Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Aplauso Del Miope
Eduardo García Gaspar
3 noviembre 2005
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Un político promete que todos los jóvenes entrarán a las universidades. Todos aplauden lo que ven y obviamente descartan lo que no pueden ver: gasto adicional, caída de calidad de la educación, deserción elevada, desempleo profesional.

Alguien quiere reducir el consumo de gasolina con autos ligeros, hechos de aluminio. Todos aplauden sin ver que el producir el aluminio necesario consumiría más energía que la de los autos.

En una zona de desastre se desea hacer la reconstrucción en meses de lo que llevó años. Todos alaban la medida urgente, pero se queda sin ver que la repentina demanda de materiales de construcción va a producir desabastos y aumento de precios, elevando el costo de la reconstrucción por encima de lo normal.

Es la diferencia entre ver y no ver , como lo escribió Bastiat hace mucho.

Otro escritor, más actual, Sowell, ha expresado el mismo pensamiento diciendo que deben verse los dos “actos de la obra”, no sólo el inicial que suele ser el agradable, sino el segundo que trata las consecuencias posteriores.

El primero que puso atención en esto fue Mandeville, un doctor holandés en el siglo 18, cuando habló de las consecuencias no intencionales. Otro ejemplo, la prohibición de conducir un auto un día a la semana en ciudades muy contaminadas.

El aplauso se deja oír, pero la gente de esas ciudades entonces mantiene sus autos viejos, contaminantes, y compra uno pequeño para usar el día que no le permiten conducir al otro. En México, la autoridad cedió a las presiones de legalizar autos traídos de contrabando, lo que le ganó popularidad con quienes eso hicieron, pero ayudó a elevar la contaminación con autos viejos que son abandonados cuando se hace demasiado caro repararlos.

Hablo de la habilidad que debe tener el gobernante para decidir medidas que no tengan consecuencias posteriores desagradables y para realizar actos que sea lógicos en sus consecuencias finales. Por ejemplo, en México se permitirá votar a mexicanos que no viven en el país, influyendo en el destino de la nación a la que no piensan regresar.

Si se hace eso, sería más lógico darle el voto a los extranjeros que han decidido tener su residencia en el país.

Se sabe que donde los precios de los energéticos se dejan fluctuar libremente tienen mejor uso de esos recursos, pero los gobiernos intervienen bajando precios artificialmente con la intención de ayudar a las personas. Todos aplauden, pero en donde eso se hace, se termina por desperdiciar energía por carecer del incentivo para ahorrarla.

Para proteger a la industria local un gobierno cierra frontera y recibe ovaciones de pie. Lo que no se alcanza a ver en ese cierre es que los consumidores de ese país estarán pagando productos más caros. Los únicos beneficiados reales son los empresarios y sus trabajadores, el resto es lastimado.

Lo mismo con la elevación por ley de los salarios mínimos. Si el salario sube por encima del precio normal del trabajo, se producirá desempleo, el que no se verá tan fácilmente. Las drogas se prohiben y la medida se aplaude, sin ver que eso bombea cantidades millonarias a los delincuentes que así crecen en poder e influencia, elevando los índices de criminalidad.

El mundo es complejo, una complicada red de acciones y reacciones que no admite razonamientos simples. Las autoridades, por ejemplo, obligan a usar dispositivos de seguridad para proteger a los tripulantes de un auto y se espera que eso produzca una reducción en sus muertes.

Pero termina por producir más muertes de peatones porque se conduce con menos precaución al estar tan protegidos. El gobernante que no entiende esa complejidad y que intenta medidas simplistas que sólo ven su primer efecto, comete un error serio de previsión. Y corre el riesgo de empeorar la situación que pretendía corregir.

Regala el gobernante útiles escolares y recibe un aplauso, y pocos verán consecuencias como descuido en el uso de esos artículos por quien los recibe como regalo, elevación de la corrupción por quienes comprar los bienes, disminución de recursos dedicados a pavimentación y seguridad.

Estos y muchos otros son casos de aplausos y ovaciones miopes, que no alcanzan a ser las consecuencias no intencionales de acciones con buenas intenciones y pésimo resultado.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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