Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Entender al Terrorismo
Eduardo García Gaspar
1 agosto 2005
Sección: DIPLOMACIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Así como hace años el gran problema era la guerra fría en cuanto a la posibilidad de desatar un conflicto armado, ahora el gran conflicto es el terrorismo. Ambos, guerra fría y terrorismo, son amenazas de agresión y violencia.

Con la guerra fría, el tema era entendido como la oposición entre dos grandes bloques de naciones y confrontaciones diplomáticas o armadas muy localizadas.

El terrorismo no es tan sencillo de definir, en buena parte porque una de sus partes no es una nación, sino una serie de organizaciones sueltas e informales que han optado por una opción violenta sorpresiva en contra de civiles, en naciones seleccionadas bajo algún criterio.

Sin duda, el terrorismo es una opción moralmente reprobable, que debe combatirse y que, desafortunadamente no ha sido entendida.

Recientemente, Benedicto XVI habló al respecto y, me parece, estuvo muy cerca de lo que realmente es este fenómeno. La agencia Zenit el 21 de julio citó estas palabras, “El terrorismo es irracional. No hay un enfrentamiento entre civilizaciones, sino pequeños grupos de fanáticos.”

Lo de irracional es claro, pero el elemento clave aquí está en la palabra fanáticos, concretamente, “pequeños grupos de fanáticos.”

Algunos síndromes han oscurecido el entendimiento del terrorismo. Por ejemplo, su politización: en algunos países el terrorismo ha sido usado para obtener ventajas políticas de partido, colocando la culpa de su existencia en los partidos contrarios y tratando de esta manera de lograr victorias en elecciones. Lo mismo han hecho medios cargados de ideología, como el Guardian en Londres y La Jornada en México.

El efecto neto de esa partidización y de esa ideologización, por decirles de alguna manera, es nefasto, pues se obstaculiza el entendimiento del terrorismo y con ello se dificulta su combate. Aún más nefasta es la confusión que ocasiona la mezcla de religión y terrorismo, por medio de la que se asignan culpas colectivas al Islam en el caso actual.

De esta manera se cree que el terrorismo es un fenómeno religioso específico de una fe.

Tampoco creo que sea el caso.

El terrorismo es una opción seleccionada por grupos de personas que tienen un programa político que buscan implantar de esa manera. No es religioso, es político y persigue alcanzar los objetivos políticos del grupo que se trate. Fueron terroristas los atentados del 9/11, los de Madrid y los de Londres.

Pero también lo fueron otros muchos sucesos antes, no ligados a religión. Las decenas y decenas de estos grupos prueban eso, como la brigada Abu Hafs al-Masri la organización Abu Nidal, el Frente de Acción para la Liberación de los Países Bálticos, el Frente de Liberación Animal, Cubanos anti-Castristas, Movimiento 19 de Abril en Colombia, el Ejército Armenio para la Liberación de Armenia, Septiembre Negro, Fuerzas Bolivarianas de Liberación, Sendero Luminoso, Viudas Negras, IRA, Tigres de Tamil, Maras Salvatruchas, Movimiento 19 de Abril, Conscientious Arsonists … más los que usted conoce.

Desde 1968 se tienen registros de 22,457 incidentes terroristas y 29,642 muertes (Rand). Desde hace algo menos de 40 años promediamos más de 1.5 incidentes diarios y más de 2 muertes diarias por esa causa.

El terrorismo es esa opción que algunos grupos usan para perseguir sus objetivos políticos por la vía violenta y que lleva muchos años de tenerse, supongo desde el surgimiento de las mentalidades anarquistas. No es nuevo.

No se debe a la guerra de Irak y tampoco a la pobreza. Es una opción de estrategia política que puede ampararse bajo justificaciones religiosas, ecológicas, políticas o económicas, pero es sólo una opción estratégica seleccionada por personas de muy diversos antecedentes y mentalidades.

