrar oposición, tanta que quizá nunca llegue a ser gobernante si es que de eso habla con franqueza antes de las elecciones.

La solución estará sólo en manos de gobernantes con mano firme que no traten el tema en sus campañas electorales, o lo más probable: se intentará una solución en el momento en el que la crisis se haya presentado y, por ejemplo, no exista dinero para hacer el regalo acostumbrado.

Un electorado acostumbrado a recibir regalos y dar a cambio votos electorales, es un defecto serio de la democracia. Los efectos de este atroz vicio se padecen en todas partes, desde Alemania, Suecia, Inglaterra, hasta México y donde sea que los gobernantes hayan instituido esa práctica de conseguir votos por medio de regalos, sean artículos escolares o pensiones mayores. Los recursos no son inagotables. No hay comidas gratuitas.

Si un gobierno regala pensiones a adultos mayores, ese dinero tendrá que salir de algún sitio. Quizá del presupuesto de policía, de pavimentación, de donde usted quiera. Pero no son cosas gratuitas, son acciones canallas y pérfidas que abusan de los electores y los compran con baratijas cuyo costo pagarán eventualmente de otra manera, seguramente peor.

La lección de todo esto es sencilla. Debe concluirse que la mayor de todas las virtudes que un gobernante deba tener es la prudencia, ese arte de prever las consecuencias de los actos propios.

Post Scriptum

El caso de los aumentos en el precio del transporte público que buscan sanear finanzas gubernamentales es causa tradicional de protestas callejeras muy violentas de estudiantes. La elevación de la matrícula de la universidad nacional en México, una medida razonable y lógica, es otra causa de violencia en protestas estudiantiles.

Lo dicho: dar regalos es la actitud del imprudente y retirarlos será el tremendo reto del sensato que quiere prevenir crisis futuras. La imprudencia no es un defecto de la izquierda ni de la derecha, pues a ambas ataca por igual. La idiotez no es privativa de sistema político alguno, a todos ataca por igual.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras