Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Electricidad en California
Eduardo García Gaspar
24 junio 2005
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


En el período de 2001 y 2002 hubo una crisis severa de oferta eléctrica en California. Ella ha sido usada por varios personajes como ejemplo de que la privatización de la industria eléctrica no da resultados.

Como nuestra, el senador Manuel Bartlett en México ha aseverado eso varias veces. ¿De verdad?

Las evidencias que existen indican lo contrario exactamente. Las empresas generadoras de electricidad en California efectivamente son privadas.

Y por esos años hubo factores que elevaron el costo de generarla, como la sequía y su impacto en las hidroeléctricas y como los precios de petróleo y gas. Fue el caso de empresas que sufrieron elevaciones de precio de sus insumos y que en situaciones normales hubieran elevado el precio de su producto final.

De haber seguido los eventos el curso normal, el precio de la electricidad hubiera sido mayor y los californianos hubieran decidido cómo enfrentarlo usando menos de ella. Simple ley natural de oferta y demanda. Pero no sucedió eso.

Los gobernantes del estado decidieron regular el precio, no permitiendo que subiera lo que debía. Hasta aquí, todo lo logrado fue un aplauso a los políticos y el comienzo de una crisis poco visible pero real.

El costo de generación de electricidad llegó a ser de 15 centavos por kilowatt hora, pero se vendía a 7 centavos. Los consumidores, por tanto, no sabían que existía escasez, como cuando el tomate sube de precio. Como resultado, surgieron los apagones y con ello la afectación de la actividad económica: pérdida de empleos, cierre de empresas, reducción en recolección de impuestos.

En pocas palabras, las distribuidoras de electricidad, que son propiedad estatal, estaban quebradas por comprar a precios mayores que los de venta.

Los generadores de electricidad, obvio, no querían vender a empresas que quizá nunca pagarían y entonces, el gobierno de California entra a pagar directamente a esas empresas. Claramente, los californianos pagaron el mayor costo de la electricidad.

Pero no lo pagaron en sus recibos de electricidad, sino por medio de sus impuestos y la pérdida del uso original que ellos hubieran tenido. Al final, el presupuesto estatal fue deficitario y se desencadenó una crisis política.

El aplauso inicial finalizó con abucheos electorales. La mejor opción hubiera sido aceptar el precio real, incluso arriesgando popularidad política. La verdad, por tanto, no es lo que narran Bartlett y personajes similares. La causa de la falla no fue la privatización, sino el intervencionismo estatal en la fijación de precios.

La misma historia de siempre cuando las autoridades intentan negar la realidad y entrometerse en la economía. O Bartlett es ignorante o miente. Pero queda una pregunta lógica. Si se sabe de antemano que la manipulación de precios no funciona y que ella pone en riesgo severo las finanzas estatales, ¿por qué se repitió el error? La respuesta es política.

Se hizo por razones políticas: queriendo mantener el poder los gobernantes no hacen lo que deben y logran ganar elecciones de esa manera, como sucedió en California. También por razones políticas, el votante acepta las promesas irreales del populista y rechaza las propuestas realistas del candidato racional. Es decir, el electorado mismo fuerza al gobernante a mentir.

Todo esto, visto en general, presenta un panorama que opone la realidad política a la realidad económica: para obtener votos se necesita ignorar a la realidad, aunque eso sea la peor opción a futuro.

Hay una solución al problema y ella no es esperar que el ciudadano que vota se ponga a hacer un análisis de los problemas económicos y encuentre las falacias de los candidatos, como la actual en México de un candidato prometiendo pensiones universales de alimentos. El electorado no podrá llegar al nivel de conocimiento que esto requiere.

Es posible, por otro lado, exigir a los candidatos responsabilidad y prudencia en sus propuestas. Posible, pero poco probable. Siempre existirá el riesgo del populista que haga promesas descabelladas, en México, Francia, Argentina y California.

La solución es el sistema de división de poder que la democracia tiene y que hace más difícil la implantación de promesas irreales.

Un mejor análisis del caso es el que dice que

California has been victimized by several simultaneous and severe supply and demand shocks–most notably, a run-up in wholesale natural gas prices–that are outside the state\\’s political control. Those shocks were made more severe by air pollution regulations and retail price controls.

Although California’s “deregulation” of the electric utility business is being blamed for the crisis by both the political left and the political right, we find that the 1996 restructuring law has little to do with the run-up in wholesale power prices. That law is primarily responsible for the blackouts, however, in that it prohibits utilities from passing on increases in fuel costs to consumers.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “Electricidad en California”
  1. xab Dijo:

    Se le olvida mencionar que las empresas privatizadas pretenden obtener un beneficio, y que ese beneficio encarece en parte el precio de venta de la electricidad; esto quiere decir que el gobierno californiano no estaba pagando sólo la energía de la población, sino también los beneficios de los accionistas. La empresa pública sirve a los ciudadanos, mientras la privada sirve a sus accionistas. La historia ha demostrado, en California y Reino Unido, que al final la privatización de mercados estratégicos que tienden al oligopolio redunda en perjuicios para el consumidor final.NOTA DEL EDITOR: no, no se olvida que los inversionistas pueden recibir beneficios dependiendo de si su producto es aceptado por el consumidor y eso es muy bueno para ambos. ¿La empresa pública sirve a los ciudadanos? Realmente no, ella sirve al gobierno y es generalmente muy mal administrada, lo que sí daña al consumidor.

  2. Aristoi Nomin Dijo:

    Claro que sí, habría que haber puesto la electricidad a su precio de mercado, para que las familias pobres no pudieran pagársela y que hubiese un sector de la población en el siglo XXI y otro en el XIX, con tal de que unos pocos, los dueños de las empresas, se lucrasen. Es estúpido pensar que permitir esa situación hubiese generado un conflicto social e inseguridad para toda la población, además de la injusticia que supone, por que va contra toda ética y principio, ateo o religioso. Lo siento, pero no entiendo como metiendo lucro (es decir, al sector privado) un servicio público va a ser más barato al Estado. O se abarata perdiendo calidad o se vuelve más caro, dejandolo solo a unos pocos, cuando un servicio público debe ser igual para todos los ciudadanos. NOTA DEL EDITOR: lo que usted llama lucro son utilidades y sin ellas no puede sobrevivir ninguna empresa. Es imposible vender por largo tiempo por debajo del costo. Si quiere bajar los precios de algo, facilite su producción y permita competencia. Lo siento, pero así funciona el mundo.





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