Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Discusiones Sin Fin
Eduardo García Gaspar
13 mayo 2005
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Inicié mi carrera de columnista por allí de 1981 y todos estos años han sido de aprendizaje. Sin duda es cierto de que eso nunca acaba y que la mayor parte de nuestro aprendizaje se realiza fuera de los salones de clase.

Comparto con usted una serie de reflexiones muy personales sobre las experiencias de un columnista. Y lo primero que debo decir es que atemoriza y emociona al mismo tiempo.

El gusto viene de ver publicados textos que son creaciones propias. El temor, de la responsabilidad que significa el conjunto de obligaciones: ser claro, sencillo, incluso ameno, pero sobre todo racional e informativo.

Al final, el columnista debe crear valor agregado en el lector. Y en esto, el susto es mayor que el gusto… incluso más de 20 años después. Luego están las preocupaciones de los sesgos y las subjetividades.

Se presupone que uno no debe ser sesgado, sino objetivo e imparcial. Todo está muy bien hasta que con la experiencia se da uno cuenta de que sí hay que tener sesgos. Es más, tiene uno que ser parcial. Parcial hacia la verdad, parcial hacia los valores como honestidad. Sesgado hacia la libertad y los principios que uno valora. Incluso pagando el precio de críticas y de popularidad.

Más tarde viene otra reacción. El darse cuenta que esto es imposible de hacer si no se tiene una cierta cantidad de años de vida y aprendizaje. Paul Johnson, el historiador inglés, dice que no puede haber columnistas con pocos años.

Creo estar de acuerdo con él. Parte esencial de lo que hace un columnista sólo puede venir de haber vivido mucho y leído mucho. Los jóvenes aún no están en esa posición y por eso sus opiniones son más bien repeticiones de lo que los menos jóvenes les han dicho.

También, la carrera de columnista implica recibir una buena cantidad de correspondencia por parte de lectores. Hay allí de todo, desde los más grandes elogios hasta los mayores insultos, incluso con palabras soeces y hasta amenazas.

El susto se agranda, pero el placer también y se entiende esta actividad mejor: hay que dar al lector razonamientos que le ayuden a conocer mejor a la realidad política. Con frecuencia se enfrentan discusiones políticas en las que uno se ve mezclado sin realmente quererlo.

Siendo un tipo que más bien oye, no suelo ser un participante activo en ellas… a menos que sienta tener algo que me parezca que vale la pena.

Demasiadas discusiones en las que he estado pretenden ganarse a fuerza de adjetivos en contra del enemigo. Eso no funciona. La opinión de alguien no puede ganarse dirigiéndole una andanada de insultos. Y además, demasiadas discusiones se van por las ramas.

Un ejemplo de esto fue una vez que dije que la posición del Vaticano no fue de total oposición a la guerra de Irak de acuerdo a declaraciones de Navarro-Valls. Se me dijo que estaba equivocado porque me había olvidado de la intervención americana en Panamá, Nicaragua y no sé donde más. Así no se puede razonar.

El tema era concreto, el de la posición vaticana y la guerra de Irak, no la intervención de EEUU en otras partes. Este es un error clásico de las discusiones de política y lo sufrimos ahora mismo, con el asunto de López Obrador. Se argumenta en su defensa que otros gobernantes han cometido ilícitos y no han sido desaforados.

Es cierto, pero ese argumento no puede ser usado como defensa de nadie. El que ha robado un carro no puede defenderse diciendo que otros que han hecho lo mismo no han sido atrapados ni condenados.

Pero vuelvo a las meditaciones de un columnista. Hablaba de las discusiones de política. Y, aunque hay discusiones tediosas, se termina por reconocer que en ellas hay algo que aprender y entonces, ellas se tornan interesantes. Siendo un columnista de ideales de libertades humanas, parecería que rechazo a mis opuestos, los socialistas… pero la verdad es que intento leerlos y escucharlos.

En todas partes se aprende. Toda ocasión brinda oportunidad de sacar algún conocimiento nuevo. Y quizá sea ésta una buena parte de lo que un columnista debe hacer: compartir sus descubrimientos con el lector, directamente, con simplicidad, sin palabrejas de domingo y sin pretensiones de intelectualidad superior.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Discusiones Sin Fin”
  1. Eduardo García Gaspar Dijo:

    Suelen preguntarme mucho cómo aprender a escribir. Mis sugerencias son (1) leer a diario tipos variados de literatura, especialmente no ficción ni novelas; (2) copiar a mano páginas enteras de textos bien escritos, los de Cosío Villegas son extraordinarios; (3) tener un esquema de exposición con entrada, salida y parte media; y (4) escribir a diario una cuartilla a mano sobre cualquier tema que haya llamado la atención en el día.

  2. maria elena Dijo:

    Tengo miedo de escribir pero siento que debo hacerlo. Hay cosas que deben ser dichas. Entre muchas otras cosas necesito técnica. Recomiéndame recursos, please.

  3. maria elena Dijo:

    El sesgo no es tal, es tener bandera. La tolerancia abre la puerta al mal. Estamos obligados a tratar de evitarlo por que el conocimiento compromete.





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