Lo que he querido hacer en esta segunda opinión es proponer una idea que ayude al entendimiento del terrorismo y por eso, a su efectiva desaparición: el terrorismo es la opción estratégica de fanáticos que persigue la implantación de su agenda e ideales por la vía violenta manifestada en ataques sorpresivos a la población civil.

No es un fenómeno religioso, ni causado por la pobreza y ha sido mal entendido por causa de aprovechamiento político e ideológico.

POST SCRIPTUM

Desde luego, hay refinamientos que deben hacerse a esa definición. Por ejemplo, la distinción entre insurgentes y terroristas, para diferenciar a quienes luchan contra una dictadura y quienes desean imponer su agenda política en sociedades libres. No son distinciones fáciles.

Sin embargo, permanece la idea del terrorismo como una opción de estrategia capaz de ser tomada por una infinidad de grupos de muy diversos tipos, algunos de ellos religiosos, pero sin que la religión sea en sí misma la causa necesaria del terrorismo; si lo fuera, muchos de esos grupos no podrían ser llamados terroristas.

Dentro de la politización del terrorismo, también debe incorporarse el aspecto políticamente correcto de los medios que utilizan palabras alternativas para llamar a quienes cometen esos actos. Se han usado términos como “insurgentes”, “atacantes” y otros más para describir a quienes colocan bombas como las recientes de Londres. Sin duda esto confunde.

Al final, sin embargo, una idea queda muy clara: estamos frente a una estrategia de guerra y la situación es bélica. Algunos grupos tienen ambiciones nacionales y otros, mundiales.

Los ataques de al-Quada son de este último tipo y ante ellos hay dos posibles reacciones, las tipificadas por Chamberlain y por Churchill; puede quererse apaciguar al enemigo concediendo sus demandas o puede entenderse que sólo debe perseguirse la victoria total y absoluta; puede actuarse como España o puede actuarse como EEUU e Inglaterra.

Puede serse blandengue y cobarde o puede reaccionarse con claridad y valentía.

Las tácticas de esa guerra, por parte de este terrorismo global son claras: reblandecer a países europeos con miras obvia. Ya lo hicieron con España y en la lista está Polonia, Italia, Australia y el Reino Unido —atacar a Francia o a Alemania, sería contraproducente, pues son lo que antes se llamaba compañeros de viaje, los aliados involuntarios al menos por el momento (la alemana Angela Merkel puede cambiar las cosas en su país).

La perspectiva de tiempo es de varias décadas en guerra, tiempo directamente variable dependiendo de la claridad de miras de los gobiernos europeos.

El 28 de julio, El Universal de la Ciudad de México dio la siguiente noticia basada en una nota del New York Times,

“Ejecuta Al-Qaeda a 2 diplomáticos argelinos. Reciben rehenes sentencia de muerte de una corte religiosa. Bagdad.- El grupo terrorista liderado por el jordano Abu Musab al-Zarkawi en Irak ejecutó a los dos diplomáticos argelinos que fueron secuestrados hace menos de dos semanas en territorio iraquí. En un comunicado difundido en internet dio a conocer que el ajusticiamiento se llevó a cabo luego de que los rehenes recibieron una sentencia de muerte de una corte religiosa.”

Ésta es la opción estratégica de violencia a la que me refiero y que, desafortunadamente, recibirá menos atención que un maltrato en Guantánamo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Entender al Terrorismo”
  1. jorge eduardo Dijo:

    Escamotea usted la realidad con su análisis que procura, por cierto muy mal, la incidencia de los EEUU en el terrorismo ¿no es terrorista EEUU? Olvida que fue el único país en usar armas terroríficas en Japón, ¿lo ha olvidado usted? Si deseara podríamos polemizar con argumentos que puedan ser solidamente verificados… NOTA DEL EDITOR: la definición de terrorismo no admite incluir una situación de guerra declarada y reconocida entre naciones con ejércitos identificados.





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