Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Emigrar a EEUU
Eduardo García Gaspar
3 febrero 2005
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
Catalogado en:


Una pequeña nota del Wall Street Journal (24 enero), dio información por demás interesante sobre el tema de la migración ilegal a los EEUU. El cliché aceptado es el de los mexicanos como primer y más importante grupo de ese tipo. Pero, el grupo de mayor crecimiento es uno que no resulta lógico en primera impresión: los brasileños.

Los datos de la nota: hace cuatro años fueron capturados 1,200 brasileños ilegales. Este año, 20,000; sobre la base de 1.1 millones, el número es pequeño, pero su crecimiento notable. Lo interesante, desde luego, es especular sobre las causas de este crecimiento y la primera que se me ocurre es la más obvia: las distancias no son mucho freno para quienes desean mejorar.

Porque, si alguien realiza ese viaje, muy largo y arriesgado, es por una razón muy sencilla: cree con fuerza que con eso mejorará. No tienen estas personas una opinión negativa de los EEUU, sino todo lo contrario.

Para ellos es un país con el suficiente atractivo como para tomar esos riesgos. Pero hay otra razón, que es más de fondo y que el artículo mencionado destaca. ¿Es el progreso un freno a esa inmigración? Aparentemente no, pues Brasil no ha tenido un mal desempeño económico reciente.

Las cifras de brasileños entrando a los EEUU están en oposición a la idea de que el progreso detiene la emigración, al menos en los inicios de una recuperación económica o de un país que comienza a crecer. La clave del asunto está en una de las tesis económicas centrales: las personas realizan un acción siempre sobre la base de la creencia que esa acción les proporcionará una mejora en su situación personal.

Pensar así, evita caer en el error tradicional de que la pobreza es la causa central de la migración. Emigrar es causado por la expectativa de una mejora en la vida individual. Por eso, emigran ricos y pobres, profesionistas y analfabetas.

De México, por ejemplo, han emigrado a otros países personas de altos ingresos por causa de la inseguridad en la Ciudad de México. Hay, también profesionistas que emigran por causas de mejores trabajos.

Resumiendo, la gran variable de la emigración no es tanto la existencia de una serie de condiciones malas en el país de origen, como la disponibilidad de una serie de buenas condiciones en otro lugar.

En otras palabras, la emigración puede estar más motivada por el atractivo de otro país, que por las malas condiciones del propio. Si todos los países tuviesen hipotéticamente las mismas condiciones, la migración sería nula.

El artículo llega a casi la misma conclusión por otro camino: no es el subdesarrollo lo que causa la migración, sino el desarrollo, dentro y fuera del país de origen. Una vez que la economía nacional comienza a mejorar, las personas abren sus horizontes y tienen más recursos para hacer lo que desean y sin duda, lo que desean es mejorar.

Con este deseo como causa, un grupo de personas contempla como posible medida de mejora el emigrar a otros países.

Lo que, además, un mundo más abierto facilita. Eso mismo sucede internamente en las naciones. Las personas mudan su lugar de residencia para ir a sitios en los que ellas piensan que vivirán mejor. Las concentraciones urbanas de América Latina muestran eso con claridad: ciudades enormes como Sao Paolo y Ciudad de México han atraído a millones.

En la esencia del asunto, sin distracciones de datos accidentales, lo que puede verse es un deseo de las personas para mejorar su vida. Esto es lo que nos mueve, un deseo de superación personal, que cada quien define en lo individual.

Y a esto debe añadirse una pieza de información clave: los lugares a los que se emigra son los deseados. Hay algo en ellos que los hace atractivos por juzgarse capaces de ser medios de mejora. El otro lado de la moneda es el más revelador.

Hay algo en los lugares de origen que anda mal, algo indeseable y eso debe ser material para reflexiones fuertes de los gobiernos de las naciones cuyos habitantes las dejan. Cada emigrante es un voto sólido y duro de reprobación de la nación de origen.

Las personas, con su conducta, están diciendo a las autoridades que lo logrado por ellas está mal, que no se ha hecho de ese lugar uno al que las personas quieran emigrar, sino uno del que las personas quieren salir.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras