El Salvaje Noble

Leí por un accidente bienvenido en una revista que no recuerdo (de las encontradas en consultorios dentales), un artículo en el que se exaltaba la vida sencilla y simple del hombre de antes y se hacía una apología de la idea del noble salvaje que vivía sin las complicaciones de la vida actual… tan mala y tan pervertida.

En la superficie, llamados a la vida simple, como ése, son siempre populares y mueven cabezas con signos de aprobación. Es una idealización de algo inexistente y quizá sea por nuestro deseo de quitarnos preocupaciones que imaginamos al noble salvaje llevando una vida plácida y llena de realización personal.

Muchos sucumben a esta fantasía y, como Ghandi, con seriedad plantean la imposición de medidas gubernamentales que impongan el retraso intencional del progreso.

Estando en espera de una revisión dental, el artículo no dejaba de tener su buena dosis de humor involuntario. Digo, porque la mayoría de los nobles salvajes soportaron terribles dolores de dientes, con pieza podridas, una cuestión que hasta hace poco fue resuelta con los adelantos de esa rama de la medicina.

Y lo mismo va por el resto de los adelantos médicos. Porque la bonancible existencia del noble salvaje al que se pretende imitar estaba amenazada por enfermedades de todos tipos.

Tantas que su vida era en extremo breve y la mortalidad elevada. No veo nada de apacible en esa vida. Menos aún cuando se sabe de los trabajos desde el amanecer hasta el anochecer, con escasos beneficios por comercio y rodeado de riesgos de rapiña, sean de animales o de otros nobles salvajes.

Y no es que su servidor no haga esfuerzos por entender a quienes tienen idealizado al noble salvaje de antes y su supuesta vida sencilla.

Me esfuerzo en comprenderlos y entenderlos, pero por más que hago no lo logro. Porque, además, la verdad es que si ahora usted y yo queremos llevar una vida sencilla, lo podemos hacer emigrando a algún lugar alejado y recreando la vida de hace siglos… pero no lo hacemos.

Cuando mucho se ofrecen lugares de vacaciones con esos atributos de escasas instalaciones y visitas a la naturaleza, a los que se llegan en avión y con provisiones que vienen del mundo exterior. Y es que, creo, el progreso a la vida que llevamos ahora es inevitable. Me explico.

Piense usted al estilo de Ghandi, en comunidades autónomas, pequeñas, en las que los adelantos industriales son mínimos y, en teoría, todas las personas tienen empleos. Para mantener esa vida se debe tener necesariamente a un dictador que impida cualquier nueva idea de sus habitantes. Si a alguien en una de esas comunidades se le ocurre crear un mejor telar el dictador lo impedirá… si no lo hace la comunidad avanzará y eso es lo que se pretende impedir.

Después de mi visita al dentista, de la que salí contento y sin tener problemas, pensaba en estas cosas mientras en la radio escuchaba a Mozart. Y más me convencía en el mito del salvaje noble, muy de moda incluso ahora y tal vez desde los tiempos en los que la civilización occidental tuvo contactos con civilizaciones tan distintas como las americanas. De seguro algún europeo pensó en el noble salvaje de vida pacífica, hasta que tuvo que enfrentarse a sus flechas.

Pero igualmente subsiste hoy mismo esa idea de sociedades perfectas en las que todo es apacible y no hay problemas. Las vimos en las ideas socialistas de las utopías seriamente propuestas, en las que una autoridad benévola trataba a todos como hijos menores a los que hay que cuidar y mimar. Mucho me temo que la vida es más complicada que esas utopías.

Y es que la naturaleza humana no se presta a vivir en sociedades idealizadas. Somos seres imperfectos y libres. La combinación es explosiva, pues lo mismo resulta en fantásticos adelantos que salvan millones de vidas que en atentados terroristas que las aniquilan.

Podemos fantasear acerca del noble salvaje y de apacibles vidas, simples y sin preocupaciones, pero la realidad no es así, ni lo será.

El mero reconocimiento de que la nuestra nunca será una vida perfecta ya es un adelanto, porque sucede que quien quiere implantar la perfección en esta tierra termina por hacer de nuestras vidas un infierno, como tantas veces lo hemos visto.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


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ABCamilo

Hola, Eduardo

Luego de algún tiempo de silencio, abriré mi blog. He estado pensando en ponerle como nombre "noblesalvaje". Luego de ller tu artículo me resulta más inspirador el asunto. Saludos.

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Comentador ContraPeso.info

Sobre el comentario de Francis: su uso del argumento ad hominem invalida su opinión.

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valentin

El articulo me ha gustado mucho. Es verdad de que ya estaba predispuesto a ello, recordandome el articulo de Crichton “el edén que nunca existió”, pero el enfoque en la imperfección humana me ha sorprendido gratamente.
Muchas gracias. Un saludo

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