Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Drogas y Guerra
Eduardo García Gaspar
22 julio 2005
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
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El éxito de una actividad es medido en términos del alcance de los objetivos buscados. El combate al narcotráfico no ha alcanzado las metas buscada y en el mejor de los casos sus resultados son mediocres.

Tomo datos de la Rand Corporation para EEUU: el porcentaje de gente reportando consumo de drogas durante los últimos 30 días bajo a la mitad entre 1985 y 1992. Desde entonces ha aumentado un tercio aproximadamente.

El uso de marihuana entre adolescentes se elevó “sustancialmente,” dice el reporte, a finales de los 90. Si a esto se agregan las impresiones que dejan las noticias diarias sobre el tema, es razonable la posición de escepticismo con respecto al éxito de la lucha contra el narcotráfico.

Cuando suceden estas cuestiones, es igualmente razonable examinar la estrategia detrás de las acciones. Para examinarla conviene ayudarnos reconociendo sus dos elementos, la oferta y la demanda.

Ahora examinemos la oferta. La lucha contra el narcotráfico está sustentada principalmente en combatir esta parte de la ecuación, la oferta. Se hacen arrestos de personas de todos los niveles y se capturan cargas de drogas. Basar la estrategia en la captura de gente y cargamentos es, me parece, un error.

No es un error realizar esas capturas, sino basar la estrategia en eso como punto principal. El incentivo económico del narcotráfico es tal que la captura de personas y cargamentos logra vacíos temporales, que son llenados de inmediato por otras personas y más cargamentos. La evidencia apoya esto.

Es una historia sin fin, que desperdicia recursos sustanciales. El otro posible error de la estrategia actual contra el narcotráfico es colocar escasa importancia en la demanda. Sí, hay campañas de promoción contra el consumo de drogas, pero puede hacerse algo más.

La Rand Corporation señala esto y habla de una idea que merece resaltarse. Los consumidores de drogas inician en edades de adolescentes o adultos jóvenes y algunos de ellos se vuelven adictos dependientes: 23 por ciento para heroína, 17 para cocaína, 9 para marihuana.

El ciclo de adopción de la droga inicia con unos pocos usuarios que incitan a otros y así se va ampliando el número hasta que se llega a una etapa en que el crecimiento del consumo de la droga se estaciona. Sabiendo esto, se puede optar por una estrategia más efectiva.

Por ejemplo, optar por una estrategia de fuerte combate durante el tiempo en el que una nueva droga es lanzada, para limitar su difusión y reducir el número de dependientes futuros. Pero una vez que la droga está establecida, el énfasis puede cambiarse a atacar la demanda.

Esto significa reducir el mercado de dependientes, con clínicas que curen esa dependencia. En la mayoría de los mercados, una reducida cantidad de consumidores son responsables de la mayoría del consumo de un producto.

Por ejemplo, en cerveza se reconoce que el 20 por ciento de las personas representan el 80 por ciento del consumo. Con las drogas, el fenómeno debe ser aún más extremo y esto es lo que hace pensar en el posibilidad de atacar al narcotráfico por la vía de reducir sus clientes adictos.

Es decir, un combate por el lado de la demanda mucho más allá de las campañas de prevención. Esa corporación señala que hacer esto requiere menos recursos que los que se dedican a atacar a la oferta.

Es una estrategia de quitar clientes. La otra solución, que se ha planteado repetidamente, es la despenalización de las sustancias hasta ahora prohibidas. Los argumentos de esta opción son muy convincentes, pero suelen acarrear reacciones extremas de rechazo más irascible que racional, lo que me lleva a mi último punto.

El problema es serio como muy pocos en la actualidad. El narcotráfico corrompe gobiernos y está ligado a terrorismo y violencia. Las opciones de solución deben ser tratadas sin el apasionamiento normal, examinando las consecuencias de cada alternativa disponible. Ninguna opción está libre de consecuencias negativas.

Dejar las cosas como están puede llevar a efectos colaterales peores que los de la despenalización. Son cosas que merecen una discusión mucho más abierta que la que se ha tenido hasta ahora y seguir haciendo lo mismo logrará lo que hasta ahora, resultados mediocres.

POST SCRIPTUM

El documento al que hago referencia es “War on Drugs”? An Assessment of U.S. Drug Problems and Policy de Jonathan P. Caulkins, Peter Reuter, Martin Y. Iguchi y James Chiesa, OP-121-DPRC, 2005, 61 pp., ISBN: 0-8330-3737-4. Puede obtenerse gratuitamente en http://www.rand.org/publications/RB/RB9110/


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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