Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Mismo Pecado
Eduardo García Gaspar
14 julio 2005
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Si una de las recetas del comunismo para terminar con las economías contrarias era destruir su moneda, en la actualidad la fórmula para terminar con un país es la destrucción del sentido de pertenencia a una nación. Destruirla usando ideas que establecen al odio racial como principio de identificación personal. Me explico.

Estamos acostumbrados a escuchar sobre odios raciales, con el caso del nazismo como el ejemplo extremo, en el que una raza se declara superior y eso justifica la exterminación de los inferiores. Lo mismo en la URSS, con Stalin y la desaparición de segmentos de la población que eran sospechosos de enemistad ideológica.

El siglo 20, también presenta situaciones terribles de enemistades entre tribus y poblaciones que buscan atacar al otro y desaparecerlo.

Un ejemplo poco conocido de esta primitiva mentalidad, sucede en América Latina. Un artículo de Martín Arostegui (en www.hacer.com) trata el tema y ofrece una evidencia interesante. La de las palabras de Evo Morales en Bolivia, el que habló de “unir a las 135 naciones indígenas de América Latina para expulsar a la invasión blanca que inició con la llegada de Colón en 1492.”

Es la misma mentalidad en esencia, igual al odio sectorial o de razas y que tantas tragedias provoca. El asunto es complejo. Sin duda hubo y hay situaciones indebidas en las relaciones entre indígenas y los demás, pero no todo es malo. Y repetir la historia, ahora al revés, no tiene sentido.

Si esa mentalidad prevaleciera, quizá ninguna nación en el mundo sobreviviera. Son éstas visiones equivocadas y de consecuencias enormes, una de las cuales es el subdesarrollo. Son visiones que yerran viendo al pasado, cuando debe verse al futuro. Son visiones que fomentan odios, cuando debe promoverse la colaboración.

Uno de los líderes bolivianos ilustra lo que he dicho. Felipe Quispe, un partidario de la lucha armada, es líder del movimiento Pachtupek y su utopía es regresar a la estructura del imperio inca usando territorios de Bolivia y Perú.

Por su parte, Hugo Chávez, el presidente venezolano, ha afirmado que los movimientos indígenas son bolivarianos, es decir, parte de su utopía política. No es un bonito panorama el que se presenta en las mentes de esos líderes de movimientos indígenas.

Tomemos esa realidad y veámosla un poco más cerca. Ella está basada en la división social y se fundamenta en invertir la pirámide social. Si los no indígenas están en la parte superior, ahora se trata de poner en esa parte a los indígenas. La misma estructura clasista, pero con un cambio de amos.

Es como si en un nazismo invertido, los no arios hubieran matado masivamente a los arios. El pecado sería el mismo, únicamente con un cambio de responsable.

La semilla sigue siendo la misma, el odio de unos a otros y el poder que uno posea sobre el otro. Una sociedad clasista no se remedia cambiando a los que están abajo y poniéndolos arriba para cometer los mismos abusos de los que antes eran objeto.

Hay dos posibles razones de esas utopías desatinadas. Una es la falta de integración de los segmentos indígenas a la modernidad, un fenómeno de causas múltiples y complejas, en el que no entro ahora.

La otra es una idea de Marx, una de las peores herencias intelectuales de toda la historia humana, el entendimiento de la sociedad como un escenario de luchas inevitables entre segmentos de esa sociedad. La idea ha sido enseñada en escuelas y universidades durante decenios y produce un entendimiento equivocado de la realidad.

Cuando alguien entiende a toda comunidad como formada por clases en lucha, va a hacer cosas muy diferentes a las que haría si la sociedad es entendida como un conjunto de personas en colaboración de beneficio mutuo.

Y es en buena parte por esto que personajes como los mencionados antes y muchos otros hacen propuestas como la de expulsar a los invasores, o desaparecer a los contrarios. No es casualidad que esas personalidades tengan todas antecedentes marxistas.

Sus utopías y sus propuestas son causa de pobreza, pero son ellos gente de cabeza dura que no ve la realidad y crea sus propias utopías sustentadas en el odio, el rencor y la venganza.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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