Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Freno Sindical
Eduardo García Gaspar
12 agosto 2005
Sección: LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


El Financiero de la ciudad de México, el 8 de agosto, comentó sobre la CTM que

“La muerte de Leonardo Rodríguez Alcaine, más que oportunidad de renovación del movimiento obrero y de sus relaciones con los empresarios, puede significar regresar al corporativismo más retrógrado o ceder las conquistas elementales de los trabajadores en función de compromisos políticos cupulares, camuflados en los retos de la globalización.”

En otras palabras, el sindicalismo mexicano ha servido para mucho. No para ayudar a los obreros, sino para lograr posiciones de poder. Recordemos que el eterno Fidel Velázquez, líder de esa central obrera, era el único personaje que podía oponerse al presidente mexicano en los viejos tiempos y mantener su posición.

Neto, neto, el sindicalismo mexicano no es un sindicato, sino una organización para lograr poder político.

Con esto en mente, veamos algunos datos del Banco Mundial. Esta organización ha calificado las relaciones laborales en diferentes dimensiones.

Una de ella es la de la dificultad en la contratación de empleados y trabajadores, en la que México sale con un 67 de calificación. El promedio de AL es menor, de 44 y el de los países desarrollados de 26. Las dificultades de contratación son mayores en México. El otro lado, la dificultad de despedir a empleados.

La calificación mexicana es de 90, con el resto de AL en 34 y los países desarrollados, 27. Tenemos por tanto una situación clara de ver, en México se ha hecho difícil la contratación y el despido de empleados, a lo que se une la rigidez de horas trabajadas, con México obteniendo 60 y el resto unos diez puntos por debajo.

El costo de despido en México es de 83 semanas y en los países desarrollados es menos de la mitad. Lo que indican esos números es lo que ya se sabe por otros lados. El mercado laboral mexicano es de tal inflexibilidad y costo que por diseño disminuye la creación de trabajos y empleos.

Así que cuando se pregunte usted la razón de tantos mexicanos buscando trabajo en otros países, con confianza puede culpar a las leyes laborales y a los sindicatos… algo que no he visto que se reconozca como debiera. El resultado neto del desempeño sindical mexicano es bastante claro.

Sus “logros sindicales” han causado que se creen menos empleos de los posibles. Esto debe ser establecido con claridad por la costumbre que existe en este país de culpar de la falta de empleos al gobierno en turno. No, la mayor parte de la falta de empleos está en los sindicatos mismos y las regulaciones que hacen del trabajo una mercancía cara y difícil.

Las cosas empeoran cuando se ve que los sindicatos han sido parte del PRI y que en estos momentos la CTM está jugando un papel político apoyando a uno de los candidatos presidenciales. Luego está también el largo tiempo que sus dirigentes permanecen en el poder.

Recuérdese a Fidel Velázquez o a Francisco Hernández Juárez, elegido éste en 1978 a la posición que sigue ocupando. Son líderes con acceso a millones y con poder, que para empeorar las cosas tienen una idea distorsionada de la economía. Es decir, el sindicalismo oficial mexicano padece dos trastornos de consideración.

Uno de ellos es el creerse que tienen una misión que busca poder político y acceso a cantidades considerables de dinero. Y dos, tienen las ideas económicas equivocadas al creer que el bienestar de los trabajadores se logra imponiendo regulaciones que encarecen al trabajo. Bajo estas circunstancias resultaría sorprendente que el empleo floreciera.

Lo que digo con claridad es que el culpable de la falta de empleos en México es este sindicalismo que se preocupa por el porvenir político de líderes que de economía no saben un comino. El subdesarrollo no es un accidente, ni la consecuencia de las medidas políticas de otros países.

El subdesarrollo es una consecuencia de situaciones internas, como estos sindicatos. Añadido lo anterior a la situación actual, el contraste no podía ser mayor: en los tiempos en los que más flexibilidad económica se necesita, organizaciones como la CTM parecen estar regresando a los viejos momentos de sus doradas épocas, con más de eso mismo que ha provocado la emigración de millones de mexicanos a otras tierras de oportunidad.

POST SCRIPTUM

El Universal de la Ciudad de México reportó el 10 de agosto por la tarde que

“Joaquín Gamboa Pascoe, nuevo secretario general de la Confederación de Trabajadores de México señaló que esa central mantiene su apoyo a Roberto Madrazo Pintado para que sea el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la Presidencia de la República en el 2006.”

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